lunes, 13 de junio de 2011

Obviando los libros sobre dietas que aparecen todos los años en estos meses, hoy voy a hablaros de uno de los libros más vendidos estas semanas. Seguro que muchos de vosotros ya lo habéis leído, pero si no, es interesante que lo conozcáis con lo que está pasando estos días.

Os dejo la sinopsis de la editorial: "¡Indignaos! ha despertado un insólito fenómeno de lectura en Francia, donde ha vendido más de un millón de ejemplares y lleva tres meses en las listas de ventas. En pocas y contundentes páginas, Stéphane Hessel invita sobre todo a los jóvenes a desperezarse y a  cambiar la indiferencia por una indignación activa, por la «insurrección pacífica». Hessel logró sobrevivir a la tortura y la deportación en el campo de concentración de Buchenwald y, en 1948, formó parte del equipo internacional redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hoy, a sus 93 años este venerable veterano de la Resistencia ha contagiado su mensaje de esperanza y de rebeldía a millones de lectores a los que invita a «no claudicar ni dejarse impresionar por la dictadura actual de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia», porque «ya es hora de que la preocupación por la ética, por la justicia, por el equilibro duradero prevalezcan»."

Es un librito de apenas 30 páginas que ha triunfado en Francia (más de dos millones de ejemplares vendidos) y lo está haciendo todavía en nuestro país (medio millón de ejemplares vendidos en apenas tres meses). El autor Stéphane Hessel es uno de los redactores de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Lo único que pide es que cada persona encuentre un motivo por el que indignarse con la sociedad y haga algo para cambiarla.

El prólogo está escrito por el escritor José Luis Sampedro, que en la misma línea, insiste en la necesidad de propagar el "pensamiento crítico" y de rebelarse contra el poder financiero y económico que gobierna el mundo.

Fácil de leer, directo, breve, intenso. Se lee en apenas un par de horas y te hace pensar.

Y claro que te hace pensar... Los "indignados" de la Puerta del sol (también llamados perroflautas y otras cosas muy repetidas y poco creativas) siguieron el espíritu que Hessel promueve y como todos sabéis, comenzaron un movimiento llamado 15M. Cuando se ha hablado de este movimiento (tarde y mal) siempre se ha dicho que no tienen las ideas claras. Sí, se determinaron unos mínimos en asamblea, cuatro para ser exactos:

1/ Reforma electoral encaminada a una democracia más representativa y de proporcionalidad real y con el objetivo adicional de desarrollar mecanismos efectivos de participación ciudadana (con la Ley D'Hont los dos partidos más votados obtienen una representación mayor que los menos votados, no se reparte en proporción. Podéis ver un ejemplo de los muchos que hay en internet con la diferencia al aplicar este método o el de representación directa. Curioso ¿verdad?)

2/ Lucha contra la corrupción mediante normas orientadas a una total transparencia política (o sea, saber dónde va el dinero, quién lo recibe, y ya que es el dinero de todos, justificar qué se hace con él. ¿O pensáis que sabemos dónde va el dinero de nuestros impuestos? Anda ya!)

3/ Separación efectiva de los poderes públicos (es decir, que los jueces sean objetivos e independientes DE VERDAD, y no estén influenciados por partidos ni políticos "amigos")

4/ Creación de mecanismos de control ciudadano para la exigencia efectiva de responsabilidad política (Imagináos, poder exigir dimisiones y explicaciones de nuestros representantes. ¿No sería lo justo? los elegimos nosotros, ¿cómo es que pueden ignorar lo que pensamos?)

¿Estáis de acuerdo con estos puntos? Os parecen ideas de perroflauta guarro o de alguien que tiene la cabeza bastante asentada? Son ideas de "antisistema" o de "vamos a renovar el sistema y acabar con sus errores"?

Ahora están desarrollando campañas de información sobre el Pacto del euro, un pacto entre los países de la zona euro de "contención de gasto". No lo dicen ellos, lo dicen medios "serios" como El país o ABC (por poner dos ejemplos de tendencias distintas).

En lineas generales: se retrasarán las edades de jubilación en todos los países acorde con la esperanza de vida, se vincularán los salarios con la productividad, congelación de las pensiones, reducción de ayudas sociales, reducción del gasto en educación pública... No importa quién gane en las próximas elecciones, porque no es una medida que tomará un gobierno u otro. Es algo que ya estará pactado y que sufriremos sí o sí. ¿Es para estar indignados o no?

Ya véis, no todo esto ha llegado a la televisión ni a los periódicos. Así que si habéis llegado hasta aquí y aún no lo habéis leído tal vez es el momento de hacerlo. Cuesta apenas cinco euros y podéis encontrarlo por ese precio en papel o ebook. Podéis comprarlo en casi cualquier librería, pero por dejaros un enlace, os dejo el de La casa del libro (no porque me lleve algo, es que se que sus envíos llegan a cualquier parte de España)

Y de paso, gracias a G y J por regalarme mi ejemplar. Dos personas que tratan de que me importe la política y oye, lo están consiguiendo...

Y si habéis llegado hasta aquí me voy a permitir dejaros otro enlace más, para que entendáis un poco más qué es eso de la cúpula (inexistente) de ese grupo llamado Anonymous y que supuestamente es tan peligroso.

No os creáis todo lo que escucháis. Pensad, analizad, buscad más información y decidid...







Prólogo de “¡Indignaos!”, de Stéphane Hessel (2010).


