lunes, 24 de enero de 2011

Un poco de historia...

Cesare Battisti es el ex líder de los Proletarios Armados por el Comunismo, grupo terrorista que cometió varios homicidios en los años setenta. Battisti ha sido condenado dos veces a cadena perpetua pero como pasa algunas veces, cuando salió la sentencia ya estaba en otro país y meterle en la cárcel pasaba por extradiciones y acuerdos. La cuestión es que ha día de hoy aún no ha cumplido esta condena. En este momento se encuentra en una cárcel en Brasil, desde hace cuatro años. Y desde entonces se está discutiendo si se le extradita a Italia. Las últimas noticias, de hace tres semanas, es que no, aunque con la llegada de la nueva presidenta se están abriendo las negociaciones de nuevo. Mientras tanto parece ser que se está haciendo rico participando en revistas y escribiendo libros.

En algún momento indeterminado (para mi, que acabo de conocer toda esta historia) algunos escritores firmaron una apelación a favor de Battisti. Ni estoy a favor ni en contra, es un caso que no conozco y solo os lo cuento para poneros en antecedentes. Toda esta historia podéis seguirla en el blog de Wu Ming Foundation o simplemente buscando en cualquier buscador. Ahora os cuento lo que me ha preocupado.

Me llegaba el titular "En Venecia, lacayos de Berlusconi quieren poner en marcha la quema de libros"

Y cito "El consejero de Cultura de la provincia de Venecia, el ayer-neofascista-hoy-berlusconiano Speranzon, acogió la sugerencia de un colega de partido e intimará a las bibliotecas venecianas a:
1) quitar de las estanterías los libros de todos los autores que en el año 2004 firmaron una apelación donde se pedía la excarcelación de Cesare Battisti;
2) renunciar a la organización de iniciativas con tales escritores (son declarados “persona no grata”, dice)."

Volvemos a los tiempos de la censura. Berlusconi nunca me ha caído especialmente bien (como persona, no le conozco como político) pero creo que un gobernante que puede sopesar censurar libros o personas por sus ideas políticas debería estar fuera del gobierno de cualquier país democrático. No es la primera vez que se producen listas negras, da igual que sean escritores o artistas o personas de barrio humilde con un trabajo manual. Creo firmemente que nadie tiene derecho a dictar quién puede hablar y quién no, y menos por cuestiones de afinidad política. Aparte de lo peligroso que me parece. Los ciudadanos nos convertiríamos en títeres, leyendo solo lo que los políticos nos dejasen leer por ser lo apropiado y lo correcto.

Cada uno de nosotros debe ser capaz de acceder a cualquier texto y tener la capacidad para analizarlo y criticarlo. Cada uno de nosotros debe ser capaz de hablar con libertad y de decidir libremente, sin coacciones, sin guías espirituales que nos lleven por el buen camino, como borregos. Cada uno de nosotros debe ser capaz de formarse su propia opinión, y no seguir la que otros le dictan. ¿Cómo en el siglo XXI podemos seguir teniendo personas que piensan así, y como es posible que ostenten cargos tan poderosos?

Que razón tenía mi madre cuando decía que aunque la política no me gustase no podía ignorarla: nos afecta a todos.




Publicado por V @ 8:20  | Actualidad
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