Lunes, 31 de enero de 2011

Cuando el novelista ingl?s Charles Dickens muri? en 1870 v?ctima de un derrame cerebral sufrido 24 horas antes, dej? inconclusa "El misterio de Edwin Drood". Llevaba escritas dos terceras partes de la novela y acababa de hacer desaparecer a su protagonista.

La rapidez de la muerte impidi? que el autor finalizara la novela o dejara claves sobre el desenlace, pero poco tiempo antes hab?a dado a su amigo y bi?grafo John Forster una breve rese?a de la historia de Edwin Drood y le hab?a explicado que ten?a en mente una idea "muy curiosa" sobre el tema, que no le pod?a contar para mantener el misterio.

Los cap?tulos escritos se publicaron, y desde entonces muchos han intentado adivinar cual ser?a ese desenlace que Dickens quer?a plasmar. El ?ltimo autor que ha trabajado en este sentido ha sido Gwyneth Hughes, que acaba de completar la historia para la BBC.

Como parte de las commoraciones del bicentenario del nacimiento del escritor, la BBC est? emitiendo programas de radio y televisi?n dedicados al libro y la literatura. A finales de a?o exhibir? una adaptaci?n de "Grandes esperanzas" y la dramatizaci?n creada por Hughes. No se sabe nada a ciencia cierta pero los rumores apuntan a que es John Jasper, t?o del protagonista, el culpable de su desaparici?n.


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Viernes, 28 de enero de 2011

Mar?a ol?a a pan, a pan reci?n sacado del horno. Mar?a me miraba y sonre?a. Sonre?a y despu?s re?a con la boca bien abierta.


Mar?a ten?a los dientes un poco separados y los labios gruesos. Mis amigos dec?an que era un poco fea, pero a m? me parec?a que ten?a los dientes m?s bonitos de toda la panda, la boca m?s preciosa del pueblo y la cara m?s guapa del mundo entero. Y adem?s, Mar?a siempre me sonre?a y luego se re?a y, por encima de todo, ol?a a pan reciente, un olor que evocaba calor, compa??a, ternura; ma?anas de hacer los recados a la abuela y tardes de lluvia bajo los soportales de la plaza.


Aquel verano fue el ?ltimo que pas? en el pueblo, fueros mis ?ltimas carreras por las eras, las ?ltimas batallas de cantazos, los ?ltimos ba?os en el r?o, los ?ltimos tirones de orejas de mi abuelo y el primer y el ?ltimo beso de Mar?a. Mar?a no se ri? a carcajada limpia despu?s de sonre?rme, sino que se acerc? muy r?pido, me bes? y ech? a correr como alma que lleva el diablo, cuando oy? que su madre le llamaba.


Era el d?a que regresaba a mi casa, el final de las vacaciones, y no sab?a a?n que no? volver?a a verla. No sab?a que ese beso que no termin?, ser?a el ?ltimo que me diera. Desconoc?a tambi?n que mis padres ya no se quer?an y pronto dejar?an de soportarse. Nadie me dijo que? jam?s regresar?amos al pueblo ni que mi abuelo estaba subiendo poco a poco a una nube de la que nunca m?s bajar?a hasta morir, ajeno a todo, en una residencia con gente que se sub?a a las nubes para vivir en ellas y no volver a bajar.


Ahora, cuando ya ha pasado mucho tiempo de casi todas las cosas, siento a?oranza de momentos que no estoy seguro de haber vivido o tan s?lo he imaginado. Ahora quiero volver a lugares donde quiz?s jam?s haya estado. Ahora quiero reencontrarme con gente con la puede que s?lo haya so?ado.


Pero mientras circulo despacio por esta carretera que ya en nada se parece al viejo camino que conduc?a al valle, s? que Mar?a existi?, que me sonre?a y se re?a, que ol?a a pan reciente y que me empez? a besar, que a?n siento su peque?o beso y percibo su olor. Ahora que llego al pueblo, noto que es distinto pero que las cosas m?s importantes no han cambiado: las vigilantes monta?as que lo rodean, los viejos ?rboles de la ribera, el campanario de la iglesia o la luz y las sombras de esos d?as medio nublados? que hacen mirar al cielo, desconfiadamente, a los labradores. No ha cambiado la mirada de las ancianas, sentadas en la puerta de su casa? ni la cara de sorpresa de los cr?os cuando el bal?n? va hacia la carretera.


Creo que cuando vamos cumpliendo a?os nos vamos llenando de dudas y de incertidumbres, nos volvemos esc?pticos y nos sentimos escarmentados tras muchas decepciones. Creo tambi?n que necesitamos alguna certeza, algo a lo que agarrarnos? sin miedo a caer, que anhelamos verdades inalterables en este mundo virtual. Por eso vuelvo al valle, por eso y por Mar?a. Por su sonrisa, su risa, su olor y por ese beso inconcluso que tanto me ha hecho so?ar.


Vuelvo y no s? si la encontrar?, y si lo hago no s? si la reconocer?, y si la? reconozco no s? si tendr? el valor para decirle qui?n soy, porque, de eso estoy bien seguro, Mar?a no se acordar? de m? ni ser? capaz de encontrar detr?s de estas pintas de oficinista, a aquel muchacho que temblaba como una hoja cada vez que la ve?a.
El pueblo debe haber crecido mucho, ya que me dicen en el bar que si quiero encontrar a Mar?a, pregunte en el ayuntamiento y all? me dar?n raz?n de donde buscarla.
La puerta del despacho de la alcald?a est? abierta y mis nervios hacen que sin apenas dar los buenos d?as me dirija a la alcaldesa atropellando mis palabras: que si soy nieto de Juan el estanquero, que si me fui del pueblo siendo mozo, que si la panda de chiquillos, que si Mar?a, que si la nieta de Adela la morruda, que d?nde la puedo encontrar, que no se crea usted que busco nada malo, que s?lo quiero encontrarla, que puede que lo que necesite sea encontrarme a mi mismo ,que??.Casi me ahogo de tanto hablar sin respirar y ?para qu??...Para nada. Para darme cuenta de que tambi?n en los pueblos la gente se ha vuelto antip?tica y rancia. La ?se?ora? alcaldesa me corta en seco y me dice sin levantar los ojos de los papeles, que no tiene tiempo de atenderme y? que en su agenda de trabajo no est? previsto ocuparse de los melanc?licos de la capital.


Tendr?a que haber dado un portazo al marcharme, aunque si lo hubiera hecho puede que no hubiera o?do como la alcaldesa me dec?a ?Para asuntos de besos inacabados tendr? que esperar a que den las siete y a que me arregle un poco?, mientras yo me pegaba un tropez?n en la escalera y escuchaba el sonido de una risa acompa?ada de un suave olorcillo a pan reci?n hecho.

?

(Este relato fue el ganador del concurso ?Mi pueblo. Nuestro Pueblo?)


Publicado por V @ 8:17  | Microrrelatos y cuentos
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Jueves, 27 de enero de 2011

Del mismo autor que Jes?s me quiere (que os rese?? la semana pasada) se presentaba estas navidades en los centros comerciales como el regalo estrella. No se si habr? sido el libro m?s vendido pero lo cierto es que s? ha sido un buen regalo. A veces se echa en falta un libro como este, lleno de humor y momentos surrealistas, que perfectamente podr?a ser el gui?n de una serie al estilo de Me llamo Earl. Quiz? surgi? as? porque David Safier era guionista e incluso consigui? un Emmy con una de sus series (Mi vida y yo, Mein leben und ich)

El resumen que plantean desde la editorial es: "La presentadora de televisi?n Kim Lange est? en el mejor momento de su carrera cuando sufre un accidente y muere aplastada por el lavabo de una estaci?n espacial rusa. En el m?s all?, Kim se entera de que ha acumulado mal karma a lo largo de su vida: ha enga?ado a su marido, ha descuidado a su hija y ha amargado a cuantos la rodean. Pronto descubre cu?l es su castigo: est? en un agujero, tiene dos antenas y seis patas? ?es una hormiga! Kim no tiene ganas de ir arrastrando migas de pastel tras haber eludido los hidratos de carbono toda su vida. Adem?s, no puede permitir que su marido se consuele con otra. S?lo le queda una salida: acumular buen karma para ascender por la escala de la reencarnaci?n y volver a ser humana. Pero el camino para dejar de serlo est? plagado de contratiempos"

No me dig?is que no os llama la atenci?n...

Nuestra protagonista, presentadora de televisi?n pija y superficial muere de una forma muy rid?cula y se encuentra un personajillo de lo m?s curioso que la reencarna en hormiga y que va a ser su gu?a a lo largo de las reencarnaciones y sus intentos de mejorar su karma: Buda.

Me di la vuelta lentamente: mi primer giro de 180 grados sobre seis patas, y coordinarlas era bastante m?s dif?cil que aparcar un cami?n marcha atr?s con un nivel de alcohol en la sangre que har?a peligrar el carn? de conducir.
Cuando logr? desenredar mis patas posteriores, reconoc? un poco mejor el lugar donde me encontraba: estaba cerca de la superficie de la tierra, en un t?nel sin duda escarbado por hormigas. Y en ese t?nel hab?a una hormiga. Una hormiga gord?sima. Me sonre?a con dulzura. Como Pap? Noel. Cuando se ha atiborrado de galletas Mar?a.

Bueno, podr?a ser peor, a Hitler lo reencarn? en una bacteria estomacal...

La cuesti?n es que a lo largo de las p?ginas Kim va descubriendo lo mala persona que ha sido y trata de conseguir buen karma por poder volver a estar con su familia, intenta conseguir reencarnarse en humano. El punto de partida para mi tiene lo mismo de rom?ntico que de ego?sta, porque sobre todo lo hace para que su marido, del que ha pasado totalmente estando en vida, no se enamore de su mejor amiga. Desde luego, tes?n tiene.

En sus intentos de acumular buen karma cuenta con un compa?ero: Giacomo Casanova. El pobre lleva reencarnado en hormiga desde que muri? hace doscientos a?os pero se anima a ayudarla, m?s por tratar de ligar con ella (a ver, que es Casanova...) que por otra cosa. Es un seductor y un juerguista y durante todo el libro se comporta como tal.

Los dos ca?mos por el agujero. Justo encima de la reina, que se encontraba en plenos escarceos amorosos con unas cuantas hormigas voladoras macho.
La queen was not amused.
-?T?! -grit? mirando a Casanova.
-Veo que su Majestad me recuerda -dijo Casanova sonriendo con una majestuosidad impresionante, si ten?amos en cuenta que acab?bamos de encaramarnos a una reina a la que hab?amos provocado un coitus interruptus.
-T?... T?... T? pronto estar?s muerto -balbuce? la reina, enfurecida.
-Y veo que sigue expres?ndose de un modo magn?fico -se burl? Casanova.

?l es el personaje que m?s me gust? y con el que m?s me re?. A pie de p?gina es posible encontrar parte de las "memorias" de Casanova que son siempre divertid?simas.

Sobre el final os digo que bueno, ten?a varias alternativas en la cabeza y esa solo la valor? fugazmente. Esperaba que no terminase as?, pero supongo que es el m?s correcto. Os propongo que a medida que lo vay?is leyendo (y este libro ten?is que leerlo!) vay?is imaginando cual es el final, a ver si acert?is. Creo que a?n no he conocido a nadie que lo haya hecho, y s? he conocido varios finales alternativos. Yo habr?a apostado por otra pareja m?s, pero por no hacer un spoiler lo dejo as?.

Tambi?n os digo que el libro da para varios debates: amor, religi?n, prioridades... as? que como toda f?bula, el que quiera encontrar una moraleja, la encontrar?, y el que no, simplemente tendr? en sus manos un libro muy divertido.

Alguna amiga desde que lo ha terminado se dedica a calcular el karma de las acciones que ve a su alrededor, es otra idea que os planteo. Si vais un d?a en el autob?s y os hab?is olvidado el libro en casa, esto puede ser muy entretenido.

Y en fin, resumen resumido que me voy por las ramas: libro muy divertido, historias disparatadas, personajes gracios?simos. Se hace corto, en un par de tardes se termina. Muy fresco y muy muy recomendable. A leerlo!


Publicado por V @ 11:15  | Rese?as de libros
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Mi?rcoles, 26 de enero de 2011

Un total de 170 textos in?ditos del poeta Miguel Hern?ndez, principalmente octavas inacabadas o tachadas, as? como met?foras y versos sueltos, han sido hallados en el Archivo Hist?rico de Elche por la profesora titular de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Alicante, Carmen Alemany.

El material ahora hallado est? relacionado con distintas etapas de la vida de Miguel Hern?ndez, mayoritariamente con su juventud, cuando public? "Perito en lunas", y con el periodo de la Guerra Civil, seg?n han informado hoy fuentes acad?micas.

Una de las principales novedades del hallazgo, cuyo contenido ya fue adelantado durante un reciente congreso hernandiano, es, seg?n la profesora, "el insistente y voluntarioso trabajo de creaci?n" de Miguel Hern?ndez, con "p?ginas y p?ginas en las que traza im?genes y escribe met?foras y versos sueltos".

"En definitiva, ejercicios literarios que le serv?an de aprendizaje po?tico y de referente para componer sus poemas", ha explicado Alemany, directora del Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti de la Universidad de Alicante y autora de varias ediciones sobre la obra po?tica de Miguel Hern?ndez.

Los textos, que se hallaban en el Archivo Hist?rico de Elche, desvelan, a juicio de Alemany, "la riqueza del proceso creativo del poeta", cuya obra, "al contrario de lo que manten?an los investigadores, "es fruto de una profunda meditaci?n y de un trabajo exhaustivo hasta llegar a la versi?n definitiva del poema".

Quiz? no sean sus mejores versos, pero seguro que es muy interesante conocer los comienzos de este gran poeta.


Publicado por V @ 8:42  | Actualidad
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Publicado por V @ 8:39  | Humor
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Martes, 25 de enero de 2011


Algunos han ganado un placer salvaje,
Por arriesgarse ante el salvaje dolor,
Yo podr?a esta noche ganar tu amor
Y sufrir ma?ana el peligro de la muerte.

