Resumen del autor: "Voy a confesarles que cada vez que me preguntan: ¿de qué va la novela?, me quedo en blanco. Soy incapaz de explicar en unas pocas frases todo lo que he querido transmitir en tantas páginas. ¿Cómo puedo expresar las sensaciones?
El otro día, sentado en una cafetería, no paraba de observar a un hombre que repetía continuamente el mismo movimiento. Y entonces caí, ese gesto era capaz de explicarlo todo: si usted mira su muñeca izquierda, quizás ahí encuentre el espíritu de esta novela.
Les reproduzco la contraportada del libro:
Superficies de vida:
Casa: 89 m2
Ascensor: 3 m2
Garaje: 8 m2
Empresa: la sala, unos 80 m2
Restaurante: 50 m2
Cafetería: 30 m2
Casa de sus padres: 90 m2
Casa de mis padres: 95 m2
Total: 445 m2
¿Puede alguien vivir en 445 m2 durante el resto de su vida?
Seguramente sí, seguramente usted conozca a mucha gente así. Personas que se desplazan por una celda sin estar presas; que se levantan cada día sabiendo que todo va a ser igual que ayer, igual que mañana; personas que a pesar de estar vivas se sienten muertas.
Esta es la historia de un hombre que fue capaz de hacer realidad lo que cada noche imaginaba bajo las sábanas: empezarlo todo de nuevo. Lo hizo, pero pagó un precio demasiado alto.
Pero si de verdad usted quiere saber cuál es el argumento de esta novela, mire su muñeca izquierda; ahí está todo."
Esta es una de las novelas más angustiosa que he tenido entre manos en los últimos meses. No es un libro de suspense o de terror, sino todo lo contrario. Es un retrato de la realidad cotidiana de muchos de nosotros.
El protagonista es un hombre de mediana edad, que trabaja en una oficina, en un empleo que no le gusta. Sus sueños y esperanzas se han ido perdiendo por el camino y se encuentra metido en una vida que no es la que quería vivir y que no sabe cómo cambiar, o que tal vez no tiene agallas para hacerlo. Una vida en la que pasas cada vez menos tiempo con la persona que más quieres porque el resto de responsabilidades te exigen mucho más de lo que quieres dedicarles. En la que lo que realmente importa queda relegado a momentos demasiado escasos. La novela se desarrolla en ese ambiente frustrante. El tedio incluso se traslada en algunos momentos a las frases, se hace palpable. Hay pasajes en el libro en los que la monotonía se contagia.
Y en esa atmósfera asfixiante en la que se encuentran tantos elementos que podemos hacer nuestros, poco a poco nos vamos dando cuenta de la importancia que tienen los detalles: el daño que pueden hacer las palabras que no se dicen en el momento adecuado, o lo que podemos perder por no pedir disculpas a tiempo.
Me ha parecido un libro un poco duro y deprimente. Pero también tiene un mensaje de esperanza, o una reflexión al menos ¿somos capaces de hacer algo por cambiar nuestra vida? por dejar atrás todo lo que no nos gusta?
No se si recomendároslo. Está bien escrito pero la novela no es para todo el mundo, y menos en los tiempos que corren. Es un libro que hace pensar, y a veces pensar demasiado no es bueno.
Uf...