Aunque hay cientos de novelas que se han convertido posteriormente en película, he escogido diez libros buenos (siempre bajo mi punto de vista) que han terminado siendo una buena película (a veces las adaptaciones dan pena...). Sobre gustos no hay nada escrito así que si queréis completar la lista con vuestros comentarios, sería estupendo.
Desayuno con Diamantes:
"Holly Golightly es, quizás, el más seductor personaje creado por este maestro de seducción que fue Truman Capote. Atractiva sin ser guapa, tras rechazar una carrera de actriz en Hollywood, Holly se convierte en una estrella del Nueva York más sofisticado; bebiendo cócteles y rompiendo corazones, parece ganarse la vida pidiendo suelto para sus expediciones al tocador en los restaurantes y clubes de moda, y vive rodeada de los tipos más disparatados, desde un mafioso que cumple condena en Sing Sing y al que visita semanalmente, hasta un millonario caprichoso de afinidades nazis, pasando por un viejo barman secretamente enamorado de ella. Mezcla de picardía e inocencia, de astucia y autenticidad, Holly vive en la provisionalidad permanente, sin pasado, no queriendo pertenecer a nada ni a nadie, sintiéndose desterrada en todas partes pese al glamour que la rodea, y soñando siempre en ese paraíso que para ella es Tiffany's, la famosa joyería neoyorquina. "Desayuno en Tiffany's" es una extraordinaria novela corta que, por sí sola, bastaría para consagrar a un autor."
Sin duda mi favorita. La película está basada en una novela corta de Truman Capote, Desayuno en Tiffany's. Hubo ligeras diferencias al adaptar el guión. La protagonista de la película es una Holly un poco menos alocada y con más conciencia, y el final varía para hacer la película más comercial, pero son dos obras estupendas e imprescindibles. El narrador es un futuro escritor, que cuenta su relación con Holly durante unos meses.
La protagonista es cautivadora: libre, impredecible, viva. Todos los personajes (por cierto, muy bien tratados) giran en torno a ella. Pero aunque su vida es todo menos monótona, no es feliz. Es un libro amargo, que nos recuerda que lo que queremos ser y lo que somos no suele ser lo mismo. No deja indiferente en absoluto.
"Sabes lo que te pasa?. No tienes valor. Tienes miedo!. Miedo de enfrentarte contigo misma y decir: Está bien, la vida es una realidad.Las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad. Tú te consideras un espiritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula.Bueno nena! Ya estás en una jaula. Tú misma la has construido, y en ella seguirás vayas a donde vayas porque no importa a donde huyas, siempre acabarás tropezando contigo misma".
Por si os interesa, en Gradesaver tenéis una guía de lectura para la novela.
Crónica de una muerte anunciada:
"Crónica de una muerte anunciada se basa en un hecho histórico acontecido en la tierra natal del escritor. Cuando empieza la novela, ya se sabe que los hermanos Vicario van a matar a Santiago Nasar para vengar el honor ultrajado de su hermana Ángela, pero el relato termina precisamente en el momento en el que Santiago Nasar muere."
La película es una adaptación de la novela de Gabriel García Márquez que narra un hecho sucedido durante su niñez, aunque con ligeras modificaciones. Recibió críticas muy positivas y otras muy negativas.
Novela corta o relato largo (poco más de cien páginas) basado en un suceso que sucedió durante la infancia de García Márquez.
Saber desde la primera página cual será el final de la novela no es un problema, precisamente ese es su aspecto más interesante.
El libro es una muestra de cómo la vida te lleva por donde ha decidido sin que tú puedas hacer nada al respecto. Y de cómo la acumulación de casualidades pueden llevar a un desenlace indeseado.
Podéis leer un resumen completo (con spoilers) de esta novela en la web Resumen de libros.
El resplandor:
"REDRUM. Esa es la palabra que Danny había visto en el espejo. Y aunque no sabía leer, entendió que era un mensaje de horror. Danny tenía cinco años. Y a esa edad pocos niños saben que los espejos invierten las imágenes y menos aún saben diferenciar entre realidad y fantasía. Pero Danny tenía pruebas de que sus fantasías relacionadas con el resplandor del espejo acabarían cumpliéndose: REDRUM… MURDER, asesinato. Pero su padre necesitaba aquel trabajo en el hotel. Danny sabía que su madre pensaba en el divorcio y que su padre se obsesionaba con algo muy malo, tan malo como la muerte y el suicidio. Sí, su padre necesitaba aceptar la propuesta de cuidar de aquel hotel de lujo de más de cien habitaciones, aislado por la nieve durante seis meses. Hasta el deshielo iban a estar solos."
La novela de terror por excelencia de Stephen King llevada al cine por dos maestros, Stanley Kubrick y Jack Nicholson. Con otro actor la película no habría sido tan impresionante, pero la cara de Nicholson es capaz de aparecer en los sueños de los más sensibles y convertirlos en pesadilla.
Un hotel aislado, una única familia, un ambiente claustrofóbico y un padre que poco a poco se va convirtiendo en un desquiciado. 700 páginas de obra maestra.
Curiosidad (cito de la Wikipedia): El título se inspiró en la canción de John Lennon "Instant Karma!", que contiene la línea «We all shine on...» King quiso en un principio ponerle el título The Shine, pero lo cambió cuando se dio cuenta de que "shine" era un título muy despectivo para los negros.
El perfume:
"Para conseguir el favor de las damas y el dominio de los poderosos Baptiste elabora un raro perfume que subyuga la voluntad de quien lo huele. La esencia proviene de los fluidos de jovencitas vírgenes y para conseguirla se convertirá en un asesino."
Primera novela del escritor alemán Patrick Süskind, publicada en 1985 bajo el título original Das Parfum, die Geschichte eines Mörders. Inmediatamente se convirtió en un best-seller, traducido a más de cuarenta lenguas en todo el mundo y con más de 15 millones de ejemplares vendidos.
Las descripciones son impresionantes. Analiza hasta el último detalle de lugares, personas y la época, pero lo que más resalta es el modo en el que describe los olores. Casi se pueden sentir.
El final de la novela está muy trabajado. Es inesperado y original, con un toque totalmente sádico. La película no termina igual. Era demasiado duro para la gran pantalla.
El imperio del sol:
"Autobiografía de un niño marcado por la guerra. Una obra imprescindible para entender el siglo XX.
J.G. Ballard tardó muchos años en dar a luz esta magnífica historia, construida con sus recuerdos personales. A sus once años, Jim, nacido y criado en Shanghai, vive la ocupación japonesa de China. Separado de sus padres, Jim es enviado a un campo de concentración, un mundo de miseria y violencia en donde adquirirá una nueva conciencia. La figura del héroe admirado, en medio de la tragedia, o la imborrable imagen de la bomba sobre Nagasaki, son algunos de los momentos memorables de esta gran novela, llevada al cine por Steven Spielberg."
La película está basada en el libro homónimo de J. G. Ballard escrito en el año 1984.
El protagonista es un niño inglés que nunca ha visto Inglaterra, se ha criado en el ambiente colonial del Shangai de los años treinta. Pero cuando los japoneses lo invaden su mundo se derrumba, se ve encerrado en un campo de prisioneros en el que debe sobrevivir totalmente solo. Es interesante ver cómo en el niño se mezclan la curiosidad hacia el estilo de vida americano y la admiración hacia los japoneses, y cómo va madurando y adaptándose a la vida durante la guerra.
La novela es autobiográfica, y cuenta cómo Ballard pasó algunos años de su infancia junto a su familia en un campo de prisioneros japonés.
La película tiene una fotografía preciosa. Es dura, pero hay que verla.

Próximamente, más libros que se convirtieron en (una buena) película.

Sobre vuestros curtidos rostros de paloma endurecida,
sobre vuestras sonrisas de sal y vino agrio, ya sobre los duros cristales de la niebla,
está mi alma, están mis ojos, amigos,
y sobre el último dolor de la tierra,
y sobre el último dolor de mis manos, tanteando el duro cemento de una puerta vacía,
y sobre la última agonía de las aguas está flotando mi corazón, señores, mi corazón.
Por favor, abridme paso, dejadme cruzar este túnel de plomo,
que quiero ser el primero en llegar con mi sangre a los muelles de Liverpool.
Amigos, vosotros que os perfiláis como aletas de pescado
sobre las últimas esquinas de los buques;
vosotros que de cada rincón saltáis de una bodega a otra
como sapos de azufre ardiendo, como tristes pezuñas de lagarto,
para husmear el rojo carbón de las calderas,
para darle vida al hierro como al alba le dais su fruto,
para darle aliento al agua que se aleja para siempre de la tierra,
del polvo que tanto amáis tras unos ojos,
decidme que puedo soñar en vuestros rostros de ceniza
y en vuestras sucias calles de alquitrán, y en vuestros hogares de nata corrompida,
y echar la raíz de mi sangre como un ancla sobre vuestras jurisdicciones marítimas,
porque además de ser un hombre como vosotros, soy un poeta,
y un poeta es un corazón más sobre la niebla del mundo.
Por favor, abridme paso, que quiero ser el primero en saludar con mi sangre vuestras sonrisas de azufre,
vuestras mujeres de estopa. Por favor, abridme paso.

La escritora británica J. K. Rowling, creadora de la saga Harry Potter, presentó hace unos días "Pottermore", una nueva página web relacionada con el mundo mágico de su protagonista y en la que, a modo de red social, se compartirá entre los usuarios dibujos y comentarios, se podrá conocer un poco más a los personajes y se podrá interactuar con la propia página a modo de videojuego.
La página se inaugurará en octubre, aunque algunos fans podrán acceder antes a su contenido. En la propia web un aviso indica "Vuelve el 31 de julio para informarte sobre cómo entrar en Pottermore antes de la apertura oficial", y es que ese día se liberarán un millón de invitaciones para acceder a ella. Los interesados tendrán que esperar para conocer cómo conseguir una de ellas, pero según algunos medios, las invitaciones las conseguirán los primeros afortunados que resuelvan un misterio cibernético.
En esta web además se pondrán a la venta de forma legal los ebooks y audiolibros de Harry Potter. Aunque es posible acceder a ellos en la red desde hace bastante tiempo, hasta ahora la autora se había opuesto a la comercialización de su obra en formato digital. Parece que ha cambiado de idea y que ahora ve este medio como una forma de acercarse "a la nueva generación digital".
Los libros de la saga han supuesto enormes ventas y beneficios tanto para la escritora como para editores y libreros, pero estos últimos no están demasiado contentos con el lanzamiento de Pottermore, ya que se ha decidido que será el único sitio en el que se pongan a la venta los ebooks.
Jon Howells, portavoz de la cadena de librerías Waterstone’s, dijo que los lanzamientos de los libros de Harry Potter, que durante años movilizaron a miles de fanáticos disfrazados de brujos y brujas a acudir a medianoche a las librerías para comprarlos, se han convertido en una leyenda en Waterstone’s y otras librerías. Y añadió: "Estamos desilusionados porque, después de ser un factor clave en el crecimiento del fenómeno de Harry Potter desde la aparición del primer libro, la industria editorial ha quedado efectivamente excluida de la venta de las muy esperadas versiones electrónicas".
En mi opinión, los ebooks salen un poco tarde a la venta. Las personas interesadas en leer los libros en este formato ya los han conseguido, y aunque imagino que muchos de ellos querrán comprar también el ejemplar legal, no creo que suponga una merma importante en la venta de ejemplares en papel. Pero imagino que habían contado con poder recibir también una parte en las ventas de los ejemplares digitales y parece que el pastel se va a quedar en casa (o en el bolsillo) de la autora. Quizá cuando Rowling saque su próxima novela (que según ha vuelto a comentar no será sobre el mago. De hecho, no tiene intención de escribir ninguna novela más sobre Potter, aunque con estas cosas nunca se sabe...) no cuente con el mismo respaldo de la industria que ha recibido hasta ahora, teniendo en cuenta los beneficios que van a dejar de recibir. Pero bueno, eso se verá con el tiempo...