Podr?a estremecerte en la batalla,
y arrancar una mirada de tu ojo.
?Qu? fr?gil es el coraz?n que arde,
Embriagado de intentos y anhelos!

Bienvenidas las noches de sue?os rotos,
Y los d?as de crueles matanzas.
?Puedo considerar que llorar?as
Al o?r mis acechantes tribulaciones?

Dime si con errantes peregrinos
Deambulas lejos de todo,
?Vagas t? por aquellos campos distantes
Sin extraviar tu esp?ritu?

Salvaje, profundo, suena un cuerno en la distancia,
Dej?dme, dej?dme ir,
D?nde el sheik y el brit?nico luchan,
Sobre las m?rgenes de los r?os.

La sangre ha te?ido aquellas riberas
Con manchas escarlatas, lo s?;
Las fronteras se cubren de tumbas,
Y sin embargo, dej?dme ir.

Aunque la crueldad del holocausto
Suba como el vapor de las naciones,
Con placer me sumar?a a las huestes muertas,
Si la orden me fuese dada.

La esencia de la pasi?n debe templar mi brazo,
Su ardor agita mi vida,
Hasta que la fuerza humana tema el encanto
Deber?n sucumbir entre gritos de alarma,
Como los ?rboles abatidos luchan con la tormenta.

Si yo, excitada por la guerra, buscase tu amor
?Te atrever?as a estar a mi lado?
?Te atrever?as a reprobar mi pasi?n,
Presa del desprecio, del orgullo m?s exasperante?

No, mi voluntad someter?a la tuya,
Tan alta y libre,
Y el amor domar?a esa alma altiva.
Si, con ternura me amar?as.

Leer? mi victoria en tus ojos,
Contemplando, y probando el cambio;
Luego dejar?, indiferente, mi noble premio
En manos de las armas distantes.

Desear?a morir cuando se alce la espuma,
Cuando el vino resplandezca alto;
Sin esperar que en la copa exhausta
Caiga la ab?lica vida en hediondas mentiras.

Entonces el amor ser? coronado con dulces recompensas,
Bendecido con esperanza y plenitud.
Desear?a montar aquel corcel, desenvainar la hoja,
Y perecer entre los aullidos de la batalla.


Publicado por V @ 8:50  | Poemas
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Lunes, 24 de enero de 2011

Un poco de historia...

Cesare Battisti es el ex l?der de los Proletarios Armados por el Comunismo, grupo terrorista que cometi? varios homicidios en los a?os setenta. Battisti ha sido condenado dos veces a cadena perpetua pero como pasa algunas veces, cuando sali? la sentencia ya estaba en otro pa?s y meterle en la c?rcel pasaba por extradiciones y acuerdos. La cuesti?n es que ha d?a de hoy a?n no ha cumplido esta condena. En este momento se encuentra en una c?rcel en Brasil, desde hace cuatro a?os. Y desde entonces se est? discutiendo si se le extradita a Italia. Las ?ltimas noticias, de hace tres semanas, es que no, aunque con la llegada de la nueva presidenta se est?n abriendo las negociaciones de nuevo. Mientras tanto parece ser que se est? haciendo rico participando en revistas y escribiendo libros.

En alg?n momento indeterminado (para mi, que acabo de conocer toda esta historia) algunos escritores firmaron una apelaci?n a favor de Battisti. Ni estoy a favor ni en contra, es un caso que no conozco y solo os lo cuento para poneros en antecedentes. Toda esta historia pod?is seguirla en el blog de Wu Ming Foundation o simplemente buscando en cualquier buscador. Ahora os cuento lo que me ha preocupado.

Me llegaba el titular "En Venecia, lacayos de Berlusconi quieren poner en marcha la quema de libros"

Y cito "El consejero de Cultura de la provincia de Venecia, el ayer-neofascista-hoy-berlusconiano Speranzon, acogi? la sugerencia de un colega de partido e intimar? a las bibliotecas venecianas a:
1) quitar de las estanter?as los libros de todos los autores que en el a?o 2004 firmaron una apelaci?n donde se ped?a la excarcelaci?n de Cesare Battisti;
2) renunciar a la organizaci?n de iniciativas con tales escritores (son declarados ?persona no grata?, dice)."

Volvemos a los tiempos de la censura. Berlusconi nunca me ha ca?do especialmente bien (como persona, no le conozco como pol?tico) pero creo que un gobernante que puede sopesar censurar libros o personas por sus ideas pol?ticas deber?a estar fuera del gobierno de cualquier pa?s democr?tico. No es la primera vez que se producen listas negras, da igual que sean escritores o artistas o personas de barrio humilde con un trabajo manual. Creo firmemente que nadie tiene derecho a dictar qui?n puede hablar y qui?n no, y menos por cuestiones de afinidad pol?tica. Aparte de lo peligroso que me parece. Los ciudadanos nos convertir?amos en t?teres, leyendo solo lo que los pol?ticos nos dejasen leer por ser lo apropiado y lo correcto.

Cada uno de nosotros debe ser capaz de acceder a cualquier texto y tener la capacidad para analizarlo y criticarlo. Cada uno de nosotros debe ser capaz de hablar con libertad y de decidir libremente, sin coacciones, sin gu?as espirituales que nos lleven por el buen camino, como borregos. Cada uno de nosotros debe ser capaz de formarse su propia opini?n, y no seguir la que otros le dictan. ?C?mo en el siglo XXI podemos seguir teniendo personas que piensan as?, y como es posible que ostenten cargos tan poderosos?

Que raz?n ten?a mi madre cuando dec?a que aunque la pol?tica no me gustase no pod?a ignorarla: nos afecta a todos.




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Viernes, 21 de enero de 2011

Sobre mi pa?s y mi familia tengo poco que decir. Un trato injusto y el paso de los a?os me han alejado de uno y malquistado con la otra. Mi patrimonio me permiti? recibir una educaci?n poco com?n y una inclinaci?n contemplativa permiti? que convirtiera en met?dicos los conocimientos diligentemente adquiridos en tempranos estudios.

Pero por sobre todas las cosas me proporcionaba gran placer el estudio de los moralistas alemanes; no por una desatinada admiraci?n a su elocuente locura, sino por la facilidad con que mis r?gidos h?bitos mentales me permit?an detectar sus falsedades. A menudo se me ha reprochado la aridez de mi talento; la falta de imaginaci?n se me ha imputado como un crimen; y el escepticismo de mis opiniones me ha hecho notorio en todo momento. En realidad, temo que una fuerte inclinaci?n por la filosof?a f?sica haya te?ido mi mente con un error muy com?n en esta ?poca: hablo de la costumbre de referir sucesos, aun los menos susceptibles de dicha referencia, a los principios de esa disciplina. En definitiva, no creo que nadie haya menos propenso que yo a alejarse de los severos l?mites de la verdad, dej?ndose llevar por el ignes fatui de la superstici?n. Me ha parecido conveniente sentar esta premisa, para que la historia incre?ble que debo narrar no sea considerada el desvar?o de una imaginaci?n desbocada, sino la experiencia aut?ntica de una mente para quien los ensue?os de la fantas?a han sido letra muerta y nulidad.

Despu?s de muchos a?os de viajar por el extranjero, en el a?o 18... me embarqu? en el puerto de Batavia, en la pr?spera y populosa isla de Java, en un crucero por el archipi?lago de las islas Sonda. Iba en calidad de pasajero, s?lo inducido por una especie de nerviosa inquietud que me acosaba como un esp?ritu mal?volo.

Nuestro hermoso nav?o, de unas cuatrocientas toneladas, hab?a sido construido en Bombay en madera de teca de Malabar con remaches de cobre. Transportaba una carga de algod?n en rama y aceite, de las islas Laquevidas. Tambi?n llev?bamos a bordo fibra de corteza de coco, az?car morena de las Islas Orientales, manteca clarificada de leche de b?falo, granos de cacao y algunos cajones de opio. La carga hab?a sido mal estibada y el barco escoraba.

Zarpamos apenas impulsados por una leve brisa, y durante muchos d?as permanecimos cerca de la costa oriental de Java, sin otro incidente que quebrara la monoton?a de nuestro curso que el ocasional encuentro con los peque?os barquitos de dos m?stiles del archipi?lago al que nos dirig?amos.

Una tarde, apoyado sobre el pasamanos de la borda de popa, vi hacia el noroeste una nube muy singular y aislada. Era notable, no s?lo por su color, sino por ser la primera que ve?amos desde nuestra partida de Batavia. La observ? con atenci?n hasta la puesta del sol, cuando de repente se extendi? hacia este y oeste, ci?endo el horizonte con una angosta franja de vapor y adquiriendo la forma de una larga l?nea de playa. Pronto atrajo mi atenci?n la coloraci?n de un tono rojo oscuro de la luna, y la extra?a apariencia del mar. ?ste sufr?a una r?pida transformaci?n y el agua parec?a m?s transparente que de costumbre. Pese a que alcanzaba a ver claramente el fondo, al echar la sonda comprob? que el barco navegaba a quince brazas de profundidad. Entonces el aire se puso intolerablemente caluroso y cargado de exhalaciones en espiral, similares a las que surgen del hierro al rojo. A medida que fue cayendo la noche, desapareci? todo vestigio de brisa y resultaba imposible concebir una calma mayor. Sobre la toldilla ard?a la llama de una vela sin el m?s imperceptible movimiento, y un largo cabello, sostenido entre dos dedos, colgaba sin que se advirtiera la menor vibraci?n. Sin embargo, el capit?n dijo que no percib?a indicaci?n alguna de peligro, pero como naveg?bamos a la deriva en direcci?n a la costa, orden? arriar las velas y echar el ancla. No apost? vig?as y la tripulaci?n, compuesta en su mayor?a por malayos, se tendi? deliberadamente sobre cubierta. Yo baj?... sobrecogido por un mal presentimiento. En verdad, todas las apariencias me advert?an la inminencia de un sim?n. Transmit? mis temores al capit?n, pero ?l no prest? atenci?n a mis palabras y se alej? sin dignarse a responderme. Sin embargo, mi inquietud me imped?a dormir y alrededor de medianoche sub? a cubierta. Al apoyar el pie sobre el ?ltimo pelda?o de la escalera de c?mara me sobresalt? un ruido fuerte e intenso, semejante al producido por el giro veloz de la rueda de un molino, y antes de que pudiera averiguar su significado, percib? una vibraci?n en el centro del barco. Instantes despu?s se desplom? sobre nosotros un furioso mar de espuma que, pasando por sobre el puente, barri? la cubierta de proa a popa.

La extrema violencia de la r?faga fue, en gran medida, la salvaci?n del barco. Aunque totalmente cubierto por el agua, como sus m?stiles hab?an volado por la borda, despu?s de un minuto se enderez? pesadamente, sali? a la superficie, y luego de vacilar algunos instantes bajo la presi?n de la tempestad, se enderez? por fin.

Me resultar?a imposible explicar qu? milagro me salv? de la destrucci?n. Aturdido por el choque del agua, al volver en m? me encontr? estrujado entre el m?stil de popa y el tim?n. Me puse de pie con gran dificultad y, al mirar, mareado, a mi alrededor, mi primera impresi?n fue que nos encontr?bamos entre arrecifes, tan tremendo e inimaginable era el remolino de olas enormes y llenas de espuma en que est?bamos sumidos. Instantes despu?s o? la voz de un anciano sueco que hab?a embarcado poco antes de que el barco zarpara. Lo llam? con todas mis fuerzas y al rato se me acerc? tambaleante. No tardamos en descubrir que ?ramos los ?nicos sobrevivientes. Con excepci?n de nosotros, las olas acababan de barrer con todo lo que se hallaba en cubierta; el capit?n y los oficiales deb?an haber muerto mientras dorm?an, porque los camarotes estaban totalmente anegados. Sin ayuda era poco lo que pod?amos hacer por la seguridad del barco y nos paraliz? la convicci?n de que no tardar?amos en zozobrar. Por cierto que el primer embate del hurac?n destroz? el cable del ancla, porque de no ser as? nos habr?amos hundido instant?neamente. Naveg?bamos a una velocidad tremenda, y las olas romp?an sobre nosotros. El maderamen de popa estaba hecho a?icos y todo el barco hab?a sufrido grav?simas aver?as; pero comprobamos con j?bilo que las bombas no estaban atascadas y que el lastre no parec?a haberse descentrado. La primera r?faga hab?a amainado, y la violencia del viento ya no entra?aba gran peligro; pero la posibilidad de que cesara por completo nos aterrorizaba, convencidos de que, en medio del oleaje siguiente, sin duda, morir?amos. Pero no parec?a probable que el justificado temor se convirtiera en una pronta realidad. Durante cinco d?as y noches completos -en los cuales nuestro ?nico alimento consisti? en una peque?a cantidad de melaza que trabajosamente logramos procurarnos en el castillo de proa- la carcasa del barco avanz? a una velocidad imposible de calcular, impulsada por sucesivas r?fagas que, sin igualar la violencia del primitivo Sim?n, eran m?s aterrorizantes que cualquier otra tempestad vivida por m? en el pasado. Con peque?as variantes, durante los primeros cuatro d?as nuestro curso fue sudeste, y debimos haber costeado Nueva Holanda. Al quinto d?a el fr?o era intenso, pese a que el viento hab?a girado un punto hacia el norte. El sol nac?a con una enfermiza coloraci?n amarillenta y trepaba apenas unos grados sobre el horizonte, sin irradiar una decidida luminosidad. No hab?a nubes a la vista, y sin embargo el viento arreciaba y soplaba con furia despareja e irregular. Alrededor de mediod?a -aproximadamente, porque s?lo pod?amos adivinar la hora- volvi? a llamarnos la atenci?n la apariencia del sol. No irradiaba lo que con propiedad podr?amos llamar luz, sino un resplandor opaco y l?gubre, sin reflejos, como si todos sus rayos estuvieran polarizados. Justo antes de hundirse en el mar turgente su fuego central se apag? de modo abrupto, como por obra de un poder inexplicable. Qued? s?lo reducido a un aro plateado y p?lido que se sumerg?a de prisa en el mar insondable.

