Cuando el novelista inglés Charles Dickens murió en 1870 víctima de un derrame cerebral sufrido 24 horas antes, dejó inconclusa "El misterio de Edwin Drood". Llevaba escritas dos terceras partes de la novela y acababa de hacer desaparecer a su protagonista.
La rapidez de la muerte impidió que el autor finalizara la novela o dejara claves sobre el desenlace, pero poco tiempo antes había dado a su amigo y biógrafo John Forster una breve reseña de la historia de Edwin Drood y le había explicado que tenía en mente una idea "muy curiosa" sobre el tema, que no le podía contar para mantener el misterio.
Los capítulos escritos se publicaron, y desde entonces muchos han intentado adivinar cual sería ese desenlace que Dickens quería plasmar. El último autor que ha trabajado en este sentido ha sido Gwyneth Hughes, que acaba de completar la historia para la BBC.
Como parte de las commoraciones del bicentenario del nacimiento del escritor, la BBC está emitiendo programas de radio y televisión dedicados al libro y la literatura. A finales de año exhibirá una adaptación de "Grandes esperanzas" y la dramatización creada por Hughes. No se sabe nada a ciencia cierta pero los rumores apuntan a que es John Jasper, tío del protagonista, el culpable de su desaparición.