No sé que pensó él, yo sólo seguí corriendo manteniendo el ritmo, ahora impetuoso, impuesto por los SEIS HERMOSOS TOROS DE LA PRESTIGIOSA GANADERÍA DE Dª…, según constaba en los carteles. Tenía miedo de que él se percatara de mi inexperiencia. No sé cómo ni por qué yo mismo me dije: «Sí que eres nuevo, sí, si en estas te pones a pensar… ¡Corre y calla, y concéntrate!»
No hago del todo caso de mi advertencia y sigo pensando en la distancia, en la línea recta, en la velocidad constante. Al poco, la manada se torna reflexiva −o quizá fue una sensación mía−, la carrera precipitada se convierte en una armonía de pasos cadenciosos y me da tiempo a leer en mi memoria las crónicas del periódico fechado hace veinticinco años, el mismo día del mismo mes de cinco lustros antes, doblado con esmero en el cajón de la mesilla vigía de mi sueño juvenil. Después de hoy, mañana mismo, lo enmarcaré como una reliquia que es: testigo recibido de mi padre en su último adiós a los encierros. Encierro tras encierro la misma resolución: «Éste es el último», aseguraba a mi madre; a continuación, dirigiéndose a mí: «Juan, antes de que cumplas los treinta tienes que continuar la saga aunque sea por una sola vez, ¿prometido?» «Sí, prometido», le contestaba sin eludir esa responsabilidad −en parte heredada− íntimamente deseada y guardada en ese cofre en el que cada uno va depositando los sueños o, simplemente, los grandes anhelos pendientes, esperando su momento.
Aquí estoy, al trote por las calles de mi infancia, dichoso de cumplir con mi promesa, feliz de tener tan cerca la imagen de mi padre corriendo con la autoridad de la experiencia rebosante de cordura… Aparecer por primera vez en ese periódico, con sus dobleces, repleto de las mismas correrías.
Corría, corría, y por mi cabeza pasaban caras, colores, risas, gritos, y nombres (Adolfo, Julián, Andrés y Cristina) de los amigos de mi calle, con los que nunca corrí ni delante ni detrás: otra espina clavada… Entonces, yo, acurrucado, al amparo de mi hermano ya decidido a relevar a nuestro progenitor. «El siguiente seré yo», vaticinaba. Soñaba ese momento a mi manera pegado al toro más bonito, con más pitones, de más trapío, conduciéndolo a la plaza hasta el redondel… y allí despidiéndome de él con un pesar y un hasta luego: «Que tengas suerte, y yo también». Y los sueños me llevaban hasta el mismo ruedo, a las cinco en punto, esperando al negro mulato a puerta gayola…
A continuación otro lance, ya de pie, recto como una vela, sin enmendarme: quieto, ahí, hablándole al toro del encierro de la mañana… «¿Qué tal lo hicimos? ¿Te acuerdas?», preguntaba yo al tiempo que él se dejaba instrumentar unos naturales de los que atruenan la plaza con oles rotundos, de aficionado cabal. Y otra vez: «¿Cómo me mirabas esta mañana, eh? Y yo a ti… ¿qué? Si pudieras venir para el próximo año, o para el siguiente… Haríamos como si no nos conociéramos» Aún sueño, despierto, con lo mismo; repito las escenas; las sensaciones cada vez más intensas, no hay resquicios para la duda: quiero sentir el resoplido cálido, la punta del pitón casi rozando mi mano tendida, guiadora, inmutable, como la de mi padre. «¡Va por ti!», ceremoniosamente, brindaba yo emocionado. «¡Volveré!, para el año que viene, te lo prometo», hablaba con mi padre.
Llegamos al ruedo sin dejar de rememorar: «Ahora pendiente del gentío, que siempre quiere apurar el último cartucho. ¡Atento!, échate a un lado para que los toros enfilen su camino», recomendaciones precisas. Si se heredase la sabiduría adquirida… Si el tesón se transmitiese en su totalidad y no por partes alícuotas para no enfadar a la mitad de la prole mermada en esa facultad, ¡veríamos de lo que sería capaz!; pero no, no sucedió así, no debe ser: «Lo poco o lo mucho debemos repartirlo», me decían en casa.
A estas alturas me conformo con repetir unos añitos más, ¿cinco o seis? De acuerdo.
Disfrutaré a tope cada metro corrido a cinco milímetros del pitón derecho. Con el rabillo de mi ojo izquierdo escudriñar en la negrura del bravo, del toro hecho y derecho dispuesto a jugarse la vida; ahondar en su naturaleza fraguada en las noches estrelladas llenas de susurros acompañando el crujir del quejigo, de la retama y de la jara aún sin florecer… ¡Y al alba! Otra vez la luz. Venus, por el Este, con su extraordinario brillo de mayo, resplandeciendo en cada una de las miles de gotas diminutas que cubren el campo, espejo del cielo: ¡la gloria del toro!, del negro mulato que corre a mi vera. Antes lo hizo con mis mayores.
No es posible sustraerse a estos empujes que parecen venir de más allá de donde uno viene…
Pero así es; no hay fuerza capaz de detener los ancestros. Seguir los pasos que en su día te guiaron, la mano que te alimentó con abnegación y amor; la mano tendida a la que un día −que parece que fue ayer− te agarraste y te salvó del miedo y de los pavores que nos atormentaron, los mismos que nos atenazan hoy… Mañana, otra vez rondando por mis adentros el eterno recuerdo del negro mulato pegado a mi vera por las ruas de Sanse. «¡Concentración!», me repito igual que escuché mil veces mil, y alguna más. ¡Qué verdad!, irrefutable. Aunque, ahora, lejos con otro idioma que no sabe de toros en los talones, de almas más asidas al cuerpo que nunca, de sangre como manantial que brota para inyectarte vida, ni de suspiros que se pierden mucho antes de exhalarlos… En la distancia, espacio y tiempo, necesitas ese jugo que gota a gota te mantiene vivo porque tienes que volver; entonces vas tachando en tu calendario particular, escondido en ese cofre del que te hablé líneas atrás, primero el trescientos sesenta y cuatro y en cuanto cruzas con ahínco el número cien, respiras hondo, sabes que comienzas a correr; a partir de hoy, todos los días de diez a quince minutos aumentando el compás de forma paulatina: mañana un poco más fuerte, con algún esprint. ¡Otra vez el hoy y el ayer! Otra vez el tiempo que te devora por dentro, que no te consiente recuperar lo que dejaste por hacer, los sueños que no alcanzaste, las ilusiones pendientes. Y de las alegrías, qué, ¿nos olvidamos? La mirada limpia y profunda del toro aquel que se fijó en ti, y tú en él. Calculas y cuentas: otro día más, otro día menos, faltan treinta y dos; qué fácil, qué complicidad con esa medida imprecisa del tiempo, del ayer, del hoy y del mañana. ¿Quién seguirá nuestros pasos? ¿Quién correrá por mi Sanse?… Tan lejos. El suspiro en ese punto, que me trae de cabeza: espacio-tiempo. Me levanto y veo el almanaque: en siete días estoy en casa. Aquí, ya, la distancia y el tiempo delante del toro se miden de otra forma, son otra dimensión: miedo y valor, valor y miedo. La línea imperceptible que separa lo uno de lo otro, tan tenue como la quebrada entre la realidad y la ficción.
¿Valor o realidad? ¿Miedo o ficción?
La emoción y el júbilo caldean el ambiente. A flor de piel brota la vida abriéndose hueco en cada uno de nuestros incontables poros. La química del cuerpo lo impregna todo, se contagia por doquier, en cada rincón de este pueblo festero.
La fiesta se ve venir, el bullicio se palpa: todos de jarana… El miedo cabalga galopando, para que engañarse. Me preparo desgranando uno a uno los recuerdos. La promesa pendiente, íntimamente deseada, a punto de cumplir tres días antes de la treintena: justo a tiempo, en orden. En paz con lo poco que nos pertenece: lo lejano que no lo parece, tan presente que me lleva hasta la emoción recordando: «Con el toro no hay regla infalible», que verdad tenía, en esto y en todo… Y los amigos, Julián, Cristina, Andrés −falta Adolfo, que en gloría esté−: «¡Venga ya!, que no hay tiempo. Y el chaval, ¿por dónde anda?»
Ya en la calle, hablo con los de siempre: «Te luce bien el pelo; oye: ¡ya era hora!», y cosas por el estilo. Otros: «… el chaval, ¿se esconde como tú?». Yo no me escondía, obedecía a mi hermano que a su vez respetaba a mi madre. Pero ellos: «Ya, ya; que sí». Era la verdad. No sentía miedo ni nada parecido. Quería correr delante de aquel negro mulato pero aún no sabía cómo; quería aprender pero nadie me enseñaba: «Todo a su tiempo», disponían. Quería correr de la mano de mi padre: «Agarrado de la mano nunca, ¡jamás!, corras un encierro, ¿enterado?», otra instrucción a retener. Quería ser mayor, como ahora, para ver el encierro desde el balcón de mi casa, la de mis padres… Y soñar con el pitón algo romo pendiente de mi costado izquierdo, y con la manada a la carrera que dura tanto y tan poco como ese muletazo eterno acariciando el ruedo. Delirando con la eternidad que prevalece en nuestra mente, con la letra que imprime los recuerdos perennes.
Luchando contra viento y marea; sobreviviendo en la inmensidad sideral, cada vez un poquito más allá de donde nos encontraremos en el próximo encierro.
Una de las cosas que me gustan de los días de fiesta es que por fin tengo tiempo para leer los blogs y los canales RSS que en teoría sigo pero que en la práctica nunca puedo mirar. Y aunque se salga de la temática habitual del blog, como es un día de fiesta, lo comparto con vosotros.
Esta mañana he encontrado un artículo que me ha parecido divertidísimo (sobre un tema que me encanta: educación, pero no os preocupéis, que no es nada didáctico-aburrido).
Aunque a veces parece una leyenda urbana, hay profesores a los que les apasiona educar, que son creativos y que les gusta ir un poquito más allá de su trabajo. Y eso termina saliendo a la luz en cosas como este examen:

o este otro

¿Qué habríais pensado vosotros si llegáis con vuestros nervios a un examen y encontráis algo así?
Después de aprender este año que los cassettes son una innovación educativa (ejem........ de hace veinte años quizá.........) este tipo de cosas me hacen volver a tener fe en los profesores universitarios.
El artículo que he leído y que os recomiendo leer (seguro que pasáis un buen rato) es éste, del blog Amazing.es. En el artículo hay bastantes más enunciados igual de curiosos, y todo el blog es muy interesante. Así que, en serio, pasad por allí que seguro que os gusta. De paso, ¿conocéis su nueva revista? Altamente recomendable también...
Hace unos meses entrevisté a diversas personas relacionadas con el mundo editorial para que nos comentasen cómo veían el panorama editorial. Esta semana retomo aquellas entrevistas de la mano de Pablo Barrio, creador y director editorial de Ganso y Pulpo, proyecto independiente y sin ánimo de lucro, que nos presenta esta iniciativa y nos comenta su opinión.
Ante todo, Pablo, muchas gracias. Cuéntanos, ¿de dónde/por qué surge la idea de crear Ediciones Ganso y Pulpo? (Curioso nombre, por cierto)
El lugar de origen de Ganso y Pulpo es ciertamente incierto. Lo que sí podemos afirmar es que su germen radica en nuestra pasión por la literatura y las ganas de participar en la transmisión y perpetuación de la cultura libre. Teníamos la necesidad de hacer lo que estuviese en nuestra mano por difundir libremente textos literarios relegados al olvido... Rescatar nombres injustamente sepultados por el canon institucional… Recoger la pluma {ganso} y la tinta {pulpo} que emplearon en su día unas personas de las que casi no nos suena ni el nombre y volver a darles voz en el nuevo contexto digital.
¿Cuáles son vuestros objetivos?
Nuestra principal misión es bastante simple: editar en formato digital textos de dominio público y difundirlos libremente.
Esta directriz, por su parte, se sustenta en otros pequeños principios: a) que editamos, preferiblemente, textos que resulten de difícil acceso para el usuario medio; b) que nos regimos por una autoexigencia constante de calidad editorial.
El fin último de todo ello es que cualquier persona que así lo desee pueda disfrutar de la lectura de textos que patrimonialmente son suyos, editados cuidadosamente y sin que ello le suponga carga económica o registro alguno.
¿Estáis centrados en un público en concreto?
No necesariamente, pues cualquier persona es potencial lectora del catálogo de Ganso y Pulpo. Evidentemente, suponemos que los lectores de los textos que editamos «deben ser» {no sabemos a ciencia cierta ni quiénes ni cómo son} gente instruida mínimamente en lo digital que está interesada en la literatura escrita en lengua española entre mediados del siglo XIX y las cuatro primeras décadas del XX. Además, teniendo en cuenta que nuestro catálogo se nutre casi al 100% de la colección de Narrativa breve, puede suponerse también que se trata de gente que gusta de los cuentos y relatos cortos.
Si los textos que difundís son de dominio público imagino que no utilizáis sistemas de protección, ¿qué piensas sobre el DRM y otros sistemas anticopia?
Por supuesto, en Ganso y Pulpo no empleamos ningún sistema de protección anticopia. Además, hemos de admitir que no los tenemos en gran estima, pues consideramos que su empleo es insultante para el lector, que ve mermados sus derechos; comenzando por uno tan fundamental como la presunción de inocencia.
Por el momento, si no me equivoco, solo es posible descargar los textos en formato ePub, ¿tenéis pensado publicar en otros formatos?
Exacto. Todos los títulos de nuestro catálogo se ofrecen exclusivamente en formato ePub, el estándar de facto basado en código libre. No nos cerramos a otros posibles formatos en el futuro, siempre y cuando haya demanda de ellos y, por supuesto, no sean propiedad de ninguna empresa privada.
En vuestra web apostáis por las descargas, ¿qué piensas de mantener los libros "en la nube"?, ¿en un futuro todo estará centralizado en espacios en internet o seguiremos descargando nuestros ejemplares?
En Ganso y Pulpo nos gusta pensar que cualquiera «puede tener», si lo desea, los textos que editamos sin tener que esforzarse demasiado para conseguirlo {un clic parece más que suficiente}. La lectura «en la nube» es otra opción, sin duda. De hecho, algunos de nuestros textos pueden leerse de este modo a través de 24symbols, donde se ofrecen sin publicidad en el modo freemium. Sabemos que, al contrario de nosotros, se trata de un negocio lucrativo; y que en cierta medida ayudamos a su negocio con nuestra presencia. No obstante, la posibilidad de ofrecer nuestros textos gratuitamente a un mayor número de gente propició nuestra presencia dentro de su modelo. En definitiva, creemos que lo importante es que cada cual pueda elegir de qué modo quiere leer un texto y que, elija lo que elija, pueda hacerlo.
Y para seguir con las predicciones, ¿crees que los libros electrónicos van a suponer la desaparición del libro de papel o coexistirán?
En Ganso y Pulpo conocemos más y mejor lo que había hace 100 años que lo que habrá dentro de otros tantos… Pero, puestos a ser visionarios, creemos que coexistirán durante largo tiempo, pues no son excluyentes entre sí. Lo que sí deseamos es que las versiones en papel comiencen a realizarse mediante el sistema de impresión bajo demanda. Es triste que a estas alturas se talen y procesen árboles para tener miles de libros en un triste almacén de un polígono industrial.
Una de las principales quejas de los lectores digitales es un precio excesivo de los ebooks sobre todo en comparación con el precio del mismo ejemplar en papel. ¿Cómo crees que progresará esta cuestión? ¿Bajarán los precios? ¿Nos acostumbraremos quizá?
Tienen {tenemos} toda la razón del mundo en esta queja. Los precios son extremadamente elevados en la mayoría de los casos. El problema radica en la avaricia empresarial predominante. No obstante, cada poco tiempo alguien vuelve a demostrar que resulta más rentable vender un libro digital a 1-3€ y sin DRM que todo lo contrario… En realidad, no sabemos si bajarán o no; pero lo que es casi seguro es que nadie está dispuesto a acostumbrarse a unos precios abusivos.
Volviendo a Ganso y Pulpo, que recordemos que todos sus textos son gratuitos, ¿cuál es el texto con más éxito en vuestro catálogo?
El texto más descargado a día de hoy es «Fotografías instantáneas», de Eduardo López Bago. Lo que no sabemos muy bien es si se debe a que es uno de los textos que más tiempo lleva disponible o si debe su éxito a la vigencia de su satírico retrato de la clase política española…
¿Os centráis en un periodo o un género en especial?
Por exigencias del dominio público, todos los textos de nuestro catálogo pertenecen a escritores fallecidos a más tardar en 1941. De ahí que nos centremos en el último tercio del siglo XIX y el primero del XX. En cuanto a género, de momento el gran protagonista es el cuento… Aunque pretendemos tambalear pronto su hegemonía.
¿Admitís peticiones de textos o colaboraciones?
Las admitimos y las deseamos. Otra cosa es que las haya… Somos pacientes. :)
¿Cómo podemos enterarnos de vuestras novedades?
Principalmente por los canales RSS y por las redes sociales Twitter y Facebook.
Y ya para terminar, cuéntanos un secreto, ¿cuál es el próximo texto que vais a publicar?
Bueno, entre los próximos cuentos que aparecerán en nuestro catálogo se encuentran ‘Una justicia del diablo’ de Moreno Godino, ‘Los señores de Pipiripí’ de Zahonero, ‘El despeñadero’ de Larrubiera o ‘¡Aleluya!’ de José de Siles… Ahora bien, quizás el secreto más enjundioso es que pretendemos editar nuestra primera novela durante este verano de 2011.
Muchas gracias Pablo por tu tiempo y por contestar a mis preguntas. Mucha suerte con esa primera novela.

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.
Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.
A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.
Gracias a Biblumliteraria conocí hace unos días el Multiebook, una propuesta de la editorial Bruno y la empresa Giux presentada en el Salón Internacional del libro de Turín.
Este dispositivo permite descargar ebooks en teléfonos móviles, discos duros o llaves USB mediante la inserción de monedas o billetes. Uno de los usos que presenta Alessandro Ercolani, fundador y creador de Giux, sería la posibilidad de descargar textos de interés para los asistentes a ferias o congresos, además de la posibilidad de obtener libros en estaciones, aeropuertos o bibliotecas.
En Italia el libro electrónico se está extendiendo más rápidamente que en nuestro país. Las ventas del primer trimestre han supuesto un incremento del 365% frente al mismo periodo del año anterior. Las previsiones para el año 2011 las ventas estimadas de más de 100.000 libros electrónicos.
Cuando era niña, mi madre tenía una mercería. Un pequeño negocio repleto de muy variada mercadería, donde botones, hilos y telas se habían convertido en una muy grata compañía. En ese entonces, no se estilaba dejar a los niños todo el día en el colegio y tampoco había dinero para pagar una persona que me cuidase, por lo que casi toda mi infancia la pasé en el pequeño local de mi madre.
Me gustaba su compañía y a ella la mía. El tiempo que no estaba en el colegio, lo pasaba con ella en el negocio. De muy pequeña jugaba sentada en una mantita detrás del mostrador, ya más grande, hacía la tarea o leía. A más de una persona le llamaba la atención verme siempre, como si fuese parte del mobiliario.
Recuerdo de memoria las explicaciones que día a día daba mi madre cuando le preguntaban por qué yo pasaba tantas horas dentro del local. Que no había dinero para pagar una persona, que por otra parte, dónde mejor que con mi madre estaría, que además yo me portaba bien y entonces no había problema, que ya estábamos acostumbradas, etc. Todo cierto, por otra parte.
Un día, entró una pareja a comprar botones para un saco. Ellos también comentaron algo acerca de mi presencia y mi madre dijo lo que yo ya estaba acostumbrada a escuchar. Al salir, el hombre le dijo a su esposa:
– Pobre niña, no es vida. Imagínate cómo se debe aburrir todo el día acá encerrada entre hilos y elásticos. Es lamentable.
No se dio cuenta que yo había salido al umbral y que había escuchado todo. ¿Qué era lo lamentable? Me quedé pensando. Se que sintió lástima por mi, lo vi en sus ojos y no entendía el por qué. Si bien era niña, sabía que había una realidad más allá del colegio y la mercería, más allá de la maestra, mi madre y los clientes.
Aún así, yo disfrutaba de mi mundo pequeño como ese local, pero casi infinito como la mercadería y colorido como los botones. No me gustó que sintiese pena por mi. No tenía por qué. Se que tal vez me crié en un ámbito más “acotado” que los habituales, pero tal vez, fue ése el disparador de mi gran mundo interior.
Cuando muy pequeña, creía que los cierres eran bocas. Si se mantenían cerrados, no tenían nada interesante para decir. En cambio, si los iba abriendo y a medida que lo hacía, me sonreían. Cuánto más abría el cierre, una sonrisa más grande recibía.
Los botones y lentejuelas, eran para mi, estrellas que descansaban durante el día en el negocio y que, cuando nos íbamos a casa, subían al cielo para brillar más que nunca. Las madejas de lana eran nubes coloridas y, según las ordenara mi madre, se convertían en diversos personajes.
- Hazme un ratón – Le pedía
Y mi madre tomaba dos grandes madejas redondas y las ubicaba formando dos orejas, una más pequeña completaba la forma de la carita de mi ratón, otra el cuerpo y no olvidaba dejar una larga lana colgando para que a mi animalito no le faltase la cola.
Sin dudas me divertía y ella también. Lo que pocos podían imaginar, es cuánto aprendí durante todos esos años. No me refiero a tipos de hilos y lanas, sino acerca de las personas y sus universos. Observar es un gran entretenimiento y un mayor aprendizaje aún y yo observaba a cada persona que entraba al local.
Así aprendí cómo se puede percibir el amor infinito hacia un hijo cuando una madre buscaba lentejuelas o cintas para un disfraz. La dedicación con la que esa mujer elegía cada cinta que luego cosería, la preocupación por el color exacto, porque a su hijito le agradase y se luciera en el acto escolar. Aprendí también sobre la humilde condición de mucha gente.
Personas que buscaban el hilo más barato, aunque la diferencia fueran apenas centavos. Vi infinidad de pantalones gastados y con marcas de viejos dobladillos que iban pasando de hermano en hermano como un legado de humildad inquebrantable. Supe lo que era la prepotencia y la amabilidad también.
Vi rostros que jamás olvidaré, llenos de ilusión por tejer su primer sweater, ávidos de consejos y recomendaciones. Me di cuenta que las cosas cobran vida en las manos de los que hacen algo con amor y para otro.
No fueron malos años, por el contrario. Se que cambié muñecas por agujas de tejer, hamacas por estanterías llenas de mercadería, pero también se que aquello que perdí no fue lo más importante. Estoy segura que el lazo que me une a mi madre no hubiese sido el mismo, de no haber compartido esas tardes en el negocio.
Es cierto que no pudo llevarme a la plaza, pero por nada del mundo cambiaría sus ratones de madejas de lana. Tampoco venía nadie a jugar a mi casa, pero ella se las ingenió para que yo no me sintiese sola y me divirtiera.
No tuve muchos juguetes, pero me dio su mundo infinito, su tiempo, el que pudo, el que tenía y por sobre todas las cosas su amor. Fui una niña feliz, a pesar de darle lástima a más de una persona.
Logramos con mi madre, lo que algunos les resulta imposible: un lazo de amor tibio como la lana, colorido como las lentejuelas, maleable como el elástico e infinito, como la mercadería que mis ojos se acostumbraron a ver de niña.
(Visto en EnCuentos)
Resumen de la editorial: "Reino Unido, época actual. Ocho días antes del solsticio de verano, es hallado el cadáver de un hombre en los alrededores del monumento de Stonehenge. En la piel tiene las marcas de unos extraños símbolos. Unas horas más tarde, un famoso cazador de recompensas se suicida en su propia casa, dejando una críptica carta a su hijo, el arqueólogo Gideon Chase. Tras el revuelo mediático, una policía y Chase se verán inmersos en una trama de sociedades secretas y una antiquísima logia, devota, durante siglos, de Stonehenge. Alentada por un nuevo y carismático líder, la logia ha vuelto a los rituales con sacrificios humanos en un intento desesperado por descubrir el secreto de las piedras del monumento megalítico…"
Un libro que hará las delicias de los amantes de Dan Brown y de todos aquellos a los que les guste el suspense rodeado de códigos, logias, rituales y símbolos antiguos.