Esperamos en vano la llegada del sexto d?a -ese d?a que para m? no ha llegado y que para el sueco no lleg? nunca. A partir de aquel momento quedamos sumidos en una profunda oscuridad, a tal punto que no hubi?ramos podido ver un objeto a veinte pasos del barco. La noche eterna continu? envolvi?ndonos, ni siquiera atenuada por la fosforescencia brillante del mar a la que nos hab?amos acostumbrado en los tr?picos. Tambi?n observamos que, aunque la tempestad continuaba rugiendo con interminable violencia, ya no conservaba su apariencia habitual de olas ni de espuma con las que antes nos envolv?a. A nuestro alrededor todo era espanto, profunda oscuridad y un negro y sofocante desierto de ?bano. Un terror supersticioso fue creciendo en el esp?ritu del viejo sueco, y mi propia alma estaba envuelta en un silencioso asombro. Abandonarnos todo intento de atender el barco, por considerarlo in?til, y nos aseguramos lo mejor posible a la base del palo de mesana, clavando con amargura la mirada en el oc?ano inmenso. No habr?a manera de calcular el tiempo ni de prever nuestra posici?n. Sin embargo ten?amos plena conciencia de haber avanzado m?s hacia el sur que cualquier otro navegante anterior y nos asombr? no encontrar los habituales impedimentos de hielo. Mientras tanto, cada instante amenazaba con ser el ?ltimo de nuestras vidas... olas enormes, como monta?as se precipitaban para abatirnos. El oleaje sobrepasaba todo lo que yo hubiera imaginado, y fue un milagro que no zozobr?ramos instant?neamente. Mi acompa?ante hablaba de la liviandad de nuestro cargamento y me recordaba las excelentes cualidades de nuestro barco; pero yo no pod?a menos que sentir la absoluta inutilidad de la esperanza misma, y me preparaba melanc?licamente para una muerte que, en mi opini?n, nada pod?a demorar ya m?s de una hora, porque con cada nudo que el barco recorr?a el mar negro y tenebroso adquir?a m?s violencia. Por momentos jade?bamos para respirar, elevados a una altura superior a la del albatros... y otras veces nos mareaba la velocidad de nuestro descenso a un infierno acuoso donde el aire se estancaba y ning?n sonido turbaba el sopor del "kraken".

Nos encontr?bamos en el fondo de uno de esos abismos, cuando un repentino grito de mi compa?ero reson? horriblemente en la noche. "?Mire, mire!" exclam?, chillando junto a mi o?do, "?Dios Todopoderoso! ?Mire! ?Mire!". Mientras hablaba percib? el resplandor de una luz mortecina y rojiza que recorr?a los costados del inmenso abismo en que nos encontr?bamos, arrojando cierto brillo sobre nuestra cubierta. Al levantar la mirada, contempl? un espect?culo que me hel? la sangre. A una altura tremenda, directamente encima de nosotros y al borde mismo del precipicio l?quido, flotaba un gigantesco nav?o, de quiz?s cuatro mil toneladas. Pese a estar en la cresta de una ola que lo sobrepasaba m?s de cien veces en altura, su tama?o exced?a el de cualquier barco de l?nea o de la compa??a de Islas Orientales. Su enorme casco era de un negro profundo y sucio y no lo adornaban los acostumbrados mascarones de los nav?os. Una sola hilera de ca?ones de bronce asomaba por los porta?olas abiertas, y sus relucientes superficies reflejaban las luces de innumerables linternas de combate que se balanceaban de un lado al otro en las jarcias. Pero lo que m?s asombro y estupefacci?n nos provoc? fue que en medio de ese mar sobrenatural y de ese hurac?n ingobernable, navegara con todas las velas desplegadas. Al verlo por primera vez s?lo distinguimos su proa y poco a poco fue alz?ndose sobre el sombr?o y horrible torbellino. Durante un momento de intenso terror se detuvo sobre el vertiginoso pin?culo, como si contemplara su propia sublimidad, despu?s se estremeci?, vacil? y... se precipit? sobre nosotros.

En ese instante no s? qu? repentino dominio de m? mismo surgi? de mi esp?ritu. A los tropezones, retroced? todo lo que pude hacia popa y all? esper? sin temor la cat?strofe. Nuestro propio barco hab?a abandonado por fin la lucha y se hund?a de proa en el mar. En consecuencia, recibi? el impacto de la masa descendente en la parte ya sumergida de su estructura y el resultado inevitable fue que me vi lanzado con violencia irresistible contra los obenques del barco desconocido.

En el momento en que ca?, la nave vir? y se escor?, y supuse que la consiguiente confusi?n hab?a impedido que la tripulaci?n reparara en mi presencia. Me dirig? sin dificultad y sin ser visto hasta la escotilla principal, que se encontraba parcialmente abierta, y pronto encontr? la oportunidad de ocultarme en la bodega. No podr?a explicar por qu? lo hice. Tal vez el principal motivo haya sido la indefinible sensaci?n de temor que, desde el primer instante, me provocaron los tripulantes de ese nav?o. No estaba dispuesto a confiarme a personas que a primera vista me produc?an una vaga extra?eza, duda y aprensi?n. Por lo tanto consider? conveniente encontrar un escondite en la bodega. Lo logr? moviendo una peque?a porci?n de la armaz?n, y as? me asegur? un refugio conveniente entre las enormes cuadernas del buque.

Apenas hab?a completado mi trabajo cuando el sonido de pasos en la bodega me oblig? a hacer uso de ?l. Junto a m? escondite pas? un hombre que avanzaba con pasos d?biles y andar inseguro. No alcanc? a verle el rostro, pero tuve oportunidad de observar su apariencia general. Todo en ?l denotaba poca firmeza y una avanzada edad. Bajo el peso de los a?os le temblaban las rodillas, y su cuerpo parec?a agobiado por una gran carga. Murmuraba en voz baja como hablando consigo mismo, pronunciaba palabras entrecortadas en un idioma que yo no comprend?a y empez? a tantear una pila de instrumentos de aspecto singular y de viejas cartas de navegaci?n que hab?a en un rinc?n. Su actitud era una extra?a mezcla de la terquedad de la segunda infancia y la solemne dignidad de un Dios. Por fin subi? nuevamente a cubierta y no lo volv? a ver.


Un sentimiento que no puedo definir se ha posesionado de mi alma; es una sensaci?n que no admite an?lisis, frente a la cual las experiencias de ?pocas pasadas resultan inadecuadas y cuya clave, me temo, no me ser? ofrecida por el futuro. Para una mente como la m?a, esta ?ltima consideraci?n es una tortura. S? que nunca, nunca, me dar? por satisfecho con respecto a la naturaleza de mis conceptos. Y sin embargo no debe asombrarme que esos conceptos sean indefinidos, puesto que tienen su origen en fuentes totalmente nuevas. Un nuevo sentido... una nueva entidad se incorpora a mi alma.


Hace ya mucho tiempo que recorr? la cubierta de este barco terrible, y creo que los rayos de mi destino se est?n concentrando en un foco. ?Qu? hombres incomprensibles! Envueltos en meditaciones cuya especie no alcanzo a adivinar, pasan a mi lado sin percibir mi presencia. Ocultarme ser?a una locura, porque esta gente no quiere ver. Hace pocos minutos pas? directamente frente a los ojos del segundo oficial; no hace mucho que me aventur? a entrar a la cabina privada del capit?n, donde tom? los elementos con que ahora escribo y he escrito lo anterior. De vez en cuando continuar? escribiendo este diario. Es posible que no pueda encontrar la oportunidad de darlo a conocer al mundo, pero tratar? de lograrlo. A ?ltimo momento, introducir? el mensaje en una botella y la arrojar? al mar.


Ha ocurrido un incidente que me proporciona nuevos motivos de meditaci?n. ?Ocurren estas cosas por fuerza de un azar sin gobierno? Me hab?a aventurado a cubierta donde estaba tendido, sin llamar la atenci?n, entre una pila de flechaduras y viejas velas, en el fondo de una balandra. Mientras meditaba en lo singular de mi destino, inadvertidamente tom? un pincel mojado en brea y pint? los bordes de una vela arrastradera cuidadosamente doblada sobre un barril, a mi lado. La vela ha sido izada y las marcas irreflexivas que hice con el pincel se despliegan formando la palabra descubrimiento.

?ltimamente he hecho muchas observaciones sobre la estructura del nav?o. Aunque bien armado, no creo que sea un barco de guerra. Sus jarcias, construcci?n y equipo en general, contradicen una suposici?n semejante. Alcanzo a percibir con facilidad lo que el nav?o no es, pero me temo no poder afirmar lo que es. Ignoro por qu?, pero al observar su extra?o modelo y la forma singular de sus m?stiles, su enorme tama?o y su excesivo velamen, su proa severamente sencilla y su popa anticuada, de repente cruza por mi mente una sensaci?n de cosas familiares y con esas sombras imprecisas del recuerdo siempre se mezcla la memoria de viejas cr?nicas extranjeras y de ?pocas remotas.

He estado estudiando el maderamen de la nave. Ha sido construida con un material que me resulta desconocido. Las caracter?sticas peculiares de la madera me dan la impresi?n de que no es apropiada para el prop?sito al que se la aplicara. Me refiero a su extrema porosidad, independientemente considerada de los da?os ocasionados por los gusanos, que son una consecuencia de navegar por estos mares, y de la podredumbre provocada por los a?os. Tal vez la m?a parezca una observaci?n excesivamente ins?lita, pero esta madera posee todas las caracter?sticas del roble espa?ol, en el caso de que el roble espa?ol fuera dilatado por medios artificiales.

Al leer la frase anterior, viene a mi memoria el apotegma que un viejo lobo de mar holand?s repet?a siempre que alguien pon?a en duda su veracidad. ?Tan seguro es, como que hay un mar donde el barco mismo crece en tama?o, como el cuerpo viviente del marino."

Hace una hora tuve la osad?a de mezclarme con un grupo de tripulantes. No me prestaron la menor atenci?n y, aunque estaba parado en medio de todos ellos, parec?an absolutamente ignorantes de mi presencia. Lo mismo que el primero que vi en la bodega, todos daban se?ales de tener una edad avanzada. Les temblaban las rodillas achacosas; la decrepitud les inclinaba los hombros; el viento estremec?a sus pieles arrugadas; sus voces eran bajas, tr?mulas y quebradas; en sus ojos brillaba el lagrimeo de la vejez y la tempestad agitaba terriblemente sus cabellos grises. Alrededor de ellos, por toda la cubierta, yac?an desparramados instrumentos matem?ticos de la m?s pintoresca y anticuada construcci?n.

Hace un tiempo mencion? que hab?a sido izada un ala del trinquete. Desde entonces, desbocado por el viento, el barco ha continuado su aterradora carrera hacia el sur, con todas las velas desplegadas desde la punta de los m?stiles hasta los botalones inferiores, hundiendo a cada instante sus penoles en el m?s espantoso infierno de agua que pueda concebir la mente de un hombre. Acabo de abandonar la cubierta, donde me resulta imposible mantenerme en pie, pese a que la tripulaci?n parece experimentar pocos inconvenientes. Se me antoja un milagro de milagros que nuestra enorme masa no sea definitivamente devorada por el mar. Sin duda estamos condenados a flotar indefinidamente al borde de la eternidad sin precipitamos por fin en el abismo. Remontamos olas mil veces m?s gigantescas que las que he visto en mi vida, por las que nos deslizamos con la facilidad de una gaviota; y las aguas colosales alzan su cabeza por sobre nosotros como demonios de las profundidades, pero como demonios limitados a la simple amenaza y a quienes les est? prohibido destruir. Todo me lleva a atribuir esta continua huida del desastre a la ?nica causa natural que puede producir ese efecto. Debo suponer que el barco navega dentro de la influencia de una corriente poderosa, o de un impetuoso mar de fondo.

He visto al capit?n cara a cara, en su propia cabina, pero, tal como esperaba, no me prest? la menor atenci?n. Aunque para un observador casual no haya en su apariencia nada que puede diferenciarlo, en m?s o en menos, de un hombre com?n, al asombro con que lo contempl? se mezcl? un sentimiento de incontenible reverencia y de respeto. Tiene aproximadamente mi estatura, es decir cinco pies y ocho pulgadas. Su cuerpo es s?lido y bien proporcionado, ni robusto ni particularmente notable en ning?n sentido. Pero es la singularidad de la expresi?n que reina en su rostro... es la intensa, la maravillosa, la emocionada evidencia de una vejez tan absoluta, tan extrema, lo que excita en mi esp?ritu una sensaci?n... un sentimiento inefable. Su frente, aunque poco arrugada, parece soportar el sello de una mir?ada de a?os. Sus cabellos grises son una historia del pasado, y sus ojos, a?n m?s grises, son sibilas del futuro. El piso de la cabina estaba cubierto de extra?os pliegos de papel unidos entre s? por broches de hierro y de arruinados instrumentos cient?ficos y obsoletas cartas de navegaci?n en desuso. Con la cabeza apoyada en las manos, el capit?n contemplaba con mirada inquieta un papel que supuse ser?a una concesi?n y que, en todo caso, llevaba la firma de un monarca. Murmuraba para s?, igual que el primer tripulante a quien vi en la bodega, s?labas obstinadas de un idioma extranjero, y aunque se encontraba muy cerca de m?, su voz parec?a llegar a mis o?dos desde una milla de distancia.

El barco y todo su contenido est? impregnado por el esp?ritu de la Vejez. Los tripulantes se deslizan de aqu? para all? como fantasmas de siglos ya enterrados; sus miradas reflejan inquietud y ansiedad, y cuando el extra?o resplandor de las linternas de combate ilumina sus dedos, siento lo que no he sentido nunca, pese a haber comerciado la vida entera en antig?edades y absorbido las sombras de columnas ca?das en Baalbek, en Tadmor y en Pers?polis, hasta que mi propia alma se convirti? en una ruina.

Al mirar a mi alrededor, me averg?enzan mis anteriores aprensiones. Si tembl? ante la r?faga que nos ha perseguido hasta ahora, ?c?mo no horrorizarme ante un asalto de viento y mar para definir los cuales las palabras tornado y sim?n resultan triviales e ineficaces? En la vecindad inmediata del nav?o reina la negrura de la noche eterna y un caos de agua sin espuma; pero aproximadamente a una legua a cada lado de nosotros alcanzan a verse, oscuramente y a intervalos, imponentes murallas de hielo que se alzan hacia el cielo desolado y que parecen las paredes del universo.

Como imaginaba, el barco sin duda est? en una corriente; si as? se puede llamar con propiedad a una marea que aullando y chillando entre las blancas paredes de hielo se precipita hacia el sur con la velocidad con que cae una catarata.

Presumo que es absolutamente imposible concebir el horror de mis sensaciones; sin embargo la curiosidad por penetrar en los misterios de estas regiones horribles predomina sobre mi desesperaci?n y me reconciliar? con las m?s odiosa apariencia de la muerte. Es evidente que nos precipitamos hacia alg?n conocimiento apasionante, un secreto imposible de compartir, cuyo descubrimiento lleva en s? la destrucci?n. Tal vez esta corriente nos conduzca hacia el mismo polo sur. Debo confesar que una suposici?n en apariencia tan extravagante tiene todas las probabilidades a su favor.

La tripulaci?n recorre la cubierta con pasos inquietos y tr?mulos; pero en sus semblantes la ansiedad de la esperanza supera a la apat?a de la desesperaci?n.

Mientras tanto, seguimos navegando con viento de popa y como llevamos todas las velas desplegadas, por momentos el barco se eleva por sobre el mar. ?Oh, horror de horrores! De repente el hielo se abre a derecha e izquierda y giramos vertiginosamente en inmensos c?rculos conc?ntricos, rodeando una y otra vez los bordes de un gigantesco anfiteatro, el ?pice de cuyas paredes se pierde en la oscuridad y la distancia. ?Pero me queda poco tiempo para meditar en mi destino! Los c?rculos se estrechan con rapidez... nos precipitamos furiosamente en la vor?gine... y entre el rugir, el aullar y el atronar del oc?ano y de la tempestad el barco trepida... ?oh, Dios!... ?y se hunde ...!


Publicado por V @ 8:41  | Microrrelatos y cuentos
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(Form? parte de la banda sonora de La lista de Schindler)


Publicado por V @ 8:35  | M?sica
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Jueves, 20 de enero de 2011

Resumen de la editorial: "Marie tiene un gran talento para enamorase del hombre equivocado. Poco despu?s de que su boda haya sido cancelada, conoce a un carpintero. Es un hombre diferente a todos los que ha conocido antes: sensible, atento, desinteresado.
Desafortunadamente, en su primera cita ?l le confiesa que es Jes?s. Al principio, Marie piensa que est? completamente loco, pero poco a poco se da cuenta de que su historia es cierta. Se ha enamorado del Mes?as, que ha venido a la Tierra poco antes del Juicio Final. Marie deber? hacer frente no s?lo al fi n del mundo, previsto para el pr?ximo martes, sino a la historia de amor m?s descabellada de todas las que ha vivido."


Como me lo pas? tan bien leyendo Maldito karma (no puede ser! no he publicado la rese?a!! pues ya sab?is cual es la rese?a del pr?ximo jueves...) me apunt? a leerme el segundo libro del autor.

Es una novela corta, totalmente disparatada y para reir un mont?n. He le?do que no es tan buena como el primer libro pero la verdad es que me he re?do mucho con los dos. En cualquier caso, recomiendo leer primero ?ste y despu?s Maldito karma. Aunque son dos historias totalmente diferentes, me parece mejor alterar el orden...

La protagonista de esta novela es una Bridget Jones que vive en Alemania. Sus padres est?n separados, su padre se ha casado con una Swetlana de la misma edad que su hija, su hermana est? enferma, al novio del que est? enamorad?sima decide que mejor lo planta en el altar porque "toda la vida" (y ahora la esperanza de vida es muy alta) es mucho tiempo y el chico que empieza a gustarle le confiesa que es Jes?s. No un Jes?s cualquiera, el de la biblia, que adem?s est? de visita antes de que llegue la ?ltima batalla contra el diablo (el pr?ximo martes).

Jes?s es un personaje estupendo, sin una pizca de iron?a, bonach?n, totalmente ingenuo. Dan ganas de achucharlo. Dios... depende de como cada uno quiera verlo... Lo dejo en un tipo con un sentido del humor muy personal...


Momentos geniales: el di?logo con Dios en el cuerpo de Emma Thompson, o las conversaciones entre los miembros del centro de mando de su cerebro (Kirk y Scotty, ?os suenan?)


?Scotty, ?lo conseguiremos?
?La cosa est? apretada.
??C?mo de apretada?
??Como las faldillas de Uhura!
??Eso es muy apretado!


O ver a Jes?s en un karaoke


Iba a devolverle el micro cuando Joshua intervino:
?Me gustar?a cantar. ?No hay nada m?s tranquilo en esa m?quina?
?No queremos una canci?n tranquila ?exclam? el del banco?. ?Queremos 99 Luftballons!
Vi que Joshua se propon?a realmente cantar. Por lo visto, no quer?a decepcionarme. ?Qu? ricura!
As? pues, apart? al hombre del banco y le susurr?:
?D?jale cantar o te doy una patada donde t? ya sabes y los 99 globos se quedar?n en 97.
?Bueno, una canci?n m?s calmada no puede hacernos da?o ?contest? entonces acojonado.
Me acerqu? a la m?quina, busqu? en el cat?logo de canciones y encontr? Dieser Weg de Xavier Naidoo. Joshua cogi? el micr?fono y se puso a cantar con su maravillosa voz.
??El camino no ser? f?cil. El camino ser? pedregoso y dif?cil. Con muchos no te entender?s. Pero la vida ofrece mucho m?s.?
Cuando acab?, media entidad bancaria de Malente lloraba.
Y gritaron:
??Otra, otra, otra!
Una chica muy fina se acerc? a Joshua y le propuso:
??Por qu? no cantas We Will Rock You?
??Trata de una lapidaci?n? ?pregunt? Joshua perplejo.
Pero no estaba ni la mitad de perplejo que aquella chica y yo.


Como veis, lenguaje ameno, fresco, directo y ?gil, aderezado adem?s por tiras c?micas, escritas por la hermana de la protagonista que refleja su propia vida en sus dibujos y di?logos muy divertidos y a veces un poco impertinentes.

Una novela con much?simo sentido del humor, apto para creyentes y no creyentes. Tiene su mensaje de fondo, para el que quiera encontrarlo. Para el que no, se divertir? mucho y eso creo que ya es suficiente...


Publicado por V @ 8:29  | Rese?as de libros
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Mi?rcoles, 19 de enero de 2011

Toshiba ha decidido dar a su pr?ximo gadget un toque ecol?gico al anunciar que su nuevo lector electr?nico funcionar? con energ?a solar. El peque?o solar estar? justo debajo de la pantalla, de seis pulgadas, y seg?n comenta el fabricante ser? capaz con una sola carga de aportar energ?a suficiente a la bater?a para leer unas 7500 p?ginas.

Del resto de caracter?sticas no se sabe mucho. Que tendr? wifi y 2 gb de memoria. Por el momento solo estar? disponible en Jap?n, as? que mientras llega a nuestro pa?s, tendremos tiempo para enterarnos de m?s cosas...


Publicado por V @ 8:20  | Herramientas y gadgets
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Publicado por V @ 8:18  | Humor
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Martes, 18 de enero de 2011

Sed de ti me acosa en las noches hambrientas.
Tr?mula mano roja que hasta su vida se alza.
Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequ?a.
Sed de metal ardiendo, sed de ra?ces ?vidas......

?????????????
Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.
C?mo poder no amarte si he de amarte por eso.
Si ?sa es la amarra c?mo poder cortarla, c?mo.
C?mo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.
Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.
Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.
Los ojos tienen sed, para qu? est?n tus ojos.

?????????????
La boca tiene sed, para qu? est?n tus besos.
El alma est? incendiada de estas brasas que te aman.
El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.
De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.
Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.


Publicado por V @ 8:47  | Poemas
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Lunes, 17 de enero de 2011

Gracias a la cuenta en Facebook de Ediciona me entero de que la empresa brit?nica BAE Systems ha anunciado que est? desarrollando un sistema de camuflaje de tanques de guerra basado en la tecnolog?a de tinta electr?nica en color.

La idea es sencilla, aunque la tecnolog?a sea sofisticada. Solo habr?a que colocar paneles de tinta electr?nica en los laterales de los veh?culos militares, que proyectar?an im?genes del paisaje donde se encuentran. De este modo el veh?culo se confundir?a con el paisaje.

En principio la tecnolog?a podr?a estar disponible en tan solo cuatro a?os.

Coincido con la conclusi?n de Ediciona: Esperamos que la tecnolog?a de la tinta electr?nica en color llegue antes a los libros que los tanques.


Publicado por V @ 8:42  | Herramientas y gadgets
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Viernes, 14 de enero de 2011

La alcachofa es el ?nico alimento que, no solo no engorda, sino que adelgaza y eso lo saben todos los se han alimentado de ella exclusivamente durante tres d?as seguidos y han perdido tres kilos as?, de golpe y porrazo. A veces, tambi?n provoca que la gente cague verduzco, se vaya escaleras abajo gritando sin sentido o se vuelva paranoica perdida como le pas? a mi esposa, que cogi? el coche un mal d?a para ir al trabajo y, al volver, se estamp? contra un ?rbol. Esa tarde lleg? echa un mar de l?grimas a casa y, para calmarla, le dije que sali?ramos a tomar un caf? al Colbi de Chueca a ver si de ese modo sent?ndonos frente a una taza caliente de algo pens?bamos qu? ?bamos a hacer para conseguir el dinero de la reparaci?n del coche.


Estuvimos as?, con cara de pavos, mirando los n?meros que hicimos en una servilleta, hasta que se hizo de noche y no supimos qu? hacer. Despu?s de fumar mi ?ltimo cigarrillo de liar le dije a mi esposa que me bajaba un momento al ba?o y que me esperara en la mesa a que volviera. Ella asinti? sin apenas mirarme. A ella siempre le han dado miedo los bares y cafeter?as gays de Chueca porque piensa que un d?a vendr? un chico afeminado de ?stos y me raptar? cual ave de rapi?a para llevarme lejos de ella. No es que mi esposa sea hom?foba, ni xen?foba ni nada de eso, pero es desconfiada y paranoica?de todo. Yo me r?o a escondidas de sus cosas y reconozco que nunca dejar? de sorprenderme lo que le sucede producto de su paranoia e inocencia.


Fue llegar a las puertas de casa esa noche y o?rla soltar un grito de Mecagoentodoloquesemenea que me eriz? los pelillos del bigote. ?Me han robado la cartera en la cafeter?a!, gritaba sin parar dando saltitos. Y yo venga a darle vueltas a la cabeza pensando en c?mo es posible tener tanta mala suerte en un s?lo d?a. La culpa la tiene la dieta de la alcachofa, pensaba, que cada vez que abro el frigor?fico lo veo todo verde y lo cago todo del mismo color y, por culpa de ella (que sue?a alcachofas) es que nos pasan estas cosas tan rid?culas por su despiste.


Como es natural la dej? a ella dando saltitos y me fui donde la vecina que nos guarda una copia de las llaves de casa.


- ?Qu? me han robado la cartera con todo dentro! ?Las tarjetas, los ?ltimos setenta euros que ten?a para la compra del Mercadona y la c?mara con las fotos que hice de la nieve en el Retiro! ?Dios del cielo que tienen las llaves de casa! ? se quejaba.


Fue entrar ella a casa y ponerse a dar vueltas como un pato de Feria en el sal?n, una y otra vez, sin resolver nada mientras yo llamaba a uno de esos tel?fonos 902 que te desangran para cancelar las tarjetas y llamar al otro aquel donde te dicen la comisar?a m?s cercana a tu distrito para poner la denuncia. Al final ella se li? a darle de mordiscos a una alcachofa mientras? yo sal?a por la puerta a la comisar?a de Leganitos a denunciar. Entre pitos y flautas regres? a medianoche a casa y me la encontr? encerrada en el cuarto y la puerta atrancada con el mueble de la tele. Ella estaba semidormida. Cuando me vio echar a un lado el mueble dio un brinco que cre? que clavaba las u?as al techo.
No tard? en acomodarme en la cama, sinti?ndola temblar a mi lado, hasta que logre quedarme traspuesto. Fue sonar el tel?fono fijo del sal?n y sentarme de golpe en la cama para verla salir disparada como si nos estuvieran bombardeando, no sin antes clavarme las u?as en la espalda. La segu? como un poseso y la vi de pie junto al tel?fono mientras ?ste sonaba como una serpiente cascabel. Eran las tres de la ma?ana.


- ?Que son ellos! ? gritaba azorada ? ?Qu? son ellos, los ladrones, que nos llaman a casa para saber si estamos aqu? y meterse a robar! ?C?mo no lo coja pensar?n que no estamos y nos vendr?n a robar hasta el gato!


- ?C?gelo!, le dije semidormido y muerto de fr?o.


Ella se neg? moviendo la cabeza con los brazos en cruz sobre el cuello. Ni de co?a, me dijo, pueden ser los ladrones que llaman para pedirnos rescate. La mir? sin dar cr?dito a lo que estaba escuchando.


- ?Tu est?s tonta? ?Que es la cartera la que te han robado, no el gato!


Fue hacer el adem?n de cogerlo cuando el tel?fono dej? de sonar. Nos fuimos a la cama, no sin antes apuntar el tel?fono que sal?a en la pantalla en un papel. ?Tel?fono de los ladrones? escribi? en su agenda. Esa noche ella no durmi?.


