jueves, 06 de enero de 2011

Resumen de la editorial: "Un inglés llamado Anthony Whitelands llega a bordo de un tren al Madrid convulso de la primavera de 1936. Deberá autenticar un cuadro desconocido, perteneciente a un amigo de José Antonio Primo de Rivera, cuyo valor económico puede resultar determinante para favorecer un cambio político crucial en la Historia de España. Turbulentos amores con mujeres de distintas clases sociales distraen al crítico de arte sin darle tiempo a calibrar cómo se van multiplicando sus perseguidores: policías, diplomáticos, políticos y espías, en una atmósfera de conspiración y de algarada."

Esta novela la empecé con reparos, apoyándome en que era de Mendoza pero pensando cuántas páginas leería porque cualquiera que me conoce sabe que a mi la política me aburre sobremanera. Y es una historia centrada en el Madrid del 36... Pero bueno, me lié la manta a la cabeza y a leer.

La novela es entretenidísima, con el tono festivo tan característico de este autor, lo que resulta un poco paradójico pensando en la cantidad de dramas humanos que sucedieron poco después.

De hecho el protagonista es un inglés, experto en pintura española, recién llegado que se queda sin dinero ni pasaporte en una ciudad convulsa. Desorientado, confuso y abrumado es el antihéroe típico de Mendoza, más cerca de lo ridículo que de lo heroico. Y con ese punto de ternura que siempre demuestran.

Más personajes que aparecen y son dignos de atención: Jose Antonio Primo de Rivera (con un papel especial) y la madre del duque (que tiende a pasar desapercibida pero pone el punto de sensatez que tantas veces se echa en falta).

Bien documentada (o a ojos de inexperta en estos temas, eso parece) pero sin abusar de los datos como a veces sucede en la novela histórica. Es interesante leer sobre los últimos días de la república, sin recibir una sobreinformación plana de fechas y nombres que al final deshumanizan la época.

Pero lo mejor, sin duda, los diálogos que Mendoza domina tan bien. Y los cambios de registro que crean un cuadro de personajes de lo más variopinto y de lo más realista con sus curiosas expresiones y muletillas (¿quién no ha usado alguna de ellas?) Y por supuesto, diálogos sarcásticos e ingeniosos que forman tan buen contraste con la situación.

Otra cosa que me destacaría: no leer conclusiones moralistas. Pocos libros y documentales sobre esta época pueden presumir de ser neutrales y centrarse en los hechos. La mayoría aborda el quién tuvo la culpa de qué, quienes fueron "los malos" (¿alguien es bueno en estas cosas?). Así que me ha parecido genial que el libro sea lo que es, una novela de aventuras e intriga, sin más misión que entretener un rato y sin pretender aleccionarnos.

Un buen Premio Planeta, recomendable si tenéis que salir corriendo porque los reyes hayan olvidado dejar algún regalo bajo el árbol e imprescindible para los seguidores de este autor tan especial.


Publicado por V @ 8:07  | Reseñas de libros
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios