Resumen de la editorial: "Reino Unido, época actual. Ocho días antes del solsticio de verano, es hallado el cadáver de un hombre en los alrededores del monumento de Stonehenge. En la piel tiene las marcas de unos extraños símbolos. Unas horas más tarde, un famoso cazador de recompensas se suicida en su propia casa, dejando una críptica carta a su hijo, el arqueólogo Gideon Chase. Tras el revuelo mediático, una policía y Chase se verán inmersos en una trama de sociedades secretas y una antiquísima logia, devota, durante siglos, de Stonehenge. Alentada por un nuevo y carismático líder, la logia ha vuelto a los rituales con sacrificios humanos en un intento desesperado por descubrir el secreto de las piedras del monumento megalítico…"
Un libro que hará las delicias de los amantes de Dan Brown y de todos aquellos a los que les guste el suspense rodeado de códigos, logias, rituales y símbolos antiguos.
La novela se lee rápido. Está formada por unos 200 capítulos cortos, de una o dos hojas, lo que la hace perfecta para los que leen en trenes, autobuses o antes de dormir: podrán dejarla y retomarla sin dejar los capítulos a medias (con la rabia que da eso...)
Engancha desde el primer momento. En las primeras páginas ya encontramos un grupo secreto y el sacrificio ritual de un inocente, y desde ese momento van apareciendo personajes (en general bastante reales, alguno más que otro) y se van desgranando historias paralelas que, aunque en un primer momento no lo parece, terminan por encajar a la perfección. Incluyen de todo: poder, codicia, un poquito de magia, secuestros... Y todo sucede en apenas 15 días.
La ausencia de datos históricos y grandes descripciones agilizan la trama, contribuye al dinamismo de la historia y mantiene el interés por lo que está sucediendo.
El único pero que se le puede poner es la inclusión de algunas palabras no demasiado cotidianas que a mi, al menos, me cortan la lectura en seco. Pero no son muchas y de paso, aprendemos un poco más. (Ya que estamos, Arúspice según la rae es el "Sacerdote que en la antigua Roma examinaba las entrañas de las víctimas para hacer presagios". Otro ejemplo, ¿no sería mejor "imponer" en vez de "plantificar"?)
En resumen, una novela perfecta para el verano: sin complicaciones, con mucha acción y con un buen ritmo durante todo el libro.
Y para terminar, una curiosidad: Sam Christer es el pseudónimo de un periodista inglés que ha trabajado en varias productoras televisivas muy conocidas. Los derechos de su primera novela han sido comprados ya en más de treinta países y seguramente llegue a la gran pantalla.