Al d?a siguiente gastamos toda la ma?ana cambiando la chapa de casa hasta que? volvi? a sonar el tel?fono. Mi esposa lo cogi? r?pido como quien coge una mosca al volar y puso el altavoz para que me enterara de todo y terminara de creerle que hay gente mala en el mundo.


- ?Qui?n es? ? pregunt? ella con la barbilla temblando.


Una voz extra?a, algo afeminada y quejumbrosa, pregunt? por ella dando su nombre y apellido completo. Mi esposa palideci?.


- Tengo su cartera con todo dentro ? dijo la extra?a voz ? Nos gustar?a regres?rsela? ?cof, cof, cof!? disculpe? ?Podr?amos quedar esta tarde?
- Usted quien es ? pregunt? mi esposa.


- Soy el que ha encontrado su cartera ? insisti? la voz ? ?Podemos quedar para d?rsela?


Debo reconocer que me pon?a nervioso escuchar la voz de un hombre tosiendo y hablando en primera persona plural como si hablase en nombre de alguna organizaci?n delictiva, pero segu? escuchando atentamente. La voz aquella, ante el silencio de mi esposa, sigui? dando instrucciones para la entrega.


-? Podemos quedar esta tarde sobre las seis. Vivimos en Chueca. Si no le importa le doy nuestra direcci?n para que usted se pase y nuestro tel?fono m?vil.


Los temblores de mi mujer comenzaron a ser violentos. ?Por qu? no quedar en un sitio p?blico? Una persona normal, si se encuentra tirada una cartera en la calle con documentaci?n ajena, pues va y la regresa en una comisar?a o, en ?ltimo caso, llama al afectado y queda con ella en un lugar p?blico? no intenta quedar en un piso. Me ech? a temblar yo tambi?n. ?Esto s? era raro y por fin entend?a la paranoia de mi mujer! Ella apunt? en un papel la direcci?n que le dio la voz, cort? el tel?fono como una aut?mata, y se dirigi? de cabeza al frigor?fico a meterse a la boca una alcachofa.


La mir? entre triste y preocupado. Antes de ponerse a dieta para perder esos kilitos de m?s se pasaba el d?a entero mirando por la ventana mientras la casa se llenaba de polvo, los ratones se iban de camping al sal?n y las cucarachas desayunaban tostadas con mantequilla en la cocina. Me mor?a por dentro de verla aturullada de ese modo y yo mismo la inst? a que hiciera la dichosa dieta en su d?a. Para ayudarle an?micamente a que s?lo se dedicara a bajar de peso contratamos una asistenta dominicana para hacerle la vida m?s f?cil pero nos dur? poco porque la sorprend? rob?ndonos comida. La doberman, le puse de mote, porque cuando la descubr? me mostr? los dientes blanquecinos en una sonrisa cruel y sali? de casa d?ndome un empuj?n contra el microondas. Desde ese d?a me promet? no facilitarle en nada el trabajo a mi mujer porque le daba igual lo que hiciera por ayudarla. Est?bamos gafados, todo nos sal?a mal.


Despu?s que la doberman se fue de casa las cucarachas se mudaron y volvieron a instalarse en nuestra cocina como si estuvieran de vacaciones. La casa estaba descuidada, mi esposa estaba en pleno trance de convencerse que jam?s adelgazar?a y el frigor?fico se qued? en blanco, funcionando sin parar, enfriando dos botellas de agua del grifo, los tuppers de las alcachofas y los restos de una lata de pat? verduzco. Llegar a casa y abrir la nevera resultaba m?s triste que o?r un tango. Yo creo que mientras tuvimos a la doberman mi esposa fue realmente feliz (porque s?lo se dedicaba a la dieta sin hacer nada), pero yo muy desgraciado (porque con dieta o sin ella siempre me ten?a que bajar al bar a comer comida decente)
Eran las cinco de la tarde. Mi esposa segu?a en la cocina d?ndole de patadas a las cucarachas y hablando con la polic?a. Ellos la escucharon atentamente, pero yo no. Yo hac?a que escuchaba asintiendo como un mono porfiado, aburrido y resignado a pasar un fin de semana paranoide escuchando todas las invenciones que mi mujer iba soltando por su boca.
-?He pedido que un par de polic?as nos acompa?en a la cita! ?Viene una patrulla a casa y nos acompa?an a ver al que tiene mi cartera! ?Nos van a acompa?ar, nos van a acompa?ar! ?Despu?s de esto vuelvo a fumar!


Cada vez que la escuchaba era o?rla haciendo rimas y versos ?O ser?a que me estaba volviendo tarado? Rebusqu? en los bolsillos de mi chaqueta de franela y saqu? un paquete de tabaco amarillento que ten?a para las emergencias cuando se me acaba el de liar (no fumo m?s que un cigarrillo al d?a) y se lo ofrec?. Ella cogi? uno desesperada y se calz? sus ?nicos tacones con el piti sin encender pegado a los labios. Esta vuelve a fumar fijo, pens?.


Salimos a la calle. All? en la esquina ya nos esperaba una patrulla. Mi esposa se hab?a encargado de pintar la situaci?n poco menos que aterrorizante y la polic?a, bien por aburrimiento, bien de agon?as, se lo hab?a tragado todo a pie juntillas. Y fue as? que partimos en el coche patrulla con dos polis, m?s resguardados que la Princesa de Asturias al barrio de Chueca. Por mi cabeza, luego de ver aquella situaci?n vergonzosa, s?lo pasaba el sentimiento que ojal? al bajar del coche patrulla pasara volando sobre mi cabeza un ?guila real gay de doscientos kilos que me raptara para llevarme lejos. Pero nada, oye.


Fue bajar del coche de los polis y sonar el m?vil de mi mujer.


- Hola, somos los que tienen su efectos personales ? dijo la voz a trav?s del altavoz activado para que la poli escuchara todo ? Mire, que le doy el piso para que suba a recogerlas? ?cof, cof, argh, cof!


- ?Pero por qu? no baja usted al portal? ? pregunt? tartamudeando mi mujer.


- ? Es que estoy muy enfermo? ?cof, cof, cof! ? Respondi? el individuo ? ?No le importa subir, no?


Mi mujer colg? el tel?fono realmente asustada y ya fue un no parar: ?Qu? fuerte! ?Qu? quiere esta gente de m?! ?Qu? hubiera pasado si vengo sola e indefensa! ?Que deben estar armados! ?Que deben querer darme alguna droga para dejarme tiesa y robarme los ?rganos! ?Que deben ser etarras que querr?n que les d? todo el dinero de mi cuenta para atentar! ?Que lo mismo son talibanes! ?Que el t?o ese se est? haciendo el enfermo pero lo mismo es todo mentira para que piquemos! ?Deben ser todos asesinos seriales, que digo, marxistas leninistas! ?Lo mismo son del partido de la Esperanza Aguirre y quieren comerme el coco para que les de todo mi dinero! ?Ay, ay, ay! ?
Tuve que cogerla de los hombros y meterle un buen meneo hasta despeinarla porque no hab?a modo humano que dejara de soltar teor?as conspirativas. Uno de los polis re?a pero el otro, el m?s viejo, estaba realmente preocupado. Tocamos al piso que nos dijeron y una voz como de un muerto nos dijo que al llegar al quinto piso nos baj?ramos del ascensor y subi?ramos caminando hasta el ?tico. Fue escuchar esto y cortar el telefonillo para empezar la misma retah?la: ?Que nos esperan armados, que es una trampa, que nos quieren dar matarile, que son todos drogadictos o del Foro de la familia cristiana, que jam?s debimos venir, que a m? qu? me importan las llaves de casa y la madre que pari? a las tarjetas, que por qu? no nos vamos por donde vinimos? ay ay ay!


Nada. La polic?a poco caso hizo a las quejas y nos empuj? al portal para subir al ascensor hasta el quinto piso aquel.


En mi cabeza florec?an teor?as aun peores que las que sudaba mi esposa. Fijo, pensaba yo, que nos abre la puerta uno de esos locos con un cuchillo en la mano que nos dice, entre risitas, que acaba de tirar al perro por el balc?n a la calle o que se est? haciendo una sopa con las tarjetas de cr?dito. Cosas as?.


Salimos del ascensor los cuatro hechos un ovillo y tocamos al piso que nos dijeron. Un hombre p?lido, muy p?lido, con un perrito en los brazos, de esos que no sirven para nada, abri? la puerta y pr?cticamente se le cayeron los ojos al suelo al vernos con la pareja de polic?as.


- ?Dios m?o! ?Virgen sant?sima! ?Porqu? me hace esto a m?, que yo soy dominicano y estoy ilegal y me trae a la Migra a la puerta de casa! ?Que yo s?lo quer?a ayudarla a recuperar su cartera y mire usted lo que me hace! ?Ram?n, Ram?ooooon!


El hombrecito se meti? en casa y nosotros con ?l empujados por los polic?as que empezaron a soltar preguntas a diestro y siniestro a una vieja sentada en una mecedora que no se enteraba de nada. Un chico delgado, con pintas de dise?ador de moda, con unos pantalones ajustad?simos, descalzo, los pelos verdes y un piercing que pesaba m?s que ?l y su presunto novio sali? al dintel de la puerta, donde est?bamos, con cara de pocos amigos.


- ???Maric?oooon!!! ? dijo a viva voz ? ?te dije que dejar?s la cartera de esta cabrona tirada en la calle que por ir de buena gente ahora nos van a dar por culo!


El poli m?s viejo se adelant? y les grit? que le dejaran la cartera a mi mujer. El chico enfermo se meti? a uno de los cuartos temblando y sali? de ?l con dos bolsas del Mercadona: una tra?a dentro la cartera y la otra las tarjetas, las llaves y la documentaci?n. De los setenta euros ni rastro. El chico alarg? las dos bolsas a mi esposa y se escondi? detr?s de su novio temblando de miedo farfullando algo como que ma?ana mismo se regularizaba.


Mi mujer cogi? muerta de miedo las dos bolsas y las vaci? en el suelo para ver que estuviera todo. El chico enfermo ahora s?lo dec?a para s? mismo que la pr?xima vez que se encontrara algo en la calle lo dejaba ah? aunque le dieran por culo al due?o.


- ?Vosotros me hab?is llamado anoche a las tres de la ma?ana a casa! ?C?mo supisteis mi tel?fono! ? grit? mi mujer.


- Lo buscamos por Internet? por el nombre sal?s en la gu?a residencial ? respondi? el novio del enfermo.


Los polis verificaron que todo estaba en orden y nos conminaron a irnos, aunque se cercioraron que no quer?amos denunciar a la pareja por robo de carteras. El rostro de mi esposa se torn? viol?ceo y, llena de odio respondi? que no, que ya extranjer?a se encargar?a de ellos.


- ?Esto es discriminaci?n, mala persona! ? nos gritaron los dos chicos a la cara.


Lleno de verg?enza apart? a mi mujer y le dije que dejara todo como estaba, que a m? me parec?a que los chicos eran sinceros y que dej?ramos de hacer el rid?culo. Pero ella venga a porfiar que hab?a que denunciarles ahora que ve?a que sacaban las garras. Finalmente el poli viejo nos dijo que si estaba todo en orden que nos fu?ramos a casa. Salimos con ellos en medio de gritos de la pareja que cerraron la puerta de un portazo detr?s de nosotros. En el descansillo mi mujer tuvo una crisis y se ech? a temblar como una gelatina de fresa, con las dos bolsas en la mano y las llaves de casa tintineando dentro de ellas. Al llegar a la puerta del ascensor ella retrocedi? y dijo que no se montaba ni loca porque lo mismo estos dos lo bloqueaban o hac?an algo para que cayera a la primera planta con nosotros dentro y se me zaf? del brazo para bajar corriendo las escaleras con los polis detr?s persigui?ndola para que se calmara.


- ?Que nos van a seguir! ?Que quien te dice a ti que no hayan hecho copias de nuestras llaves y esta noche manden a unos latin kings a rajarnos la cara! ?Que lo mismo est?n armados y ahora estar?n llamando a todos sus amigos que nos deben estar esperando en el portal! ?Que nos vienen siguiendo! ?Que nos van a seguiiiir!
Llegamos al portal y los polis nos ofrecieron llevarnos a casa en la patrulla. Pero yo no quise. Algo me carcom?a dentro. Les ped? que se llevaran a mi esposa y a m? que me dejaran unas calles m?s all? porque ten?a la idea de que algo no cuadraba en esta historia y necesitaba salir de dudas. Los polis me aconsejaron que no regresara y, que si lo hac?a, era bajo mi responsabilidad. No quise escuchar consejos. Mi mujer estaba en tal estado de shock que me hac?a dudar si dejarla ir a casa sola, pero finalmente ella accedi? diciendo que me iba a estar esperando en casa y, que si no abr?a la puerta, que llamara a la vecina porque seguramente se iba a meter un par de lexatines para quedarse frita lo antes posible. Me baj? de la patrulla convencido que, con las pastillas que se iba a tomar, no me la encontrar?a enredada entre las cuerdas de la ropa con las pinzas clavadas en los ojos.
La duda me revolv?a las ?lceras y no me dejaba vivir. ?Ten?a que o?r la versi?n del chico enfermo para quedarme tranquilo!
Camin? de regreso al piso en cuesti?n, crey?ndome Sherlock Holmes, y volv? a dar en el timbre. Una voz muy asustada respondi?. Cuando le dije que se trataba de m? y de que ven?a a pedirles disculpas me cortaron en seco.


- ?Iros a la mierda! ?Mala gente! ?Por qu? no vas a tocarle el timbre a la bagassa de tu madre? ?Uno va por la vida intentando hacer bien a todo el mundo y as? nos lo pag?is!
Estuve diez minutos intentando convencerles que ven?a solo y que s?lo quer?a darles disculpas hasta que accedieron y me abrieron el portal. En esta parte de la historia pensaba, incluso, que ser?a justo que los dos chicos me metieran una paliza y la vieja de la mecedora me diera con ella en la cabeza.
Los chicos abrieron la puerta lentamente. Puse mi mejor sonrisa y les mostr? las palmas de mis manos en se?al de que ven?an en son de paz. Me dejaron entrar. La vieja ya no estaba; seguramente le hab?a dado un yuyu con el susto de los polic?as y la tendr?an sentada en el v?ter.