La novela se lee rápido. Está formada por unos 200 capítulos cortos, de una o dos hojas, lo que la hace perfecta para los que leen en trenes, autobuses o antes de dormir: podrán dejarla y retomarla sin dejar los capítulos a medias (con la rabia que da eso...)
Engancha desde el primer momento. En las primeras páginas ya encontramos un grupo secreto y el sacrificio ritual de un inocente, y desde ese momento van apareciendo personajes (en general bastante reales, alguno más que otro) y se van desgranando historias paralelas que, aunque en un primer momento no lo parece, terminan por encajar a la perfección. Incluyen de todo: poder, codicia, un poquito de magia, secuestros... Y todo sucede en apenas 15 días.
La ausencia de datos históricos y grandes descripciones agilizan la trama, contribuye al dinamismo de la historia y mantiene el interés por lo que está sucediendo.
El único pero que se le puede poner es la inclusión de algunas palabras no demasiado cotidianas que a mi, al menos, me cortan la lectura en seco. Pero no son muchas y de paso, aprendemos un poco más. (Ya que estamos, Arúspice según la rae es el "Sacerdote que en la antigua Roma examinaba las entrañas de las víctimas para hacer presagios". Otro ejemplo, ¿no sería mejor "imponer" en vez de "plantificar"?)
En resumen, una novela perfecta para el verano: sin complicaciones, con mucha acción y con un buen ritmo durante todo el libro.
Y para terminar, una curiosidad: Sam Christer es el pseudónimo de un periodista inglés que ha trabajado en varias productoras televisivas muy conocidas. Los derechos de su primera novela han sido comprados ya en más de treinta países y seguramente llegue a la gran pantalla.
Anoche descubrí este pequeño texto, escrito por Miguel Delibes ensalzando la figura de Antonio López, pintor y escultor que en esos días planeaba realizar tres esculturas: los bustos de Delibes, Tàpies y Ferlosio. Me ha parecido interesante así que lo comparto con vosotros.
Deslumbrado por la magia del pincel de Antonio López, fui de los primeros en acercarme a su obra. ¿Para qué? ¿Y quién lo sabe? Yo buscaba algo, una muestra, una aproximación a su genio. Después aspiré a un recuerdo. En mi expectativa ávida, llegué a proponerle: "Lo que tú quieras, Antonio. Una interrogación, mis iniciales firmadas por ti. Algo". Él sonreía, los ojos bajos, con su bonhomía habitual, esa sonrisa flébil de hombre cuya naturaleza no le permite complacer a tanta gente. Mas el talento pictórico de Antonio era tan excelso y natural que atraía al más profano. Yo sabía que me leía, me decía que gustaba de mis escritos, pero esto nada tenía que ver con mi deseo.
Lo vi, lo visité, volví a verlo, a hablarle, él en Madrid, yo en Valladolid, pero el tiempo pasaba sin que nuestras relaciones progresaran. Transcurrieron más de tres décadas con infrecuentes encuentros, al cabo de las cuales fue Antonio López el que llegó a mí a través de un amigo común. ¡Cuánto habíamos envejecido! Antonio Piedra portaba la gran noticia:
"A Antonio López le gustaría hacer tu cabeza en bronce", me dijo.
Sentí un pequeño mareo, no me lo creí. No era posible que Antonio necesitase algo mío. Me emocioné, pero tanto insistió que acabé admitiéndolo, confundido. ¿Habría alguna otra cosa que pudiera desear más en el mundo? Se inició entre nosotros un trato más frecuente y familiar. Antonio López y yo nos veíamos y charlábamos. Antonio me observaba. Yo observaba a Antonio. Me cautivaba la naturalidad de su ofrecimiento, su absoluta espontaneidad sin asomo de esnobismo. Como si me pidiera un favor. Su manera de manifestarse estaba a mil leguas de la autosuficiencia, y seguía trabajando a su manera, pausada, sin prisas, nunca movido por una ambición pecuniaria.
¿Qué admirar más en Antonio? ¿Su persona o su obra? Su bondad, la modestia machadiana de su aliño indumentario, su humildad creadora, su absorbente profesionalidad, el afán de apartarse, de desplazar sobre otros su valía.
"Mi tío Antonio, el de Tomelloso, ese sí que sabe".
Tenía esta obsesión. Los elogios dedicados a él los aplicaba a su tío, con quien de niño mezcló los primeros colores. Él era solamente un copiador, un aprendiz. No era tarea fácil sacarle de su juicio. Él pintaba, sí, pero el genio era su tío. Y su tío, el de Tomelloso, era realmente un talento natural, pero Antonio era el maestro.
Yo había tenido la primera noticia de Antonio en la Fundación Juan March, en años políticamente tristes. La March llevaba la batuta de la cultura y el que quería saber por dónde iban los tiros en arte debía vivir conectado a ella. Allí vi su primera obra en blanco y negro y me dije: "Si la Fundación lo instala aquí, es que es ya un artista consumado". Aún era un chico, pero sus dibujos en blanco y negro, acogedores, domésticos (¡ay aquel dormitorio en desorden de la casa de sus padres, tan auténtico, tan vivo!), me entusiasmaron. Sus grabados no estaban expuestos, pero la gente visitaba la Fundación impaciente, anticipándose a la primera muestra.
Luego, su carrera meteórica: el color. Aquella encrucijada de la Gran Vía madrileña en cuya elaboración trabajaba únicamente dos o tres minutos cada mañana durante unos pocos días, para respetar los matices de la luz. El cine: la película El sol del membrillo, de una meticulosidad prodigiosa, explicada por él mismo en una documentada lección. La escultura, la tercera dimensión, el paso decisivo, que inició con los Reyes de España en el Patio Herreriano de Valladolid. El tiempo solo conseguía ir perfilando su genialidad, cuyos ecos llegaron pronto a los portavoces de París y Nueva York. El realismo de Antonio se erigía en modelo plástico del momento. Decididamente la maestría de Antonio López había salvado las últimas fronteras.
Al llegar la primavera me avisó: venía a Valladolid, a verme. Comimos juntos en El Caballo de Troya con María Moreno, su mujer, tocada también por la magia de la pintura. Antonio habló con su encogimiento habitual de su decisión de hacer mi cabeza en bronce, de su ilusión, de los pasos dados hasta el momento. Volvimos a separarnos, mas en un corto plazo volvió por Valladolid -yo ya estaba demasiado viejo- a tomar los puntos de mi cráneo, a medirme. Fue una operación silenciosa, a pesar de los espectadores, tanto que se hubiera sentido volar una mosca. Yo me sentía conmovido ante el interés de Antonio. Hablar en ese momento me hubiese parecido una profanación. No he vuelto a verlo.
Meses después encontré a Antonio Piedra, el amigo común, en la calle, en Valladolid. Y tomé la decisión de sonsacarle a cualquier precio. No podía vivir en silencio su empeño. Di un rodeo y le pregunté si había visto al gran hombre:
-Claro, a eso iba.
-Y dime ¿trabaja?
Se entabló de pronto un forcejeo entre mi ávida curiosidad y la educada reserva de Piedra. Yo aspiraba a una sola palabra, pero definitiva. Antonio, en cambio, había decidido callar, esperar a que fueran la obra y el autor quienes hablaran en su momento. No me atrevía a atacar de frente y apelé a artimañas pueriles:
-¿Me parezco?
-Eso es secundario.
-Ya lo sé, pero en Antonio quizá no.
Antonio Piedra sonreía, consciente de mi decepción. Le pregunté cuándo podría ver "mi cabeza"; no podía soportar la espera.
-Antonio quiere llevarla a Valladolid en octubre, el día de tu homenaje, y presentarla a los hispanistas asistentes al tiempo que tus obras completas.
-Pero yo no puedo esperar hasta octubre, Antonio -dije.
-Tú verás, pero ese es el proyecto.
Se cerraba; no soltaba prenda; se mantenía en sus trece. Yo me mostraba torpe en mis pretensiones de hacerle hablar. Olvidando que me hubiera conformado con cualquier cosa, ataqué de nuevo:
-Pero, por favor, Antonio, ¿es un trabajo importante?
-De Antonio López, ¿qué más quieres? Con eso está dicho todo.
-Y ¿está logrado?
Antonio, al hablar del otro Antonio, mantenía una actitud reverencial, de respeto. Emitió un levísimo cloqueo y se diría, por sus ademanes y la exageración de su rostro, por la manera de abrir la boca, un poco exagerada, que iba a pronunciar un largo discurso, pero dijo simplemente:
-Estás hablando, la verdad.
(Visto en El país)
Ni el corazón cortado por un vidrio
en un erial de espinas,
ni las aguas atroces vistas en los rincones
de ciertas casas, aguas como párpados y ojos,
podrían sujetar tu cintura en mis manos
cuando mi corazón levanta sus encinas
hacia tu inquebrantable hilo de nieve.
Nocturno azúcar, espíritu
de las coronas,
redimida
sangre humana, tus besos
me destierran,
y um golpe de agua con restos del mar
golpea los silencios que te esperan
rodeando las gastadas sillas, gastando puertas.
Noches con ejes claros,
partida, material, únicamente
voz, únicamente
desnuda cada día.
Sobre tus pechos de corriente inmóvil,
sobre tus piernas de dureza y agua,
sobre la permanencia y el orgullo
de tu pelo desnudo,
quiero estar, amor mío, ya tiradas las lágrimas
al ronco cesto donde se acumulan,
quiero estar, amor mío solo con una sílaba
de plata destrozada, solo con una punta
de tu pecho de nieve.
Ya no es posible, a veces
ganar sino cayendo,
ya no es posible, entre dos seres
temblar, tocar la flor del río:
hebras de hombre vienen como agujas,
tramitaciones, trozos,
familias de coral repulsivo, tormentas
y pasos duros por alfombras
de invierno.
Entre labios y labios hay ciudades
de gran ceniza y húmeda cimera,
gotas de cuándo y cómo, indefinidas
circulaciones:
entre labios y labios como por una costa
de arena y vidrio, pasa el viento.
Por eso eres sin fin, recógeme como si fueras
toda solemnidad, toda nocturna
como una zona, hasta que te confundas
con las líneas del tiempo.
Avanza en la dulzura,
ven a mi lado hasta que las digitales
hojas de los violines
hayan callado, hasta que los musgos
arraiguen en el trueno, hasta que del latido
de mano y mano bajen las raíces.
Obviando los libros sobre dietas que aparecen todos los años en estos meses, hoy voy a hablaros de uno de los libros más vendidos estas semanas. Seguro que muchos de vosotros ya lo habéis leído, pero si no, es interesante que lo conozcáis con lo que está pasando estos días.
Os dejo la sinopsis de la editorial: "¡Indignaos! ha despertado un insólito fenómeno de lectura en Francia, donde ha vendido más de un millón de ejemplares y lleva tres meses en las listas de ventas. En pocas y contundentes páginas, Stéphane Hessel invita sobre todo a los jóvenes a desperezarse y a cambiar la indiferencia por una indignación activa, por la «insurrección pacífica». Hessel logró sobrevivir a la tortura y la deportación en el campo de concentración de Buchenwald y, en 1948, formó parte del equipo internacional redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hoy, a sus 93 años este venerable veterano de la Resistencia ha contagiado su mensaje de esperanza y de rebeldía a millones de lectores a los que invita a «no claudicar ni dejarse impresionar por la dictadura actual de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia», porque «ya es hora de que la preocupación por la ética, por la justicia, por el equilibro duradero prevalezcan»."
Es un librito de apenas 30 páginas que ha triunfado en Francia (más de dos millones de ejemplares vendidos) y lo está haciendo todavía en nuestro país (medio millón de ejemplares vendidos en apenas tres meses). El autor Stéphane Hessel es uno de los redactores de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Lo único que pide es que cada persona encuentre un motivo por el que indignarse con la sociedad y haga algo para cambiarla.
El prólogo está escrito por el escritor José Luis Sampedro, que en la misma línea, insiste en la necesidad de propagar el "pensamiento crítico" y de rebelarse contra el poder financiero y económico que gobierna el mundo.
Fácil de leer, directo, breve, intenso. Se lee en apenas un par de horas y te hace pensar.
Y claro que te hace pensar... Los "indignados" de la Puerta del sol (también llamados perroflautas y otras cosas muy repetidas y poco creativas) siguieron el espíritu que Hessel promueve y como todos sabéis, comenzaron un movimiento llamado 15M. Cuando se ha hablado de este movimiento (tarde y mal) siempre se ha dicho que no tienen las ideas claras. Sí, se determinaron unos mínimos en asamblea, cuatro para ser exactos:
1/ Reforma electoral encaminada a una democracia más representativa y de proporcionalidad real y con el objetivo adicional de desarrollar mecanismos efectivos de participación ciudadana (con la Ley D'Hont los dos partidos más votados obtienen una representación mayor que los menos votados, no se reparte en proporción. Podéis ver un ejemplo de los muchos que hay en internet con la diferencia al aplicar este método o el de representación directa. Curioso ¿verdad?)
2/ Lucha contra la corrupción mediante normas orientadas a una total transparencia política (o sea, saber dónde va el dinero, quién lo recibe, y ya que es el dinero de todos, justificar qué se hace con él. ¿O pensáis que sabemos dónde va el dinero de nuestros impuestos? Anda ya!)
3/ Separación efectiva de los poderes públicos (es decir, que los jueces sean objetivos e independientes DE VERDAD, y no estén influenciados por partidos ni políticos "amigos")
4/ Creación de mecanismos de control ciudadano para la exigencia efectiva de responsabilidad política (Imagináos, poder exigir dimisiones y explicaciones de nuestros representantes. ¿No sería lo justo? los elegimos nosotros, ¿cómo es que pueden ignorar lo que pensamos?)
¿Estáis de acuerdo con estos puntos? Os parecen ideas de perroflauta guarro o de alguien que tiene la cabeza bastante asentada? Son ideas de "antisistema" o de "vamos a renovar el sistema y acabar con sus errores"?
Ahora están desarrollando campañas de información sobre el Pacto del euro, un pacto entre los países de la zona euro de "contención de gasto". No lo dicen ellos, lo dicen medios "serios" como El país o ABC (por poner dos ejemplos de tendencias distintas).
En lineas generales: se retrasarán las edades de jubilación en todos los países acorde con la esperanza de vida, se vincularán los salarios con la productividad, congelación de las pensiones, reducción de ayudas sociales, reducción del gasto en educación pública... No importa quién gane en las próximas elecciones, porque no es una medida que tomará un gobierno u otro. Es algo que ya estará pactado y que sufriremos sí o sí. ¿Es para estar indignados o no?
Ya véis, no todo esto ha llegado a la televisión ni a los periódicos. Así que si habéis llegado hasta aquí y aún no lo habéis leído tal vez es el momento de hacerlo. Cuesta apenas cinco euros y podéis encontrarlo por ese precio en papel o ebook. Podéis comprarlo en casi cualquier librería, pero por dejaros un enlace, os dejo el de La casa del libro (no porque me lleve algo, es que se que sus envíos llegan a cualquier parte de España)
Y de paso, gracias a G y J por regalarme mi ejemplar. Dos personas que tratan de que me importe la política y oye, lo están consiguiendo...
Y si habéis llegado hasta aquí me voy a permitir dejaros otro enlace más, para que entendáis un poco más qué es eso de la cúpula (inexistente) de ese grupo llamado Anonymous y que supuestamente es tan peligroso.
No os creáis todo lo que escucháis. Pensad, analizad, buscad más información y decidid...
Prólogo de “¡Indignaos!”, de Stéphane Hessel (2010).
JOSÉ LUIS SAMPEDRO.
25 febrero 2011
Yo también nací en 1917. Yo también estoy indignado. También viví una guerra. También soporté una dictadura. Al igual que a Stéphane Hessel, me escandaliza e indigna la situación de Palestina y la bárbara invasión de Irak. Podría aportar más detalles, pero la edad y la época bastan para mostrar que nuestras vivencias han sucedido en el mismo mundo. Hablamos en la misma onda. Comparto sus ideas y me hace feliz poder presentar en España el llamamiento de este brillante héroe de la Resistencia francesa, posteriormente diplomático en activo en muchas misiones de interés, siempre a favor de la paz y la justicia.
¡INDIGNAOS! Un grito, un toque de clarín que interrumpe el tráfico callejero y obliga a levantar la vista a los reunidos en la plaza. Como la sirena que anunciaba la cercanía de aquellos bombarderos: una alerta para no bajar la guardia.
Al principio sorprende. ¿Qué pasa? ¿De qué nos alertan? El mundo gira como cada día. Vivimos en democracia, en el estado de bienestar de nuestra maravillosa civilización occidental. Aquí no hay guerra, no hay ocupación. Esto es Europa, cuna de culturas. Sí, ése es el escenario y su decorado. Pero ¿de verdad estamos en una democracia? ¿De verdad bajo ese nombre gobiernan los pueblos de muchos países? ¿O hace tiempo que se ha evolucionado de otro modo?
Actualmente en Europa y fuera de ella, los financieros, culpables indiscutibles de la crisis, han salvado ya el bache y prosiguen su vida como siempre sin grandes pérdidas. En cambio, sus víctimas no han recuperado el trabajo ni su nivel de ingresos. El autor de este libro recuerda cómo los primeros programas económicos de Francia después de la segunda guerra mundial incluían la nacionalización de la banca, aunque después, en épocas de bonanza, se fue rectificando. En cambio ahora, la culpabilidad del sector financiero en esta gran crisis no sólo no ha conducido a ello; ni siquiera se ha planteado la supresión de mecanismos y operaciones de alto riesgo. No se eliminan los paraísos fiscales ni se acometen reformas importantes del sistema. Los financieros apenas han soportado las consecuencias de sus desafueros. Es decir, el dinero y sus dueños tienen más poder que los gobiernos. Como dice Hessel, “el poder del dinero nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan en primer lugar de sus dividendos, y de los altísimos sueldos de sus dirigentes, pero no del interés general”
¡INDIGNAOS!, les dice Hessel a los jóvenes, porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia. De la indignación nació la Resistencia contra el nazismo y de la indignación tiene que salir hoy la resistencia contra la dictadura de los mercados. Debemos resistirnos a que la carrera por el dinero domine nuestras vidas. Hessel reconoce que para un joven de su época indignarse y resistirse fue más claro, aunque no más fácil, porque la invasión del país por tropas fascistas es más evidente que la dictadura del entramado financiero internacional. El nazismo fue vencido por la indignación de muchos, pero el peligro totalitario en sus múltiples variantes no ha desaparecido. Ni en aspectos tan burdos como los campos de concentración (Guantánamo, Abu Gharaib), muros, vallas, ataques preventivos y “lucha contra el terrorismo” en lugares geoestratégicos, ni en otros mucho más sofisticados y tecnificados como la mal llamada globalización financiera.
¡INDIGNAOS!, repite Hessel a los jóvenes. Les recuerda los logros de la segunda mitad del siglo XX en el terreno de los derechos humanos, la implantación de la Seguridad Social, los avances del estado de bienestar, al tiempo que les señala los actuales retrocesos. Los brutales atentados del 11-S en Nueva York y las desastrosas acciones emprendidas por Estados Unidos como respuesta a los mismos, están marcando el camino inverso. Un camino que en la primera década de este siglo XXI se está recorriendo a una velocidad alarmante. De ahí la alerta de Hessel a los jóvenes. Con su grito les está diciendo: “Chicos, cuidado, hemos luchado por conseguir lo que tenéis, ahora os toca a vosotros defenderlo, mantenerlo y mejorarlo; no permitáis que os lo arrebaten”.
¡INDIGNAOS! Luchad, para salvar los logros democráticos basados en valores éticos, de justicia y libertad prometidos tras la dolorosa lección de la segunda guerra mundial. Para distinguir entre opinión pública y opinión mediática, para no sucumbir al engaño propagandístico. “Los medios de comunicación están en manos de la gente pudiente”, señala Hessel. Y yo añado: ¿quién es la gente pudiente? Los que se han apoderado de lo que es de todos. Y como es de todos, es nuestro derecho y nuestro deber recuperarlo al servicio de nuestra libertad.
No siempre es fácil saber quién manda en realidad, ni cómo defendernos del atropello. Ahora no se trata de empuñar las armas contra el invasor ni de hacer descarrilar un tren. El terrorismo no es la vía adecuada contra el totalitarismo actual, más sofisticado que el de los bombarderos nazis. Hoy se trata de no sucumbir bajo el huracán destructor del “siempre más”, del consumismo voraz y de la distracción mediática mientras nos aplican los recortes.
¡INDIGNAOS!, sin violencia. Hessel nos incita a la insurrección pacífica evocando figuras como Mandela o Martin Luther Kingo. Yo añadiría el ejemplo de Gandhi, asesinado precisamente en 1948, año de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de cuya redacción fue partícipe el propio Hessel. Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Negaos. Actuad. Para empezar, ¡INDIGNAOS!
Prólogo escrito por José Luis Sampedro
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)
Para empezar con fuerza la semana!
Conocí a George en un congreso literario celebrado hace muchos años, y me llamó la atención el peculiar aire de inocencia y de candor que mostraba su rostro redondo y de mediana edad. Inmediatamente decidí que era la clase de persona a quien uno le dejaría la cartera para que se la guardase mientras se bañaba.
El me reconoció por mis fotografías en la contraportada de mis libros y me saludo alegremente, diciéndome lo mucho que le gustaban mis cuentos y mis novelas, lo cual, naturalmente, me dio una excelente opinión de su inteligencia y buen gusto.
Nos estrechamos cordialmente las manos, y el dijo:
-Me llamo George Bitternut
-Bitternut- repetí, para fijármelo en la mente -. Un apellido poco corriente.
-Danés- respondió -, y muy aristocrático. Desciendo de Cnut, más conocido como Canuto, un rey que conquistó Inglaterra a comienzos del siglo XI. Un antepasado mío era hijo suyo: bastardo, naturalmente.
-Naturalmente -murmuré, aunque no veía por que había que darlo por sentado.
-Le pusieron de nombre Cnut, como su padre- continuó George -, y cuando fue presentado al rey, el soberano dijo: 'Voto a bríos, ¿éste es mi heredero?'
-'No exactamente- respondió el cortesano que estaba meciendo al pequeño Cnut -, pues es ilegítimo, ya que su madre es la lavandera a la que vos...' 'Ah- dijo el rey -, éso es mejor'. Y como Bettercnut (en inglés better significa mejor) se le conoció a partir de ese momento. Únicamente con ese nombre. Yo lo he heredado por línea masculina directa, salvo que las vicisitudes del tiempo han acabado por cambiarlo a Bitternut.
Y sus azules ojos me miraron con una especie de hipnótica inocencia, que impedía toda duda.
-¿Quiere almorzar conmigo?- pregunté, moviendo la mano en dirección al restaurante profusamente decorado que, evidentemente, estaba destinado sólo a personas poseedoras de carteras bien repletas.
-¿No le parece que ese local es un poco ostentoso y que la cafetería del otro lado podría...?- respondió George. -Como invitado mío- añadí.
George frunció los labios y dijo:
- Ahora que lo miro bajo una luz mas favorable, veo que tiene una atmósfera un tanto hogareña. Si, almorzaré con usted.
Mientras tomábamos el plato principal, George dijo:
-Mi antepasado Bettercnut tuvo un hijo, al que llamó Sweyn. Un buen nombre Danés.
-Si, ya sé- respondí -. El padre del Rey Cnut se llamaba Sweyn Forbeard. En tiempos modernos el nombre se suele escribir Sven.
George frunció levemente el ceño y dijo:
-No hace falta que alardee de sus conocimientos de estas cosas, amigo mío. Admito que tiene usted los rudimentos de una educación.
Me sentí abochornado.
-Lo siento.
Agitó la mano en ademán de magnánimo perdón, pidió otro vaso de vino y prosiguió:
-Sweyn Bettercnut se sentía fascinado por las mujeres, característica que hemos heredado todos los Bitternut, y tenía mucho éxito con ellas..., como ha sido el caso con todos sus descendientes. Se sabe que muchas mujeres, después de separarse de él, meneaban la cabeza en señal de admiración y decían: 'Oh, es todo un Sweyn.' Y también era un archimago.
Hizo una pausa y, luego, preguntó con brusquedad:
-¿Sabe usted qué es un archimago?
-No- mentí, no deseando volver a hacer una ofensiva ostentación de mis conocimientos -, ¿Qué es?
-Un archimago es un mago eminente- aclaró George, con lo que pareció un suspiro de alivio -. Sweyn estudiaba las artes arcanas y ocultas. Entonces era posible hacerlo, pues aún no había surgido todo ese desagradable escepticismo moderno.
Estaba consagrado a la tarea de encontrar la manera de persuadir a las jovencitas para que observaran con él esa clase de comportamiento dulce y complaciente que es la corona de la femineidad, y rehuyesen todo lo que era huraño y hosco.
-Ah- dije, con tono comprensivo.
-Para eso necesitaba demonios, y perfeccionó medios para invocarlos, quemando ciertas hierbas aromáticas y pronunciando determinados conjuros semiolvidados.
-¿Y daba resultado, señor Bitternut?
-Llámeme George. Claro que daba resultado. Tenía legiones de demonios que trabajaban para él, pues, como con frecuencia se lamentaba, las mujeres de la época eran seres tercos y obstinados, que oponían, a su pretensión de ser nieto de un rey, ásperas observaciones sobre la naturaleza de la descendencia. Sin embargo, una vez que un demonio ejecutaba su obra, comprendían que un hijo natural era, simplemente, natural.
-¿Está seguro de todo éso, George?
-Naturalmente, pues el verano pasado encontré su libro de recetas para invocar demonios. Lo hallé en un viejo castillo inglés que actualmente está en ruinas, pero que en otro tiempo perteneció a mi familia. Se especificaban las hierbas exactas, la forma de quemarlas, el ritmo, los conjuros, las entonaciones. Todo. Estaba escrito en inglés antiguo, anglosajón, ya sabe, pero yo tengo un poco de lingüista y ...
Se me hizo patente un ligero escepticismo.
-Usted bromea- dije.
Me miró con altivez.
-¿Por qué cree semejante cosa?, ¿acaso me estoy riendo? Se trata de un libro auténtico. Yo mismo experimenté las recetas.
-Y obtuvo un demonio.
- Sí, en efecto- respondió, señalándose de manera significativa el bolsillo superior de la chaqueta.
- ¿Lo tiene ahí?
George se toco el bolsillo, y parecía a punto de asentir cuando sus dedos palparon algo importante, o tal vez fuese precisamente que no palparon nada. Miró en el interior.
-Se ha ido- dijo con disgusto -. Desmaterializado... Pero quizá no se le pueda censurar por ello. Anoche estuvo conmigo por que sentía curiosidad por este congreso, ¿sabe?. Le di un poco de whisky con un cuentagotas, y le gustó. Tal vez le gusto demasiado, pues quería pegarse con la cacatúa enjaulada que hay en el bar y empezó a insultarla. Afortunadamente, se quedo dormido antes de que el pájaro ofendido pudiera replicar. Ésta mañana no parecía encontrarse muy bien, y supongo que se ha ido a su casa, dondequiera que esté, para recuperarse.
Sentí un acceso de rebeldía. ¿Esperaba que me creyera aquello?- ¿Me está diciendo que tenía un demonio en el bolsillo de la chaqueta?
-Es agradable ver lo rápidamente que se hace usted cargo de la situación- dijo George.
-¿Qué tamaño tenía?
-Dos centímetros.
-Pero eso no llega a una pulgada.
-Totalmente correcto. Una pulgada son 2,54 centímetros.
-Quiero decir, qué clase de demonio es para tener sólo dos centímetros de estatura.
-Uno pequeño- respondió George -, pero, como dice el refrán, más vale tener un demonio pequeño que no tener ninguno.
-Depende de cómo sea.
- Oh, Azazel..., se llama. es un demonio amistoso.
Sospecho que no está muy bien considerado en sus antros nativos, pues se le nota extraordinariamente ansioso por impresionarme con sus poderes, salvo que no quiere utilizarlos para enriquecerme, como debería hacer, tratándose de una honorable amistad. Dice que sus poderes deben ser utilizados tan sólo para hacer el bien a otros.
-Vamos, vamos, George. Seguramente que no es ésa la filosofía del infierno.
George se llevo un dedo a los labios.
-No diga esa clase de cosas, amigo. Azazel se sentiría enormemente ofendido. Dice que su país es amable, decente y muy civilizado, y habla con gran respeto de su gobernante, cuyo nombre jamás pronuncia, y al que llama simplemente el Todo Total.
-¿Y en realidad hace favores?
-Siempre que puede. Éso es escaso, por ejemplo, de mi ahijada, Juniper Per...
-¿Juniper Pen?
-Sí. Por su expresión de intensa curiosidad, me doy cuenta de que desea conocer la historia. Con mucho gusto se la contaré.
Juniper Pen (dijo George) era una cándida estudiante de segundo curso en la Universidad cuando comienza mi relato..., una dulce e inocente muchacha fascinada por el equipo de baloncesto, todo y cada uno de cuyos miembros eran jóvenes altos y muy guapos. El jugador que más parecía estimular su imaginación femenina era Leander Thomson, un muchacho alto y delgado, de grandes manos que se enroscaban en torno a un balón o a cualquier otra cosa que tuviera forma y el tamaño de un balón, lo que de alguna manera trae a la memoria a Juniper. Obviamente, él era el objeto de sus gritos, cuando contemplaba desde la grada uno de sus partidos. Solía hablarme de sus dulces sueños, pues, como todas las jovencitas, aunque no sean mis nietas, se sentía impulsada a confiar en mí. Mi porte cariñoso pero digno invitaba a las confidencias.
-Oh, tío George- decía - , seguro que no es nada malo que yo sueñe en un futuro con Leander. Me lo imagino como el mejor jugador de baloncesto del mundo, como la flor y nata de los grandes profesionales, como el titular de un sustancioso contrato de larga duración. Y no es que yo pida mucho. Todo lo que quiero de la vida es una pequeña mansión cubierta de enredaderas, un pequeño jardín que se extienda todo cuanto la vista pueda abarcar, una sencilla servidumbre organizada en equipos, todos mis vestidos ordenados alfabéticamente para cada día de la semana y cada mes del año y...
Me vi obligado a interrumpir su encantador parloteo.
-Ay un ligero fallo en tu plan, pequeña - dije -. Leander no es un jugador de baloncesto muy bueno, y es poco probable que algún equipo le contrate por grandes sumas.
-Eso es injusto- dijo, enfurruñando el gesto-.¿Por qué no es un jugador de baloncesto muy bueno?
-Porque así es como funciona el Universo. ¿Por qué no concentras tus juveniles afectos en alguien que sea un buen jugador de baloncesto? ¿O, si vamos a eso, en algún joven y honrado corredor bursátil de Wall Street que tenga acceso a informaciones reservadas?
-La verdad es que ya he pensado en ello, tío George, pero me gusta Leander exclusivamente por lo que es. Hay veces en que pienso en él y me digo: en realidad, ¿tan importante es el dinero?
-Chist, jovencita - exclamé horrorizado. Hoy en día, las mujeres son increíblemente francas.
-Pero, ¿por qué no puedo tener también el dinero? ¿es mucho pedir?
¿Lo era realmente? Después de todo, yo tenía un demonio para mí solo. Se trataba de un demonio pequeño, desde luego, pero su corazón era grande. Seguramente que querría favorecer el curso del verdadero amor, a fin de aportar luz y dulzura a dos seres cuyos corazones latían al unísono al pensar en besos y fondos mutuos.
Azazel me escuchó cuando le invoqué con el conjuro apropiado... No, no puedo decirle cual es. ¿No tiene usted un elemental sentido de la ética? Como digo, me escuchó, pero con lo que me pareció una absoluta carencia de esa comprensión que cabría esperar. Confieso que le había arrastrado a nuestro mundo sacándole de su entrega a algo parecido a un baño turco, pues se hallaba envuelto en una diminuta toalla y estaba tiritando. Su voz parecía mas aguda y estridente que nunca. (En realidad, no creo que fuese verdaderamente su voz. Me da la impresión de que se comunicaba mediante alguna especie de telepatía, pero el resultado era que yo oía, o imaginaba oír, una aguda vocecilla.)
-¿Qué es baloncesto?- preguntó -. ¿Un balón con forma de cesto? Porque, en ese caso, ¿qué es un cesto?
Traté de explicárselo, pero, para ser un demonio, puede resultar realmente obtuso. Se me quedó mirando, como si no le estuviese explicando con luminosa claridad cada detalle del juego.
Finalmente, dijo:
-¿Podría ver un partido de baloncesto?
-Naturalmente- respondí -. Esta noche se juega uno. Leander me dio una entrada, y tú puedes ir en mi bolsillo.
-Estupendo- dijo Azazel -. Llámame cuando te dispongas a salir para el partido. Ahora tengo que terminar mi zymig- con lo que supongo se refería a su baño turco, y desapareció.
Debo confesar que me irrita sobremanera que alguien anteponga sus insignificantes asuntos domésticos a las trascendentales cuestiones de que yo me ocupo..., lo cual me recuerda, amigo mío, que el camarero parece estar intentando atraer su atención. Creo que le tiene preparada la cuenta. Recójala, por favor, para que yo pueda continuar mi relato.
Esa noche fui al partido de baloncesto, y Azazel venía conmigo en mi bolsillo. Mantenía la cabeza asomada por el borde del bolsillo y habría constituido un sospechoso espectáculo si alguien hubiera estado mirando. Su piel es de un color rojo brillante y en su frente se destacan las protuberancias de dos péqueños cuernos. Por fortuna, se mantenía dentro del bolsillo, pues su musculosa cola de un centímetro de longitud es su rasgo más prominente y nauseabundo. Yo no soy un gran aficionado al baloncesto, y preferí dejar que Azazel extrajera por su propia cuenta el significado de lo que estaba viendo. Su inteligencia, aunque más demoniaca que humana, es notable.
Una vez finalizado el partido, me dijo: -Por lo que he podido deducir de la esforzada acción de los corpulentos, desgarbados y en absoluto interesantes individuos que corrían por la pista, parece ser que se producía una cierta conmoción cada vez que esa curiosa pelota pasaba a través del aro.
-En efecto -dije- Eso es encestar.
-Entonces, ¿ese protegido tuyo se convertiría en un héroe de ese estúpido juego si pudiera pasar la pelota por el aro todas las veces que lo intentase?
-Exactamente.
Azazel pensativo, agitó la cola.
-No tiene que ser difícil. Solo necesito ajustar sus reflejos para hacerle calcular el ángulo, la altura, la fuerza... Permaneció unos instantes en reflexivo silencio, a continuación dijo:
-Veamos, he tomado nota de su complejo coordinado personal durante el partido...Sí, se puede hacer. En realidad, ya esta hecho. Tu Leander no tendrá ninguna dificultad en hacer pasar la pelota por el aro.
Yo experimentaba una cierta excitación mientras aguardaba a que se celebrase el siguiente partido. No le dije nada a la pequeña Juniper, porque nunca había hecho uso de los poderes demoniacos de Azazel y no estaba del todo seguro de que sus hechos hicieran honor a sus palabras. Además, quería que se llevara una sorpresa. (Y se la llevó, muy grande, lo mismo que yo).
Por fin llego el día del partido, y aquél fue el partido. Nuestro colegio local, Nerdsville Tech, de cuyo equipo de baloncesto Leander era tan pálida luminaria, jugaba contra los larguiruchos fajadores de Reformatorio Al Capone, y se esperaba que fuese un combate épico.
Como de épico, nadie lo esperaba. El equipo de AL Capone en seguida se puso por delante en el marcador, y yo observaba atentamente a Leander. Parecía tener dificultades para decidir lo que debía hacer, y al comienzo sus manos parecían fallar el balón cuando trataba de avanzar. Supuse que sus reflejos habían resultado tan alterados, que en un principio no podía controlar en absoluto sus músculos. Sin embargo, luego, fue como si se acostumbrara a su nuevo cuerpo. Cogió el balón y pareció que se le escapaba de las manos..., !pero que forma de escaparse! Descubrió un arco en el aire y atravesó el centro del aro. Las gradas estallaron en frenético aplauso, mientras que Leander contemplaba pensativamente el aro, como preguntándose que había ocurrido. Fuera lo que fuese, volvió a ocurrir otra vez..., y otra. Tan pronto como Lenader tocaba el balón, éste se elevaba describiendo un arco. Tan pronto como se elevaba, se curvaba hacia la canasta. Sucedía tan de repente, que nadie veía jamás a Leander apuntar ni hacer absolutamente ningún esfuerzo. Interpretando ésto como una prueba de maestría, la multitud se puso histérica.
Sin embargo, luego, como era de esperar, sucedió lo inevitable, y el partido se hundió en un caos total. Brotaban silbidos de las tribunas; los alumnos de rostros llenos de cicatrices, que animaban al reformatorio Al Capone, proferían violentas observaciones de carácter insultante, y por todas partes de producían peleas a puñetazos entre el público.
Lo que yo no había dicho a Azazel, creyendo que se trataba de algo evidente, y lo que él no había advertido; era que las dos canastas de la pista no eran iguales: una correspondía al equipo local y la otra al equipo visitante, y que cada jugador lanzaba el balón hacia la canasta apropiada. Y el balón, con toda la lamentable ignorancia de un objeto inanimado, en cuanto Leander lo tocaba, se elevaba hacia la canasta mas próxima. El resultado era que, una y otra vez, Leander se las arreglaba para introducir el balón en la canasta en que no debía. Persistió en hacerlo, pese a los amables reproches del entrenador del Nerdsville, Claws (Pop) McFang, que se desgañitaba a gritos por entre la espuma que le cubría los labios. Pop McFang enseñó los dientes con un suspiro de tristeza por tener que expulsar a Leander del partido y lloró abiertamente cuando le quitaron los dedos de la garganta de Leander para que pudiera llevarse a efecto la expulsión.
Amigo mío, Lenader nunca volvió a ser el mismo. Naturalmente, yo había pensado que buscaría refugio en la bebida y se convertiría en un torvo y pensativo alcohólico. Éso lo habría comprendido. No obstante, aun cayó más bajo. Se volvió hacia sus estudios. Bajo la despreciativa, y a veces incluso compasiva, mirada de sus condiscípulos, iba de clase en clase, sepultaba la cabeza entre los libros y descendía hacia las cenagosas profundidades de la ciencia. Durante todo ese tiempo, sin embargo, Juniper se aferró a él. Me necesita, decía, con los ojos empanados por las lágrimas. Sacrificándolo todo, se caso con él una vez que ambos se graduaron. Y continuó manteniéndose unida a él, incluso mientras caía al más profundo de los abismos, al ser estigmatizado con un doctorado en Física. Él y Juniper viven ahora en un pequeño apartamento situado en alguna parte del lado oeste. Él enseña física y ella realiza investigaciones sobre Cosmogonía, según tengo entendido. Él gana 60,000 dólares al año, y entre quienes le conocieron cuando era un deportista respetable, se dice, en horrorizados susurros, que es un posible candidato al premio Nobel. Juniper nunca se queja, y se mantiene fiel a su ídolo caído. Ni con palabras ni con hechos expresa jamás ningún sentimiento de pérdida, pero no puede engañar a su viejo padrino. Sé muy bien que, a veces, piensa melancólicamente en la mansión cubierta de enredaderas que nunca tendrá y en las ondulantes colinas y distantes horizontes de la pequeña finca de sus sueños.
-Ésa es la historia- dijo George, mientras recogía el cambio que había traído el camarero y anotaba el total del recibo de la tarjeta de crédito, supongo que para poder deducirlo de sus impuestos -. Yo, en su lugar- añadió -, dejaría una generosa propina.
Así lo hice, un tanto aturdido, mientras George sonreía y se alejaba. En realidad, no me importaba que George se hubiera quedado con el cambio. Se me ocurrió que él únicamente tenía una comida, mientras que yo disponía de una historia que podía contar como propia y que me reportaría una cantidad de dinero equivalente a muchas veces el coste de la comida.
De hecho, decidí continuar almorzando con él de vez en cuando.
Resumen del autor: "Voy a confesarles que cada vez que me preguntan: ¿de qué va la novela?, me quedo en blanco. Soy incapaz de explicar en unas pocas frases todo lo que he querido transmitir en tantas páginas. ¿Cómo puedo expresar las sensaciones?
El otro día, sentado en una cafetería, no paraba de observar a un hombre que repetía continuamente el mismo movimiento. Y entonces caí, ese gesto era capaz de explicarlo todo: si usted mira su muñeca izquierda, quizás ahí encuentre el espíritu de esta novela.
Les reproduzco la contraportada del libro:
Superficies de vida:
Casa: 89 m2
Ascensor: 3 m2
Garaje: 8 m2
Empresa: la sala, unos 80 m2
Restaurante: 50 m2
Cafetería: 30 m2
Casa de sus padres: 90 m2
Casa de mis padres: 95 m2
Total: 445 m2
¿Puede alguien vivir en 445 m2 durante el resto de su vida?
Seguramente sí, seguramente usted conozca a mucha gente así. Personas que se desplazan por una celda sin estar presas; que se levantan cada día sabiendo que todo va a ser igual que ayer, igual que mañana; personas que a pesar de estar vivas se sienten muertas.
Esta es la historia de un hombre que fue capaz de hacer realidad lo que cada noche imaginaba bajo las sábanas: empezarlo todo de nuevo. Lo hizo, pero pagó un precio demasiado alto.
Pero si de verdad usted quiere saber cuál es el argumento de esta novela, mire su muñeca izquierda; ahí está todo."
Esta es una de las novelas más angustiosa que he tenido entre manos en los últimos meses. No es un libro de suspense o de terror, sino todo lo contrario. Es un retrato de la realidad cotidiana de muchos de nosotros.
El protagonista es un hombre de mediana edad, que trabaja en una oficina, en un empleo que no le gusta. Sus sueños y esperanzas se han ido perdiendo por el camino y se encuentra metido en una vida que no es la que quería vivir y que no sabe cómo cambiar, o que tal vez no tiene agallas para hacerlo. Una vida en la que pasas cada vez menos tiempo con la persona que más quieres porque el resto de responsabilidades te exigen mucho más de lo que quieres dedicarles. En la que lo que realmente importa queda relegado a momentos demasiado escasos. La novela se desarrolla en ese ambiente frustrante. El tedio incluso se traslada en algunos momentos a las frases, se hace palpable. Hay pasajes en el libro en los que la monotonía se contagia.
Y en esa atmósfera asfixiante en la que se encuentran tantos elementos que podemos hacer nuestros, poco a poco nos vamos dando cuenta de la importancia que tienen los detalles: el daño que pueden hacer las palabras que no se dicen en el momento adecuado, o lo que podemos perder por no pedir disculpas a tiempo.
Me ha parecido un libro un poco duro y deprimente. Pero también tiene un mensaje de esperanza, o una reflexión al menos ¿somos capaces de hacer algo por cambiar nuestra vida? por dejar atrás todo lo que no nos gusta?
No se si recomendároslo. Está bien escrito pero la novela no es para todo el mundo, y menos en los tiempos que corren. Es un libro que hace pensar, y a veces pensar demasiado no es bueno.
Uf...
Llega un nuevo ereader al mercado español, esta vez de la mano de Telefónica.
El dispositivo se llama "Movistar ebook BQ" y es similar a los que ya se encuentran disponibles: táctil, con pantalla de tinta electrónica de 6 pulgadas, wifi, 2 gigas de memoria y batería que permite (en teoría) leer hasta 8000 páginas. Incluye 7 diccionarios y acceso al servicio Movistar ebook, con 1000 libros gratuitos (clásicos en su mayoría).
Estará disponible a partir del día 14 de este mes, a un precio de 169 euros.
La novedad más destacada de este ereader es su sistema de almacenaje de libros, y es que en este caso la compañía ha decidido abandonar el sistema de descargas y ha optado por el acceso a los contenidos alojados en la nube. En palabras de Rodrigo Pineda, director de servicios de Internet de la compañía, “antes teníamos un modelo de descarga pero ahora negociamos un modelo de cloud para que todo tipo de dispositivos (tablets y smartphone) pueda acceder a los libros”
Con esto de la nube se refiere al almacenaje de datos en internet. Para que penséis en las ventajas, imaginad que estáis leyendo un libro en vuestro ereader. El libro os tiene enganchadísimos y sin daros cuenta os quedáis sin batería. Podríais acceder al libro simplemente con una conexión a internet, acceder a la misma página en la que lo habéis dejado, y seguir leyendo desde el portátil o un móvil mientras el ereader está cargando.
Y generalizando, podríais acceder desde cualquier lugar a vuestras fotos, el documento en el que vais apuntando la lista de la compra, la hoja de cálculo en la que lleváis las cuentas de la casa o incluso vuestra música. Y compartirlo sería muy sencillo también.
Desventajas: pues depende de si os fiais de la empresa que gestiona la nube o no. Me refiero a cuestiones de seguridad y de estabilidad. Si alguien consigue vuestra contraseña accede a todo lo que esté en la nube: las fotos, los libros, las cuentas... Si la nube se cae, si hay algún error con la máquina, si la empresa quiebra... ¿qué pasa con los datos? Como muestra de lo que puede pasar, una noticia de hace unos meses: Flickr borra por accidente una cuenta con más de 4000 fotos y no puede deshacer el error. A un usuario que llevaba 5 años subiendo sus fotos (y enlazándolas desde otros sitios y webs profesionales; el autor es un fotógrafo) le borraron la cuenta "por error" y como compensación le ofrecieron 600 dólares. ¿Os valdría? Hoy por hoy yo prefiero no arriesgarme, aunque la idea obviamente está bien: acceso desde cualquier sitio a todos mis datos. Se acabó el cargar con el portátil, o con los USB... es cómodo... si te fías...
Otra ventaja de este sistema: que acabaría con el sistema anticopia que ha dado tantos problemas en la compra de ebooks y con algunos dispositivos (y que hace que desde algunas editoriales se disculpen por tener que vender sus libros con DRM). La compra debería ser más rápida y sencilla, posibilitando el acceso al mismo contenido desde varios dispositivos y por el mismo precio.
Así que habrá que estar pendiente de cómo funciona el ereader y la idea en los próximos meses, y ver si este nuevo modelo de acceso se extiende o se sigue apostando por las descargas...
Por cierto, buena fecha para sacar el nuevo dispositivo, justo antes de las vacaciones. Qué casualidad, ¿no?
Es insensato lamentarse,
Aunque estemos condenados a partir:
Lo único sensato es recibir
El recuerdo de alguien en el corazón:
Se puede habitar en los pensamientos
Que nosotros mismos hemos cultivado,
Y rugir con desprecio y coraje ultrajado
Que el mundo haga su peor parte.
No dejaremos que sus locuras nos atribulen,
Como de quien viene los tomaremos;
Y al final de cada día encontraremos
Una risa alegre como hogar.
Cuando dejemos a cada amigo y hermano,
Cuando lejos estemos separados,
Pensaremos uno en el otro,
Incluso mejor de lo que fuimos.
Cada vista gloriosa encima de nosotros,
Cada vista agradable debajo,
Nos uniremos con los que nos han dejado,
Con quienes, incluso en la muerte, todavía amamos.
Al ocaso, cuando nos sentemos
en soledad cerca del fuego,
El corazón cálido y sincero
Recibirá el mismo pago.
Podemos quemar las obligaciones que nos encadenan,
Urdidas por frías manos humanas,
Allí donde nadie se atreve a desafiarnos
Podemos, en el pensamiento, encontrarnos.
Por eso el llanto es insensato,
Sostén como puedas un espíritu alegre;
Y nunca dudes que el Destino ofrece
Un futuro grato por el dolor presente.
