Domingo, 26 de diciembre de 2010

"El amor por la lectura no puede ense?arse a golpe de l?tigo, sino que debe introducirse de forma sutil y tentadora." Y una vez que se ha introducido, ya no hay forma de eliminarlo...

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Recientemente un conocido me dijo que s?lo hab?a le?do un libro en su vida, y que ?ste hab?a sido La Celestina. Por supuesto lo hizo como tarea de colegio, obligado, y desde entonces no hab?a vuelto a abrir uno. Tiene dos empleos y escaso tiempo para la lectura, pero su pareja (que tiene el mismo n?mero de empleos, mantiene a su familia y adem?s acude todos los d?as al instituto), lee con asiduidad, y devora todo lo que cae en sus manos, ya sean lecturas de clase o los libros de Crep?sculo. Reconoc? el cl?sico caso de lector de extremos, aquel que no tiene acceso a un tipo de lectura mucho m?s ligera y entretenida que El Lazarillo de Tormes, pero tampoco a algo m?s elaborada que una saga rom?ntica de vampiros vegetarianos.

Obras de gran ?xito comercial, como la ya mencionada saga de Stephanie Meyer, tienen una importancia fundamental. Hablamos de libros cebo, libros que invitan a lectores poco aficionados a la lectura (debido, frecuentemente, a que la lectura que conocen es ardua e innavegable, consumida por obligaci?n) a encontrarse con el placer de lo literario, el gusto por el uso indiscriminado de la imaginaci?n. Otras sagas, como la notable Harry Potter, pueden ir m?s all?, ya que suman a la habilidad de mantener la intriga y a la creaci?n de personajes con que el lector joven puede sentirse, hasta cierto punto, identificado, una prosa bien construida y una serie de valores que atraen a todo tipo de p?blico, tales como la responsabilidad, la amistad y la compasi?n. Sin embargo muchas veces encontramos lagunas al buscar obras que vayan m?s all? de ese cebo, que puedan hacer que el lector avance y se desarrolle, superando el ansia por el mero consumo de intrigas f?ciles y emociones baratas, en direcci?n a obras que realmente puedan enriquecer su inteligencia y conocimiento. Sunshine, de Robin McKinley, lamentablemente sin traducir al espa?ol a d?a de hoy, es un paso literario en el entorno de la fantas?a y los vampiros que supera ampliamente a Crep?sculo en todos los sentidos: la prosa es cercana pero m?s que correcta; el personaje femenino principal, poderoso sin llegar a perder su cariz humano; y el contexto est? elaborado de manera seria y detallada, con preocupaciones realistas como una l?gica discriminaci?n contra especies no humanas o la dificultad real de vivir aventuras m?gicas cuando adem?s tienes que llevar adelante un empleo, una relaci?n estable de pareja y una relaci?n imperfecta con tu familia. Entre Crep?sculo y el Dr?cula de Stoker podr?a estar McKinley, al igual que Harry Potter es un paso anterior a Jonathan Strange y el Se?or Norrell, o Rebeli?n en la granja puede ser un preludio interesante tanto al Mein Kampf como al Manifiesto comunista. Uno no se sumerge en el Ulises de Joyce, o en Guerra y paz de Tolstoi, como tir?ndose a la piscina sin saber nadar: a lo mejor antes convendr?a leer unos cuentos de Chejov o La metamorfosis de Kafka, y antes de eso, algunos de los relatos m?s sencillos y amenos de Cort?zar. El amor por la lectura no puede ense?arse a golpe de l?tigo, sino que debe introducirse de forma sutil y tentadora. Hasta los lectores m?s avanzados y cultos tienen sus libros culpables, aquellos que no confiesan, al igual que todo el mundo tiene un programa de televisi?n cuyo disfrute no contar?a ni bajo tortura, todos tenemos nuestro cebo y es posible que no lo abandonemos nunca. No es que cualquier lectura sea buena, sino que cualquier lectura es buena para incitarnos a seguir leyendo. S?lo nos faltan los medios necesarios para encontrar libros que realmente nos aportar?n m?s como personas y como constantes aprendices, aquellos que nos empujen a salir del ?mbito de lo que nos resulta c?modo, f?cil y conocido, para adentrarnos en el fant?stico terreno del conocimiento.

(Del blog Lecturalia)


Publicado por V @ 11:28  | De todo un poco
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