- S?lo quiero que sep?is que mi esposa y yo queremos pediros disculpas por haber dudado de vuestras buenas intenciones, pero es que todo pintaba tan mal que no nos dejasteis lugar a dudas para pensar de la peor manera posible ? les dije ? y me sent? en uno de los sof?s esperando a que se abriera el cielo y me cayera un rayo.
El chico enfermo se me acerc? vacilante y se sent? a mi lado con la vena del cuello hinchada como un pez globo. Su novio se mantuvo de pie hurg?ndose el piercing de la nariz visiblemente molesto y diciendo algo as? como que mi esposa era una esquizofr?nica sin medicar, pero me tragu? los insultos porque estaba convencido que nos los merec?amos.
La historia que el chico enfermo se resume en muy pocas palabras. Dice as?
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?Anoche, como todas las noches, baj? sobre las dos de la ma?ana a sacar al perro a mear a la calle. Aunque estaba mal?simo con esta tos lo hice porque mi novio trabaja de noche y, para la hora en que llega, el perro ya no da m?s y se mea en los sof?s (precisamente en el que te has sentado). Bueno, pues sal? d?ndome un paseo abrigado hasta las trancas por la nevada que cay? y, como ya no andaba nadie por las calles, le solt? la cadena al chucho para que estirara las patas. El perro olfate? algo en la esquina de la cafeter?a del Colbi y cuando llegu? junto a ?l se estaba meando sobre una cartera de mujer. La cog? y vi que estaba abierta as? que la guard? y la traje a casa. Cuando lleg? mi novio, una hora m?s tarde, yo estaba limpiando lo que hab?a en la cartera en el fregadero para quitarle la peste a meado. Sequ? todo y lo puse dentro de dos bolsas distintas y las puse sobre el termo para que con el calor se secaran. Mi chico cogi? el DNI y con el nombre logr? localizar vuestro tel?fono fijo. Yo, por m?s que le insist? que no llamara a nadie hasta que fuera de d?a, ?l os llam? porque pensaba que si hab?a unas llaves en la cartera pues alguien estar?a fuera de casa muerto de fr?o por la nevada. Lo que ?l no pens? es que quiz? sin llaves tu esposa no podr?a haber entrado a casa y, claro, nadie iba a coger el tel?fono. Hoy, cuando os llamamos, nos pareci? feo que fueseis tan desconfiados porque no sab?amos que os hab?an robado y les ped? que vinierais a casa porque estoy mal?simo y llevo unos d?as que no me recupero y salgo lo m?nimo. Todo esto convencido de que est?bamos haciendo las cosas de puta madre, pero ya veo que no. Cuando abrimos la puerta y vimos a la polic?a se nos vino el mundo encima porque yo estoy ilegal y ten?amos pensado casarnos pronto para tener los papeles. Nos pusimos muy nerviosos. Lo de entregaros todo en bolsas se entiende porque todo apestaba a orina de perro? Esa es toda la explicaci?n. Ahora, si no te importa, nos gustar?a estar en casa solos y descansar del mal trago?
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Me levant? del sof?. Nunca me hab?a sentido tan avergonzado. Camin? hacia la puerta con el orgullo entre las piernas, pero intacto, y el culo mojado de orina de perro.
En casa seguro mi esposa est? esperando por m?, dopada. Es lo ?nico que tengo en la vida y cr?anme, ?Dios!, ?Me est? alcachofando la vida!


Publicado por V @ 8:12  | Microrrelatos y cuentos
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Mi?rcoles, 12 de enero de 2011

Me gustar?a haber puesto esta cr?nica el viernes y en la secci?n de microrrelatos, pero el problema es que los microrrelatos son fantas?a? esta situaci?n lamentablemente no. Al menos a mi me ha aclarado algunas cosas que no llegaba a comprender sobre este tema. Tal vez a vosotros tambi?n os aclare algo, o tal vez no, pero seguro que os hace reflexionar un poco. Copio el art?culo ?ntegro publicado hoy en el blog de Acuarela Libros.

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[Amador Fern?ndez-Savater, coeditor de Acuarela Libros, fue invitado (por azar, por error o por alguna raz?n desconocida) a una reuni?n con la ministra de Cultura y otras figuras relevantes de la industria cultural espa?ola para hablar sobre la Ley Sinde, el tema de las descargas, etc. En este texto cuenta lo que vivi?, lo que escuch? y lo que ha pensado desde entonces. Su conclusi?n es simple: es el miedo quien gobierna, el miedo conservador a la crisis de los modelos dominantes, el miedo reactivo a la gente (sobre todo a la gente joven), el miedo a la rebeli?n de los p?blicos, a la Red y al futuro desconocido.]

La semana pasada recib? una llamada del Ministerio de Cultura. Se me invitaba a una reuni?n-cena el viernes 7 con la ministra y otras personas del mundo de la cultura. Al parecer, la reuni?n era una m?s en una serie de contactos que el Ministerio est? buscando ahora para pulsar la opini?n en el sector sobre el tema de las descargas, la tristemente c?lebre Ley Sinde, etc. Acept?, pensando que igual despu?s de la bofetada que se hab?a llevado la ley en el Congreso (y la calle y la Red) se estaban abriendo preguntas, replante?ndose cosas. Y que tal vez yo pod?a aportar algo ah? como peque?o editor que publica habitualmente con licencias Creative Commons y como alguien implicado desde hace a?os en los movimientos copyleft/cultura libre.

El mismo d?a de la reuni?n-cena conoc? el nombre del resto de invitados: ?lex de la Iglesia, Soledad Gim?nez, Antonio Mu?oz Molina, Elvira Lindo, Alberto Garc?a ?lix, Ouka Leele, Luis Gordillo, Juan Diego Botto, Manuel Guti?rrez Arag?n, Gonzalo Su?rez (relacionado con el ?mbito de los v?deo-juegos), Cristina Garc?a Rodero y al menos dos personas m?s cuyos nombres no recuerdo ahora (perd?n). ?Vaya sorpresa! De pronto me sent? descolocado, como fuera de lugar. En primer lugar, porque yo no ocupo en el mundo de la edici?n un lugar ni siquiera remotamente comparable al de ?lex de la Iglesia en el ?mbito del cine o Mu?oz Molina en el de la literatura. Y luego, porque tuve la intuici?n de que los invitados compart?an m?s o menos una misma visi?n sobre el problema que nos reun?a. En concreto, imaginaba (correctamente) que ser?a el ?nico que no ve?a con buenos ojos la Ley Sinde y que no se sinti? muy triste cuando fue rechazada en el Congreso (m?s bien lo contrario). De pronto me asaltaron las preguntas: ?qu? pintaba yo ah?? ?En calidad de qu? se me invitaba, qu? se esperaba de mi? ?Se conoc?a mi vinculaci?n a los movimientos copyleft/cultura libre? ?Qu? pod?amos discutir razonablemente tantas personas en medio de una cena? ?Cu?l era el objetivo de todo esto?

Con todas esas preguntas bailando en mi cabeza, acud? a la reuni?n. Y ahora he decidido contar mis impresiones. Por un lado, porque me gustar?a compartir la preocupaci?n que me gener? lo que escuch? aquella noche. Me preocupa que quien tiene que legislar sobre la Red la conozca tan mal. Me preocupa que sea el miedo quien est? tratando de organizar nuestra percepci?n de la realidad y quien est? tomando las decisiones gubernamentales. Me preocupa esa combinaci?n de ignorancia y miedo, porque de ah? s?lo puede resultar una cosa: el recurso a la fuerza, la represi?n y el castigo. No son los ingredientes b?sicos de la sociedad en la que yo quiero vivir.

Por otro lado, querr?a tratar de explicar lo que pienso algo mejor que el viernes. Porque confieso desde ahora que no hice un papel demasiado brillante que digamos. Lo que escuchaba me sublev? hasta tal punto que de pronto me descubr? discutiendo de mala manera con quince personas a la vez (quince contra uno, mierda para...). Y cuando uno ataca y se defiende olvida los matices, los posibles puntos en com?n con el otro y las dudas que tiene. De hecho me acalor? tanto que la persona que ten?a al lado me pidi? que me tranquilizara porque le estaba subiendo la tensi?n (!). Tengo un amigo que dice: ?no te arrepientas de tus prontos, pero vuelve sobre los problemas?. As? que aqu? estoy tambi?n para eso.

Quiz? haya por ah? alg?n morboso pregunt?ndose qu? nos dieron para cenar. Yo se lo cuento, no hay problema, es muy sencillo. Fue plato ?nico: miedo. El miedo lo impregnaba todo. Miedo al presente, miedo al porvenir, miedo a la gente (sobre todo a la gente joven), miedo a la rebeli?n de los p?blicos, miedo a la Red. Siento decir que no percib? ninguna voluntad de cambiar el rumbo, de mirar a otros sitios, de escuchar o imaginar alternativas que no pasen simplemente por insistir con la Ley Sinde o similares. S?lo palp? ese miedo reactivo que paraliza la imaginaci?n (pol?tica pero no s?lo) para abrir y empujar otros futuros. Ese miedo que lleva aparejado un conservadurismo feroz que se aferra a lo que hay como si fuera lo ?nico que puede haber. Un miedo que ve enemigos, amenazas y traidores por todas partes.

Quien repase la lista de invitados concluir? enseguida que se trata del miedo a la crisis irreversible de un modelo cultural y de negocio en el que ?el ganador se lo lleva todo? y los dem?s poco o nada. Pero no nos lo pongamos demasiado f?cil y pensemos generosamente que el miedo que circulaba en la cena no s?lo expresa el terror a perder una posici?n personal de poder y de privilegio, sino que tambi?n encierra una preocupaci?n muy leg?tima por la suerte de los trabajadores de la cultura. Ciertamente, hay una pregunta que nos hacemos todos(1) y que tal vez podr?a ser un fr?gil hilo com?n entre las distintas posiciones en juego en este conflicto: ?c?mo pueden los trabajadores de la cultura vivir de su trabajo hoy en d?a?

Lo que pasa es que algunos nos preguntamos c?mo podemos vivir los trabajadores de la cultura de nuestro trabajo pero a?adiendo (entre otras muchas cosas): en un mundo que es y ser? infinitamente copiable y reproducible (?viva!). Y hay otros que encierran su leg?tima preocupaci?n en un marco de interpretaci?n estrech?simo: la industria cultural, el autor individual y propietario, la legislaci?n actual de la propiedad intelectual, etc. O sea el problema no es el temor y la preocupaci?n, sino el marco que le da sentido. Ese marco tan estrecho nos atrapa en un verdadero callej?n sin salida en el que s?lo se puede pensar c?mo estiramos lo que ya hay. Y mucho me temo que la ?nica respuesta posible es: mediante el miedo. Responder al miedo con el miedo, tratar de que los dem?s prueben el miedo que uno tiene. Ley, represi?n, castigo. Lo expres? muy claramente alguien en la reuni?n, refiri?ndose al modelo americano para combatir las descargas: ?Eso es, que al menos la gente sienta miedo?. Me temo que esa es la educaci?n para la ciudadan?a que nos espera si no aprendemos a mirar desde otro marco.

Tienen miedo a la Red. Esto es muy f?cil de entender: la mayor?a de mis compa?eros de mesa piensan que ?copiar es robar?. Parten de ah?, ese principio organiza su cabeza. ?C?mo se ve la Red, que ha nacido para el intercambio, desde ese presupuesto? Est? muy claro: es el lugar de un saqueo total y permanente. ??La gente usa mis fotos como perfil en Facebook!?, se quejaba amargamente alguien que vive de la fotograf?a en la cena. Copiar es robar. No regalar, donar, compartir, dar a conocer, difundir o ensanchar lo com?n. No, es robar. Trat? de explicar que para muchos creadores la visibilidad que viene con la copia puede ser un potencial decisivo. Me miraban raro y yo me sent?a un marciano.

Me parece un hecho grav?simo que quienes deben legislar sobre la Red no la conozcan ni la aprecien realmente por lo que es, que ante todo la teman. No la entienden t?cnicamente, ni jur?dicamente, ni culturalmente, ni subjetivamente. Nada. De ah? se deducen chapuzas tipo Ley Sinde, que confunde las p?ginas de enlaces y las p?ginas que albergan contenidos. De ah? la propia idea recurrente de que cerrando doscientas webs se acabar?n los problemas, como si despu?s de Napster no hubiesen llegado Audiogalaxy, Kazaa, Emule, Megavideo, etc. De ah? las derrotas que sufren una y otra vez en los juzgados. De ah? el hecho excepcional de que personas de todos los colores pol?ticos (y apol?ticos) se junten para denunciar la vulneraci?n de derechos fundamentales que perpetran esas leyes torpes y ciegas.

Tienen miedo a la gente. Cuando hab?a decidido desconectar y concentrarme en el at?n rojo, se empez? a hablar de los usuarios de la Red. ?Esos consumidores irresponsables que lo quieren todo gratis?, ?esos ego?stas caprichosos que no saben valorar el trabajo ni el esfuerzo de una obra?. Y ah? me empec? a poner malo. Las personas se bajan material gratuito de la Red por una multiplicidad de motivos que esos clich?s no contemplan. Por ejemplo, est?n todos aquellos que no encuentran una oferta de pago razonable y sencilla. Pero la idea que tratan de imponernos los estereotipos es la siguiente: si yo me atocino la tarde del domingo con mi novia en el cine viendo una peli cualquiera, estoy valorando la cultura porque pago por ella. Y si me paso dos semanas traduciendo y subtitulando mi serie preferida para compartirla en la Red, no soy m?s que un despreciable consumidor par?sito que est? hundiendo la cultura. Es incre?ble, ?no? Pues la Red est? hecha de un mill?n de esos gestos desinteresados. Y miles de personas (por ejemplo, trabajadores culturales azuzados por la precariedad) se descargan habitualmente material de la Red porque quieren hacer algo con todo ello: conocer y alimentarse para crear. Es precisamente una tensi?n activa y creativa la que mueve a muchos a buscar y a intercambiar, ?enteraos!