Comienza una nueva semana, la segunda de la Feria del Libro de Madrid. En su 70ª edición el país invitado ha sido Alemania. 20 autores y 40 actividades (mesas, talleres, encuentros...) dando a conocer la obra germana en nuestro país.

En realidad mis visitas a la feria del libro básicamente consisten en pasear junto a las casetas, mirar libros, comprar alguno si tengo el día, poner otros en mi lista de pendientes para otro momento y pensar en el tamaño que tendría que tener mi casa para meter todos los libros que me gustaría tener (aunque luego prefiero leer en digital, incoherente que es una...). Así que mejor os cuento qué se ha podido ver estos días.
El sábado estuvo firmando libros Vargas Llosa. Se comenta que la primera persona que accedió al autor esperó desde las 7 de la mañana (las firmas empezaban a las 12). Reconozco que yo no estuve. Como aún no se firma en los ereaders...
El ereader, por cierto, y como el año pasado, es el gran ausente de la feria. El gremio de libreros dice "que si permitieran a las marcas tecnológicas vender eReaders, tabletas o móviles también tendrían que ceder espacio a papelerías, imprentas y resto de empresas vinculadas colateralmente al papel." Pero curiosamente sí han permitido este año una carpa con zapatos (!!!). Curioso. De todas formas, sí es posible encontrar ebooks. Toda librería con un punto de venta físico puede vender libros digitales (aunque no los dispositivos).
Personalmente me parece un poco incongruente, no se qué pensaréis vosotros. Mi postura de todas formas ya la conocéis más que de sobra. El mercado ha cambiado, hay que adaptarse en vez de insistir en mantener algo obsoleto. El libro en papel está muy bien, pero cada vez hay más lectores digitales. Por dejar los dispositivos fuera de la feria no van (vamos) a desaparecer...
Volviendo a las firmas, la que más me habría interesado era la de David Safier, el autor de Maldito karma y Jesús me quiere. Ha estado en varias casetas durante varios días y ha sido uno de los autores más esperados.
Más cosas y personas que ha sido posible encontrar estos días en la feria: libros sobre zombies, poemas, microrelatos, el obispo más joven de España firmando su nuevo libro, Eloy Moreno (que ha tenido mucho éxito, así que si aún no conocéis la historia del autor de El bolígrafo de gel verde ya va siendo hora) o el juez Garzón.
Leí que en la feria iba a estar presente Libranda, pero no vi nada, ¿alguien sabe algo?
Para los más solidarios también hay un espacio. Intermón Oxfam tiene caseta en la que dan a conocer sus actividades.
Y por lo demás, poca cosa: mucha lluvia y diría que menos asistentes (quizá por las lluvias, a ver qué pasa esta semana...)
Si todavía no habéis pasado por la feria, aún tenéis toda la semana para hacerlo. Y en la web de la feria podéis encontrar un calendario con las firmas y las actividades programadas, un mapa de situación de casetas y el cómo llegar (como consejo, lo mejor, bajarse del metro o el tren en Atocha, subir la cuesta y entrar por la puerta del Angel caído, que la estatua también merece la pena verla).
Y recordad que ahí mismo también está la Cuesta Moyano, con libros todo el año y a un precio más asequible...
No creo ser más inteligente que la media, aunque hay enfermeras que lo dicen en los pasillos, entre susurros. Yo sólo le metí al doctor Santana una duda razonable en la cabeza: le pedí que me demostrara que el loco era yo, y no él. Ahora Miguel Santana es mi compañero en la habitación 374 del Hospital Psiquiátrico Los Olmos, ingresado por una profunda depresión; la persona que hace cuatro días controlaba mi vida ahora se toma dócilmente su medicación, y con ella la mía.
Ya nadie quiere tratarme. Mañana salgo de aquí.
(Podéis leer todos sus relatos en su web, La viga en mi ojo)
Resumen de la editorial:"Instalados en un lujoso piso de París, los Kampf poseen todo lo que el dinero puede compra, excepto lo más difícil: el reconocimiento de la alta sociedad francesa. Así pues, con el propósito de obtener el codiciado premio, preparan un gran baile para doscientos invitados, un magno acontecimiento social que para el señor y la señaora Kampf supondrá, respectivamente, una excelente inversión y la soñada apoteosis mundana."
Un libro corto, de menos de cien páginas, se lee en apenas una tarde. Pero a pesar de ser tan corto, refleja perfectamente cómo es la sociedad de la época (*): superficial, banal, envidiosa, egoista...
La historia es una sátira de este tipo de personajes que centran su vida en el "qué dirán" y en "figurar". La familia protagonista está mucho más preocupada por aparentar que por lo que importa en realidad. En ningún momento se ven muestras de cariño, tan solo tensión y choque, especialmente entre madre e hija.
Y otro detalle a destacar: ¿Quién dijo que los niños no pueden ser crueles? la niña protagonista da miedo; sorprende la sed de venganza y el resentimiento que puede almacenar. Y aunque por su edad sus actos no sean premeditados o no estén valorados en su justa medida, es indudable que disfruta de las consecuencias.
En fin, que a pesar de no ser muy extenso no falta ningún ingrediente para ser una lectura de lo más recomendable. Los personajes están totalmente desarrollados, la historia es entretenida, la narración rápida y mordaz...
En mi caso, todo un descubrimiento. Buscaré más libros de esta escritora.
Una nota adicional: Por lo que he leído la autora, judía, nació en Rusia y murió en el campo de concentración de Auschwitz en 1942. Nació en una familia rica que tuvo que huir de Rusia debido a la revolución bolchevique de 1917. Se instalaron en París, donde vivió hasta su encierro en Auschwitz. La novela se editó en Francia en 1930, cuando la autora tenía tan solo 27 años. No se si el relato será biográfico pero supongo que está basado en algún momento de su infancia...
(*) Aunque esté ambientado en la primera mitad del siglo XX podría ser un retrato de los nuevos ricos actuales; todas esas personas que de pronto se encuentran con fama o dinero salidos de la nada y que se creen mejor que el resto por eso. Por donde vivo, el ladrillo ha creado unos cuantos así...
¿Os gusta la novela policíaca? os gusta investigar por vuestra cuenta y deducir quién ha sido el asesino? Aquí os dejo 10 libros que giran en torno a un homicidio. Tras leerlos o por recomendación de gente muy allegada he querido compartirlos con vosotros. Como siempre, seguro que vosotros recordáis algún libro que merece la pena recordar; os invito a hacerlo en los comentarios.
En este caso, para variar, no todos son novelas.
Crimen y Castigo (Dostoievski)
"Raskolnikov, el héroe de la obra, se yergue como un superhombre y pretende situarse más allá del bien y del mal. Y para demostrarlo comete un homicidio. Y así, poco a poco se convence de que es una especie de hombre-Dios y que ni por encima ni por debajo de él debe reconocer ninguna ley moral. Pero en su lucha por conquistar definitivamente esa impasibilidad que lo exime del pecado, no puede sobreponerse al aldabonazo de la conciencia, que desde lo hondo de su espíritu le dice que es un criminal." ¿Se puede disculpar un asesinato porque la víctima es mezquina? Este es el argumento con el que el protagonista intenta defenderse del acoso psicológico al que se ve sometido. La eterna lucha entre el bien y el mal, la ambición y la moral.
Hamlet (William Shakespeare)
"El rey de Dinamarca ha sido asesinado por su hermano Claudio, que ha usurpado el trono y se ha casado, sin respetar las costumbres, con la viuda del muerto, Gertrudis. El espectro del padre se aparece a Hamlet en la muralla del castillo de Elsinore, refiere las circunstancias del delito y pide venganza. Hamlet promete obedecer, pero su naturaleza melancólica le hace irresoluto y le obliga a diferir la acción; mientras tanto se finge loco para evitar la sospecha de que amenace la vida del rey." La obra más leída de Shakespeare. Traición, venganza, incesto, corrupción moral, ira y locura. ¿Quién da más? Uno de esos libros que hay que leer al menos una vez en la vida.
Crónica de una muerte anunciada (Gabriel García Márquez)
"Crónica de una muerte anunciada se basa en un hecho histórico acontecido en la tierra natal del escritor. Cuando empieza la novela, ya se sabe que los hermanos Vicario van a matar a Santiago Nasar para vengar el honor ultrajado de su hermana Ángela, pero el relato termina precisamente en el momento en el que Santiago Nasar muere." Novela corta o relato largo basado en hechos reales. Saber desde la primera página cual será el final de la novela no es un problema, precisamente ese es su aspecto más interesante. Podéis leer un resumen completo (con spoilers) de esta novela en la web Resumen de libros.
Asesinato imperial (Paul Doherty)
"Roma está gobernada por el Emperador Constantino y su madre Helena. El Emperador intentará sacar provecho de la cada vez más influyente Iglesia Cristiana. Pero su poder se tambalea cuando tres prostitutas de La casa de Afrodita, prostíbulo que él frecuenta, aparecen asesinadas. Los tres cadáveres presentan cruces grabadas en la frente y en cada mejilla. Con el propósito de proteger el futuro de su hijo, Helena contrata los servicios de una espía, Claudia. Claudia es la sobrina del dueño de una taberna y comienza a trabajar como sirvienta en la casa del Emperador. Claudia intentará descubrir quién es el asesino, y al mismo tiempo encontrar al hombre que le cambió la vida a ella y a su hermano." Novela histórica interesante con personajes bien tratados. Si bien no está centrada en la investigación policial, merece la pena por los detalles históricos sobre la vida en la antigua Roma.
Muerte en el seminario (P. D. James)
"Adam Dalgliesh regresa a la costa de East Anglia, escenario de sus años de juventud, para investigar la muerte de un joven seminarista que estudiaba en la Universidad de Saint Anselm. La visita, sin embargo, no le trae sólo nostálgicos recuerdos, sino que le enfrenta a una sucesión de horrores, de extrañas relaciones entre los religiosos y los profesores que convivenen el lugar, además de encubiertos intereses por los bienes que guarda la comunidad formada por clérigos y seglares." Como todas las novelas de James, lo mejor son sus personajes y su capacidad para reflejar el comportamiento humano.
El nombre de la rosa (Umberto Eco)
"Valiéndose de características propias de la novela gótica, la crónica medieval, la novela policíaca, el relato ideológico en clave y la alegoría narrativa, El nombre de la rosa narra las actividades detectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes cometidos en una abadía benedictina... Y a esta apasionante trama debe sumarse la admirable reconstrucción que no se detiene en lo exterior sino que ahonda en las formas de pensar y sentir del siglo XVI." Gran historia y gran película. Un libro lleno de detalles y rico en descripciones. Para una inmensa mayoría, maravilloso de principio a fin.
Jack el destripador: Cartas desde el infierno (Stewart Evans)
Reproduce la correspondencia escrita (en teoría) por Jack el destripador que se conserva en los archivos oficiales. Es un nuevo análisis sobre el conocidísimo primer asesino en serie de la historia, cuya identidad nunca llegó a ser revelada.
Conan Doyle, detective: Los crímenes reales que investigó el creador de Sherlock Holmes (Peter Costello)
Libro que reúne algunos casos reales de asesinatos, robos y desapariciones en los que Conan Doyle participó como asesor de la policía. Algunos de ellos son tan famosos como el de Jack el Destripador, el caso del robo de las joyas de la corona irlandesa o la desaparición de un día Agatha Christie.
Los cuadernos secretos de Agatha Christie (John Curran)
Hace unos años Curran descubrió 73 cuadernos privados de la escritora, en los que apuntaba sus ideas para las novelas. Un libro para los seguidores de Christie, en los que descubrirán detalles y finales alternativos para sus historias preferidas.
Ellas matan mejor: 50 crímenes cometidos por mujeres (Francisco Pérez Abellán)
"Cincuenta historias marcadas por la tragedia que nos acercan al lado más oscuro del alma femenina. ¿Por qué matan las mujeres? Varios son los móviles y motivos que llevan a una mujer a cometer un asesinato: por ambición y poder, celos, temos, acoso e incluso locura. Muy diversos son también los métodos utilizados para perpetrar el crimen, desde el envenenamiento hasta la puñalada en el corazón." Para curiosos y amantes de la novela negra, este libro ofrece un paseo por la realidad más trágica protagonizada por mujeres.