JOSÉ LUIS SAMPEDRO.
25 febrero 2011


Yo también nací en 1917. Yo también estoy indignado. También viví una guerra. También soporté una dictadura. Al igual que a Stéphane Hessel, me escandaliza e indigna la situación de Palestina y la bárbara invasión de Irak. Podría aportar más detalles, pero la edad y la época bastan para mostrar que nuestras vivencias han sucedido en el mismo mundo. Hablamos en la misma onda. Comparto sus ideas y me hace feliz poder presentar en España el llamamiento de este brillante héroe de la Resistencia francesa, posteriormente diplomático en activo en muchas misiones de interés, siempre a favor de la paz y la justicia.

¡INDIGNAOS! Un grito, un toque de clarín que interrumpe el tráfico callejero y obliga a levantar la vista a los reunidos en la plaza. Como la sirena que anunciaba la cercanía de aquellos bombarderos: una alerta para no bajar la guardia.

Al principio sorprende. ¿Qué pasa? ¿De qué nos alertan? El mundo gira como cada día. Vivimos en democracia, en el estado de bienestar de nuestra maravillosa civilización occidental. Aquí no hay guerra, no hay ocupación. Esto es Europa, cuna de culturas. Sí, ése es el escenario y su decorado. Pero ¿de verdad estamos en una democracia? ¿De verdad bajo ese nombre gobiernan los pueblos de muchos países? ¿O hace tiempo que se ha evolucionado de otro modo?

Actualmente en Europa y fuera de ella, los financieros, culpables indiscutibles de la crisis, han salvado ya el bache y prosiguen su vida como siempre sin grandes pérdidas. En cambio, sus víctimas no han recuperado el trabajo ni su nivel de ingresos. El autor de este libro recuerda cómo los primeros programas económicos de Francia después de la segunda guerra mundial incluían la nacionalización de la banca, aunque después, en épocas de bonanza, se fue rectificando. En cambio ahora, la culpabilidad del sector financiero en esta gran crisis no sólo no ha conducido a ello; ni siquiera se ha planteado la supresión de mecanismos y operaciones de alto riesgo. No se eliminan los paraísos fiscales ni se acometen reformas importantes del sistema. Los financieros apenas han soportado las consecuencias de sus desafueros. Es decir, el dinero y sus dueños tienen más poder que los gobiernos. Como dice Hessel, “el poder del dinero nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan en primer lugar de sus dividendos, y de los altísimos sueldos de sus dirigentes, pero no del interés general”

¡INDIGNAOS!, les dice Hessel a los jóvenes, porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia. De la indignación nació la Resistencia contra el nazismo y de la indignación tiene que salir hoy la resistencia contra la dictadura de los mercados. Debemos resistirnos a que la carrera por el dinero domine nuestras vidas. Hessel reconoce que para un joven de su época indignarse y resistirse fue más claro, aunque no más fácil, porque la invasión del país por tropas fascistas es más evidente que la dictadura del entramado financiero internacional. El nazismo fue vencido por la indignación de muchos, pero el peligro totalitario en sus múltiples variantes no ha desaparecido. Ni en aspectos tan burdos como los campos de concentración (Guantánamo, Abu Gharaib), muros, vallas, ataques preventivos y “lucha contra el terrorismo” en lugares geoestratégicos, ni en otros mucho más sofisticados y tecnificados como la mal llamada globalización financiera.

¡INDIGNAOS!, repite Hessel a los jóvenes. Les recuerda los logros de la segunda mitad del siglo XX en el terreno de los derechos humanos, la implantación de la Seguridad Social, los avances del estado de bienestar, al tiempo que les señala los actuales retrocesos. Los brutales atentados del 11-S en Nueva York y las desastrosas acciones emprendidas por Estados Unidos como respuesta a los mismos, están marcando el camino inverso. Un camino que en la primera década de este siglo XXI se está recorriendo a una velocidad alarmante. De ahí la alerta de Hessel a los jóvenes. Con su grito les está diciendo: “Chicos, cuidado, hemos luchado por conseguir lo que tenéis, ahora os toca a vosotros defenderlo, mantenerlo y mejorarlo; no permitáis que os lo arrebaten”.

¡INDIGNAOS! Luchad, para salvar los logros democráticos basados en valores éticos, de justicia y libertad prometidos tras la dolorosa lección de la segunda guerra mundial. Para distinguir entre opinión pública y opinión mediática, para no sucumbir al engaño propagandístico. “Los medios de comunicación están en manos de la gente pudiente”, señala Hessel. Y yo añado: ¿quién es la gente pudiente? Los que se han apoderado de lo que es de todos. Y como es de todos, es nuestro derecho y nuestro deber recuperarlo al servicio de nuestra libertad.

No siempre es fácil saber quién manda en realidad, ni cómo defendernos del atropello. Ahora no se trata de empuñar las armas contra el invasor ni de hacer descarrilar un tren. El terrorismo no es la vía adecuada contra el totalitarismo actual, más sofisticado que el de los bombarderos nazis. Hoy se trata de no sucumbir bajo el huracán destructor del “siempre más”, del consumismo voraz y de la distracción mediática mientras nos aplican los recortes.

¡INDIGNAOS!, sin violencia. Hessel nos incita a la insurrección pacífica evocando figuras como Mandela o Martin Luther Kingo. Yo añadiría el ejemplo de Gandhi, asesinado precisamente en 1948, año de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de cuya redacción fue partícipe el propio Hessel. Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Negaos. Actuad. Para empezar, ¡INDIGNAOS!
 
Prólogo escrito por José Luis Sampedro

Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)


Publicado por 100x100net @ 8:25  | De todo un poco
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