Lo que hay aqu? es una ?lite que est? perdiendo el monopolio de la palabra y de la configuraci?n de la realidad. Y sus discursos traducen una mezcla de disgusto y rabia hacia esos actores desconocidos que entran en escena y desbaratan lo que estaba atado y bien atado. Ay, qu? c?modas eran las cosas cuando no hab?a m?s que audiencias sometidas. Pero ahora los p?blicos se rebelan: hablan, escriben, se manifiestan, intervienen, abuchean, pitan, boicotean, silban. En la reuni?n se pod?a palpar el p?nico: ?nos est?n enfrentando con nuestro p?blico, esto es muy grave?. Pero, ?qui?n es ese ?nos? que ?nos enfrenta a nuestro p?blico?? Misterio. ?Seguro que el p?blico no tiene ninguna raz?n verdadera para el cabreo? ?No es esa una manera de seguir pensando al p?blico como una masa de borregos teledirigida desde alg?n poder mal?fico? ?Y si el p?blico percibe perfectamente el desprecio con el que se le concibe cuando se le trata como a un simple consumidor que s?lo debe pagar y callar?

Tienen miedo al futuro. ??Pero tu qu? propones?? Esa pregunta es siempre una manera eficaz de cerrar una conversaci?n, de dejar de escuchar, de poner punto y final a un intercambio de argumentos. Uno parece obligado a tener soluciones para una situaci?n complej?sima con miles de personas implicadas. Yo no tengo ninguna respuesta, ninguna, pero creo que tengo alguna buena pregunta. En el mismo sentido, creo que lo m?s valioso del movimiento por una cultura libre no es que proponga soluciones (aunque se est?n experimentando muchas, como Creative Commons), sino que plantea unas nuevas bases donde algunas buenas respuestas pueden llegar a tener lugar. Me refiero a un cambio en las ideas, otro marco de interpretaci?n de la realidad. Una revoluci?n mental que nos saque fuera del callej?n sin salida, otro cerebro. Que no confunda a los creadores ni a la cultura con la industria cultural, que no confunda los problemas del star-system con los del conjunto de los trabajadores de la cultura, que no confunda el intercambio en la Red con la pirater?a, etc.

Eso s?, habl? del papel fundamental que para m? podr?an tener hoy las pol?ticas p?blicas para promover un nuevo contrato social y evitar la devastaci?n de la en?sima reconversi?n industrial, para acompa?ar/sostener una transformaci?n hacia otros modelos, m?s libres, m?s justos, m?s apegados al paradigma emergente de la Red. Como se ha escrito, ?la inversi?n p?blica masiva en estudios de grabaci?n, mediatecas y gabinetes de edici?n p?blicos que utilicen intensivamente los recursos contempor?neos -crowdsourcing, P2P, licencias v?ricas- podr?a hacer cambiar de posici?n a agentes sociales hasta ahora refractarios o poco sensibles a los movimientos de conocimiento libre?(2). Pero mientras yo hablaba en este sentido ten?a todo el rato la sensaci?n de arar en el mar. Ojal? me equivoque, porque si no la cosa pinta mal: ser? la guerra de todos contra todos.

Ya acabo. Durante toda la reuni?n, no pude sacarme de la cabeza las im?genes de la pel?cula El hundimiento: encerrados en un b?nker, sin ver ni querer ver el afuera, delirando planes inaplicables para ganar la guerra, atados unos a otros por fidelidades torpes, muertos de miedo porque el fin se acerca, viendo enemigos y traidores por todos lados, sin atreverse a cuestionar las ideas que les arrastran al abismo, temerosos de los b?rbaros que est?n a punto de llegar...(3)

?Pero es que el b?nker ni siquiera existe! Los ?b?rbaros? ya est?n dentro. Me gustar?a saber cu?ntos de los invitados a la cena dejaron encendidos sus ordenadores en casa descarg?ndose alguna pel?cula. A mi lado alguien me dijo: ?tengo una hija de diecis?is a?os que se lo baja todo?. Y me confes? que no le acababa de convencer el imaginario que circulaba por all? sobre la gente joven. Ese tipo de cosas constituyen para m? la esperanza, la posibilidad de razonar desde otro sitio que no sea s?lo el del miedo y los estereotipos denigratorios. Propongo que cada uno de los asistentes a la pr?xima cena hable un rato sobre el tema con sus hijos antes de salir de casa. O mejor: que se invite a la cena tanto a los padres como a los hijos. Ser?a quiz? una manera de sacar a los discursos de su b?nker, porque entonces se ver?an obligados a asumir algunas preguntas inc?modas: ?es mi hijo un pobre cretino y un descerebrado? ?S?lo quiero para ?l que sienta miedo cuando enciende el ordenador? ?No tiene nada que ense?arme sobre el futuro? El b?nker ya no protege de nada, pero impide que uno escuche y entienda algo.

Amador Fern?ndez-Savater (11-1-11)
Fuente de la fotograf?a:rocketraccoon

NOTAS

1 Alguien en la cena revel? que hab?a descubierto recientemente que en ?el lado oscuro? tambi?n hab?a preocupaci?n por el tema de la remuneraci?n de los autores/trabajadores/creadores. ?Aleluya! A pesar de esto, durante toda la reuni?n se sigui? argumentando como si este conflicto opusiera a los trabajadores de la cultura y a una masa de consumidores irresponsables que lo quieren ?todo gratis?.

2 ?Ciberfetichismo y cooperaci?n?, por Igor Sadaba y C?sar Rendueles

3 Por supuesto, el b?nker es la vieja industria. El ?nuevo capitalismo? (Skype, Youtube, Google) entiende muy bien que el meollo de la cosa est? hoy en que la gente interact?e y comparta, y en aprovecharse de ello sin devolver m?s que precariedad.

-La noticia en Men?ame


Publicado por V @ 11:16  | De todo un poco
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La Comisi?n Europea (CE) ha iniciado este martes una consulta p?blica para recabar opiniones sobre la ley comunitaria sobre protecci?n de los derechos de propiedad intelectual, de cara a una posible revisi?n de esa regulaci?n teniendo en cuenta los retos de la difusi?n de la cultura en internet y los medios digitales.

En concreto, las partes interesadas podr?n pronunciarse sobre los resultados de un informe que eval?a la aplicaci?n de la directiva europea de 2004 referente a los derechos de propiedad intelectual en los estados miembros, indic? la Comisi?n.

El documento elaborado por la CE muestra que algunas provisiones de la directiva han dado lugar a diferentes interpretaciones y aplicaciones en los pa?ses de la Uni?n Europea (UE), apunt?, y hace referencia al "desaf?o" que supone fortalecer los derechos de propiedad intelectual en el medio de internet y de las tecnolog?as digitales.

La CE se?al? que las aportaciones de los ciudadanos ser?n tenidas en cuenta en la evaluaci?n que tiene previsto hacer sobre si es necesario revisar la directiva.

Las partes interesadas podr?n pronunciarse y enviar sus comentarios a la Comisi?n Europea hasta el pr?ximo 31 de marzo. Pod?is hacerlo desde este enlace (est? en ingl?s) y que lo que har? ser? enviar un email a la direcci?n [email protected] con vuestra propuesta. Tambi?n pod?is copiar la direcci?n de email de aqu? y escribir desde vuestra cuenta de correo.

El informe en espa?ol lo pod?is leer aqu?, pero ya os digo que lo importante es que ahora llegue nuestra opini?n, porque va a ser la ?nica oportunidad que tengamos de que la tomen en cuenta...


Publicado por V @ 8:42  | Actualidad
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Publicado por V @ 8:34  | Humor
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(La versi?n censurada, por si hay ni?os cerca...)


Publicado por V @ 8:27  | M?sica
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Martes, 11 de enero de 2011

Ya no soy la ni?a amarga
que ten?a un mar de llanto
y alta ortiga por el alma.
Ya no soy la ni?a enferma
que al o?r risas lloraba;
ya sal? del solitario
bosque que me acorralaba.
Ahora soy la ni?a verde,
porque floreci? mi calma.
Ya no soy la loca triste,
ya no soy la ni?a blanca,
nuevo amor ha traspasado
con el nardo de su lanza
mi coraz?n, que ahora tiene
un nombre de menta y ?mbar.
?Ay cu?nta sonrisa noto
que trepa por mis espaldas!
?Qu? brillo tienen mis ojos
-viudos de siete mil l?grimas-!
La vida me sabe a verso
y los besos a manzana.
-El monte arregla sus pinos,
por las rocas el mar baila-.
El amor danza en mi pecho.
?Ya me quiere! ?Ya me aguarda!
Ya no soy la loca triste,
que al o?r risas gritaba;
ahora soy la ni?a dulce,
ya no soy mujer amarga


Publicado por V @ 8:33  | Poemas
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Lunes, 10 de enero de 2011

Seg?n noticia aparecida en La informaci?n parece ser que van a realizar modificaciones en estas novelas por su contenido racista. No es que no se entienda ahora lo que quer?a decir y que cambian la palabra para aclarar el contexto. No, es para no molestar.

"Mark Twain escribi? "Las aventuras de Tom Sawyer" y "Las aventuras de Huckleberry Finn" en 1876 y 1884, respectivamente. Son dos novelas que relatan la vida de ambos personajes en una peque?a localidad a orillas del r?o Misisipi, con la esclavitud y la segregaci?n racial como escenario ineludible.

S?lo en la segunda de ellas aparece un total de 219 veces la palabra "nigger", que puede traducirse como "negrata" o "negro", y que la editorial NewSouth Books quiere sustituir por "slave" (esclavo) en una nueva edici?n.

Alan Gribben, profesor y especialista en la obra de Mark Twain, lo cuenta a Publishers Weekly. ?l es uno de los impulsores de esta versi?n revisada, por entender que "el racismo importa en estos libros. Es una cuesti?n de c?mo lo expresas en el siglo XXI". "

?Qu? pens?is? En esa ?poca negro era sin?nimo de esclavo. Hoy en d?a no ocurre as?, aunque tampoco ha desaparecido el racismo por completo y el t?rmino que utiliza la novela en la actualidad se considera despectivo (negrata). Pero ?eso justifica su modificaci?n?

Creo que el tema de ser pol?ticamente correcto se nos est? escapando de las manos. ?ltimamente encuentro muchos ejemplos de personas que se ven denigrados por temas que hace unos a?os habr?an sido irrelevantes, por ejemplo la familia musulmana que denunci? al profesor del ni?o porque hablaba de jam?n en clase. Y el libro Tint?n en el Congo se consider? racista hace poco, hasta el punto de que en B?lgica se planteaban solicitar la prohibici?n de venta incluso en el tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo ?Hasta d?nde debemos llegar en este tema?

Modificar estas palabras en la novela para mi es como hacer un tach?n en la historia. Debemos trabajar para que estas situaciones no vuelvan a repetirse, pero no ocultarlas para que nadie se sienta ofendido. La realidad es la que es, ?qu? se gana neg?ndola?? M?s bien al contrario, se puede aprender mucho leyendo sobre otras ?pocas, pero leyendo sobre lo que ocurri?, no una versi?n censurada.

Adem?s, ?no os parece peligroso que haya personas que se dediquen a decidir qu? es moralmente correcto y qu? no lo es, y modifiquen la literatura en funci?n de eso? ?Ese juicio no deber?amos hacerlo cada uno de nosotros despu?s de leer el original? Muchos fan?ticos han surgido entre los que se consideran adalid de la moral...

Pero bueno, como os dec?a, que cada uno saque sus propias conclusiones. Y por si a?n no hab?is decidido, os dejo el cuento de Caperucita Roja, eso s?, pol?ticamente correcto...


Erase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que viv?a con su madre en la linde de un bosque. Un d?a, su madre le pidi? que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atenci?n, sino porque ello representa un acto generoso que contribu?a a afianzar la sensaci?n de comunidad. Adem?s, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud f?sica y mental y era perfectamente capaz de cuidar de s? misma como persona adulta y madura que era.
Sigue aqu?


Publicado por V @ 8:45  | Actualidad
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Viernes, 07 de enero de 2011

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua inicio su traves?a despu?s de anos de preparaci?n, pero quer?a la gloria para el solo, por lo tanto subi? sin compa?eros.Empez? a subir y se le fue haciendo tarde, y mas tarde, y no se preparo para acampar, sino que decidi? seguir subiendo decidido a llegar a la cima, y oscureci?.La noche cayo con gran pesadez en la altura de la monta?a, ya no se pod?a ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no hab?a luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, se resbaloy se desplomo por los aires... ca?a a una velocidad vertiginosa, solopod?a ver veloces manchas mas oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensaci?n de ser succionado por la gravedad.Segu?a cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por sumente todos sus gratos y no tan gratos momentos de la vida, el pensaba que iba a morir, sin embargo, de repente sinti? un tir?n muy fuerte que casi lo parte en dos... Si, como todo alpinista experimentado, hab?a clavado estacas de seguridad con candados a una largu?sima soga que lo amarraba de la cintura.En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedo mas que gritar: "AY?DAME DIOS M?O..." De repente una voz grave y profunda de los cielos le contesto: "QUE QUIERES QUE HAGA?"S?lvame Dios m?o " REALMENTE CREES QUE TE PUEDA SALVAR? " Por supuesto Se?or " ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE..."...
Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferr? mas a lacuerda y reflexiono...
Cuenta el equipo de rescate que al otro d?a, encontraron colgado a unalpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza, con las manos a una cuerda... A TAN SOLO DOS METROS DEL SUELO!!!...
Y tu ?... Que tan aferrado estas de TU cuerda?...


Publicado por V @ 8:12  | Microrrelatos y cuentos
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Publicado por V @ 8:05  | M?sica
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Jueves, 06 de enero de 2011

Resumen de la editorial: "Un ingl?s llamado Anthony Whitelands llega a bordo de un tren al Madrid convulso de la primavera de 1936. Deber? autenticar un cuadro desconocido, perteneciente a un amigo de Jos? Antonio Primo de Rivera, cuyo valor econ?mico puede resultar determinante para favorecer un cambio pol?tico crucial en la Historia de Espa?a. Turbulentos amores con mujeres de distintas clases sociales distraen al cr?tico de arte sin darle tiempo a calibrar c?mo se van multiplicando sus perseguidores: polic?as, diplom?ticos, pol?ticos y esp?as, en una atm?sfera de conspiraci?n y de algarada."

Esta novela la empec? con reparos, apoy?ndome en que era de Mendoza pero pensando cu?ntas p?ginas leer?a porque cualquiera que me conoce sabe que a mi la pol?tica me aburre sobremanera. Y es una historia centrada en el Madrid del 36... Pero bueno, me li? la manta a la cabeza y a leer.

La novela es entretenid?sima, con el tono festivo tan caracter?stico de este autor, lo que resulta un poco parad?jico pensando en la cantidad de dramas humanos que sucedieron poco despu?s.

De hecho el protagonista es un ingl?s, experto en pintura espa?ola, reci?n llegado que se queda sin dinero ni pasaporte en una ciudad convulsa. Desorientado, confuso y abrumado es el antih?roe t?pico de Mendoza, m?s cerca de lo rid?culo que de lo heroico. Y con ese punto de ternura que siempre demuestran.

M?s personajes que aparecen y son dignos de atenci?n: Jose Antonio Primo de Rivera (con un papel especial) y la madre del duque (que tiende a pasar desapercibida pero pone el punto de sensatez que tantas veces se echa en falta).

Bien documentada (o a ojos de inexperta en estos temas, eso parece) pero sin abusar de los datos como a veces sucede en la novela hist?rica. Es interesante leer sobre los ?ltimos d?as de la rep?blica, sin recibir una sobreinformaci?n plana de fechas y nombres que al final deshumanizan la ?poca.

Pero lo mejor, sin duda, los di?logos que Mendoza domina tan bien. Y los cambios de registro que crean un cuadro de personajes de lo m?s variopinto y de lo m?s realista con sus curiosas expresiones y muletillas (?qui?n no ha usado alguna de ellas?) Y por supuesto, di?logos sarc?sticos e ingeniosos que forman tan buen contraste con la situaci?n.

Otra cosa que me destacar?a: no leer conclusiones moralistas. Pocos libros y documentales sobre esta ?poca pueden presumir de ser neutrales y centrarse en los hechos. La mayor?a aborda el qui?n tuvo la culpa de qu?, quienes fueron "los malos" (?alguien es bueno en estas cosas?). As? que me ha parecido genial que el libro sea lo que es, una novela de aventuras e intriga, sin m?s misi?n que entretener un rato y sin pretender aleccionarnos.

Un buen Premio Planeta, recomendable si ten?is que salir corriendo porque los reyes hayan olvidado dejar alg?n regalo bajo el ?rbol e imprescindible para los seguidores de este autor tan especial.


Publicado por V @ 8:07  | Rese?as de libros
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Mi?rcoles, 05 de enero de 2011

Tal y como os coment? hace un par de meses Amazon por fin ha dado un paso adelante en las posibilidades que ofrece a sus usuarios. A partir de ahora algunos libros podr?n prestarse a otros usuarios de Kindle, como si de un libro de papel se tratase.

El cat?logo de libros de momento no es muy grande, aunque se prevee que poco a poco vaya creciendo. No es cosa de Amazon, sino que las editoriales decidir?n cuales pueden ofrecerse al pr?stamo, as? que habr? que ver qu? ocurre con las novedades del pr?ximo a?o.

El servicio nace con algunas restricciones. Como los libros tradicionales, solo podr? prestarse a una persona cada vez, y durante ese tiempo el propietario no podr? leer el libro. Bastante l?gico, en realidad, es un pr?stamo, no una fotocopiadora. Pero algo que no me parece tan razonable es que el tiempo es de 14 d?as. Est? muy bien para muchos libros, pero se me ocurren unos cuantos que mucha gente no podr? leer en tan solo dos semanas, como La ca?da de los gigantes sin ir m?s lejos.

Adem?s, y como suele suceder en estos casos, el pr?stamo solo ser? posible en USA. Qu? le vamos a hacer, pero bueno, es un referente a nivel mundial y es de esperar que en alg?n momento empiece a funcionar un servicio similar en nuestro pa?s.

Los libros prestados tambi?n se pueden leer en dispositivos que tengan el software de Kindle, por ejemplo un iPad, un iPhone, la Blackberry o un PC. El navegador Google Chrome os servir?a.


Publicado por V @ 8:31  | Actualidad
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Publicado por V @ 8:20  | Humor
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Martes, 04 de enero de 2011


Las aspas chirr?an con el viento
Y el agua sube desde la tierra en sombra
Hasta el charco de luz
Donde apagar la sed
La siesta interminable
Mis ojos y yo mismo en el espejo
Ofreci?ndome caminos
Hacia ciudades nuevas
A?n no nacidas
Rel?mpagos en el cielo nublado
De la tarde
All? donde t? exist?as
-tan joven-
Llegada de otra parte
Como el recuerdo de otra vida
Donde and?bamos sedientos.


Publicado por V @ 8:09  | Poemas
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Lunes, 03 de enero de 2011

?Os gusta registrar los libros que vais leyendo? Yo lo he hecho durante todo este a?o, y os dejo aqu? el resultado. Est?n casi todos, no siempre he podido llevarlo al d?a as? que seguro que en las pr?ximas semanas recuerdo alguno m?s, pero como prop?sito de a?o nuevo me he propuesto llevar al d?a mi diario. Quiz? deber?a comprarme uno de esos cuadernos, ?o simplemente apuntarlo en el ereader? ?qu? me recomend?is?

A lo que vamos, han salido 54, otro prop?sito para 2011: llegar a los 65!

Muchos de ellos tienen su rese?a en el blog, pod?is buscarla en el men? de la derecha, en la categor?a Rese?as.

Estupendo!
Bueno
Pasable
No me ha gustado
No me ha gustado nada...
Todav?a lo estoy leyendo
Abandonado


Enero
- Vampiros de Morganville (Rachel Caine) Novela juvenil, engancha, pero sin m?s trascendencia
- The host (Stephanie Meyer) Novela juvenil, la primera mitad es lenta, la segunda parte bastante mejor.
- Tuareg (Alberto V?zquez-Figueroa) Genial, de los que se leen varias veces
- Armantia (Mois?s Cabello) Ciencia ficci?n, soft. La historia est? bien pero el estilo en algunas partes es mejorable (es el primer libro del autor)

Febrero
- Los grandes misterios de la historia Muy interesante y sobre todo me ha gustado lo objetivo que es en la informaci?n que da, es un libro del Canal Historia (el de la televisi?n)
- El jard?n de Hipatia Una maravilla, muy recomendable, fijo que lo leer? de nuevo.
- Placeres Prohibidos / Anita Blake, Cazavampiros 1 (Laurell K. Hamilton) Fracaso absoluto en mi af?n de encontrar vampiros con mala leche... Al menos no ha sido novela juvenil, historia descarnada
- Barrab?s (Lagerkvist Par) Leeeeeento
- Garras y colmillos (Jo Walton) La historia es original pero me ha costado mucho engancharme

Marzo
- Lilith, El Juicio de la Gorgona (Jose Antonio Cotrina) Entretenido, fantas?a
- El juicio del arlequ?n (Arthur R.G Solmssen) No he podido pasar de las primeras p?ginas
- Gente de barro (David Brin) Una maravilla.
- El compositor de tormentas (Andr?s Pascual) Libro entretenido, demasiado rom?ntico al final.

Abril

- Los idus de Marzo (Manfredi) Ritmo fren?tico, ficci?n hist?rica.
- Dexter en la oscuridad (Jeff Lindsay) No tan bueno como los anteriores, se deja leer.
- Expiaci?n (Ian McEwan) Un gran libro, algunas p?ginas se hacen m?s lentas pero merece la pena leerlo y releerlo.

Mayo
- Navegante solar (David Brin) Ciencia ficci?n, es muy largo y me est? costando acabarlo. Lo tengo un poco parado...
- Muerte de un superh?roe (Anthony McCarten) Una peque?a maravilla, os remito a la rese?a del blog, que ?ste no se puede explicar en pocas palabras: http://deletras.blogcindario.com/201...-mccarten.html
- ?Qui?n te lo ha contado? (Marian Keyes) Lo empec? un poco porque no ten?a otro a mano y lo devor?...

Junio
- La segunda vida de Bree Tanner (Stephenie Meyer) En la l?nea de Crep?sculo.
- Lo que esconde tu nombre (Clara S?nchez) No est? mal, entretiene, pero hay algunos momentos muy poco cre?bles.
- Verdolagas sobre el trigo (Tessa Donocoe) Guerra civil, entretenido
- Marcada, primero de la saga La casa de la noche (PC y Kristin Cast) No recomendado para menores de 13 a?os, ?esto promete! -> me cre? expectativas que no cumpli?, al final termin? decepcionada
- Juegos de ingenio (John Katzenbach) El libro que est? sustituyendo al navegante solar, ciencia ficci?n pero muy realista, nada de marcianitos. Lo que llevo, recomendable. -> Al final me aburr?, lo termin? en septiembre. La historia est? bien pero tiene demasiadas p?ginas.

Julio
- El resto de la saga de La casa de la noche (lo que aguant?, no la he terminado), empeora a medida que avanzan los libros
- Hitler victorioso (Gregory Benford y otros) Relatos, interesante. Ciencia ficci?n, todas las historias giran en torno a los alemanes como ganadores de la segunda guerra mundial
- El pastel de piel de patata () Bueno, no est? mal. Entretenido pero tampoco para tirar cohetes. Es curioso por ser epistolar.
- La c?pula (Stephen King) Estupendo, cuando este hombre se pone a escribir de verdad hace maravillas
- Lesbianarium (Carme Pollina) Relatos muy divertidos

Agosto
- La invitaci?n (Kim Densalat) Novela de vampiros por un escritor espa?ol, muy recomendable. No tiene nada que ver con los vampiros adolescentes que se han puesto de moda, esto es una historia de suspense
- Maldito baile de muertos (Isabel de Blas) Historia tranquila de amor y amistad, me ha gustado aunque no suelo leer este tipo de historias
- Manual para el perfecto gazn?piro (Rafael Nebrera Ruiz) Relatos cortos, muy curiosos
- El diario de una madre estresada (o algo as?). No lo termin?...

Septiembre
- Se?oras y se?ores, es muy triste escribir pero peor es llorar (Fra ballena) Relatos cortos, muy recomendabl. Pod?is leer alguno de los relatos aqu?: http://www.wattpad.com/520690-se%C3%...ibir-pero-peor
- Diez negritos (Agatha Christie) Novel?n de Agatha Christie. Un libro imprescindible para leer al menos una vez en la vida (recomiendo leerla dos). Estupendo!
- Nunca me abandones (Kazuo Ishiguro) Novela de ciencia ficci?n, pero que no entra en absoluto en esta cuesti?n. De hecho se sabe que la historia sucede en el futuro cuando ya ha avanzado la historia y por detalles. Es conmovedor, muy recomendable
- El guerrero n?mero trece (Michael Crichton) Tambi?n conocido como Devoradores de cad?veres. Con ese t?tulo nunca me lo habr?a le?do pero la verdad es que el libro es interesante.?
- Absoluci?n por asesinato - Sor Fidelma 1 (peter Tremayne) Al principio no le cog?a el truco pero el final est? muy interesante. Es como una Miss Marple con cofia

Octubre
- Snap (Carol Snow): Ufff... facil?n facil?n, para adolescentes y con mensaje moralista...
- Criadas y se?oras: Mujeres que se superan a si mismas, no est? mal aunque no es mi estilo preferido
- Angelology (Danielle Trussoni) Novela de ?ngeles al estilo de Dan Brown, primera parte de una trilog?a con un final abierto. Entre y
- El profesor (John Katzenbach): Duro pero mantiene la tensi?n en cada una de las p?ginas. Muy recomendable para los aficionados a los thriller.
- Gone (Michael Grant): Ameno, m?s para adolescentes que para adultos, aventuras con toques paranormales

Noviembre
- Amigas entre fogones (Kate Jacobs): Ameno, sencillo, entretenido
- ?Te acuerdas de mi? (Sophie Kinsella): M?s chik lit, entretenido, para animar esp?ritus de mala racha
- Assassin?s Creed Renaissance (Oliver Bowden): Un libro para pasar el rato pero que no ser? el libro de vuestra vida con toda seguridad.
- La plata de Judas (Steven Sabile): Se lee r?pido, Dan Brown pero bien escrito
- El s?tano (David Zurdo y ?ngel Guti?rrez): Bueno... suspense? terror para adolescentes?
- El hombre de San Petersburgo (Ken Follet): Suspense pol?tico con toques rom?nticos, no est? mal

Diciembre
- Una chica a?os veinte (Sophie Kinsella): Fresca y divertida, chik lit
- El silencio de los corderos (Tomas Harris): En la linea de la pel?cula, Lecter es tan espectacular como Hopkins
- La caza del Octubre rojo (Tom Clancy): Otro libro para cin?filos, buena historia, buena narraci?n aunque a veces exceso de datos t?cnicos
- El alma de las piedras (Paloma S?nchez-Garnica): Novela hist?rica,
- Sin noticias de Gurb (Mendoza): Divertido, ir?nico, aunque tiene unos a?os merece la pena leerlo, o releerlo como es mi caso

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Edito: Uihs! olvid? poner los dos iconos positivos!! ya est?n a?adidos


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