Donde los sueños siguen circulando
en cáscaras de nuez y tras ventanas
esperan seres mágicos, una cuna
una azul cuna, una cuna roja,
nube que va meciéndose y un bote
de mimbre…
puede viajar sobre y en torno a ellas,
a las estrellas, puede con su sueño
demostrar el de gnomos y enanos…
y en el sueño procede cual si fuera
el día algo imposible, dime, Stefan,
¿dónde es el mundo aún tan redondo?, dime.
La única pega de ser un lector frecuente es que por muchos libros que uno coja en las bibliotecas, o incluso aunque se pase al ereader, normalmente uno termina acumulando gran cantidad de libros en casa, y el saber no ocupa lugar pero las páginas sí. La casa del libro ofrece desde hace unos días un nuevo servicio para todos los que tenemos este problema, o simplemente, para quien quiera renovar su colección: Ahora es posible vender nuestros libros (no ebooks) usados a través de su página web.
La empresa ha confeccionado dos perfiles diferentes, el del vendedor particular que quiere vender unos cuantos ejemplares y el del vendedor profesional, recomendado a partir de 20 ventas al mes.
Poner a la venta un libro es tan sencillo como rellenar un formulario, y cuando uno de ellos se vende, el dueño recibe un mensajero en su domicilio para recogerlo y se lo envía al comprador, un punto a favor de la comodidad y la privacidad.
Poner los libros a la venta no tiene coste, pero sí costará una comisión en caso que el libro sea comprado por otro usuario, en concepto de tramitación y venta:
Si no se vende no habrá que pagar nada, e incluso se podrá retirar el anuncio de forma gratuita. El precio lo elige el vendedor, aunque con limitaciones. En el caso de ejemplares nuevos no podrá ser inferior en un 5% marcado por la ley.
El anuncio saldrá en la página de cada libro. Cuando un usuario entra en la ficha de la novela podrá ver los datos (página, autor...), y tendrá la posibilidad de comprarla nueva en la tienda o de segunda mano, y ahí es dónde aparecerán nuestras ofertas.
Y por seguridad para el comprador, durante unos días podrá dar la confirmación de haber recibido lo que ha comprado. Si no es así, se producirá la devolución del libro y se penalizará al vendedor.
¿Interesados? Entonces os recomiendo leer la página de ayuda de la iniciativa y si queréis, os podréis dar de alta allí mismo.
–Esas fotos en blanco y negro, las personales en particular, me entristecen. Reacción relativamente normal. Lo desconcertante es que sean las más recientes las que agudicen ese sentimiento de añoranza, hasta el punto de quitarme el habla durante días. No puedo evitar verme 40 años mayor, echando de menos el presente.
Renato Llerena acercó la taza a sus labios, pero no llegó a sorber el café, únicamente inhaló su aroma. Era un placer infantil que se le hizo costumbre. No recordaba haberlo bebido nunca. Renato prosiguió…
–40 años mayor, lejos de este presente, de estos días próximos que aún no he vivido y que habrán pasado de mí sin darme apenas cuenta. ¡Por qué cuantos más años tengo todo se hace cada vez más fugaz! Mi niñez duró algo cercano a una eternidad; la adolescencia, menos de lo que hubiese querido. El resto se parece a un recuerdo ajeno, a las anécdotas de un amigo.
Miró a sus tres colegas, con quienes se reunía todos los jueves en el café Cordano. Desde un principio, acordaron que en cada sesión sólo uno tomaría la palabra. Tenían otros grupos para conversar. Renato prosiguió…
–Estoy casi seguro de que tiene que ver con la concentración. A mis 37 años he remplazado la edad por la relatividad del tiempo y es indiscutible que fui niño hace uno o dos días. Y es porque ahora no me concentro en el presente. Mis acciones las realizo pensando en el pasado y en el futuro, en el por qué y para qué, y lo que hago no dura, no se ensancha en el instante.
Su mirada contempló la nada y el brillo húmedo de sus ojos agregó unas cuantas palabras. Los tres colegas no perdieron detalle, escucharon todo. El camarero los interrumpió con una nueva ronda de cafés. Renato prosiguió…
–¿Estoy casi seguro? Es más probable que desee creerlo. Uno recuerda los sucesos de la infancia, pero no la forma de concebirla, de entender la razón de cómo eternizarla. Uno ahora sólo alcanza a especular, pero no hay certezas, porque un niño no analiza su circunstancia, simplemente se dedica a explorar cada segundo, sin ningún interés de cronometrarlo.
Sus tres colegas, aprovechando la pausa, se acercaron el café a los labios, pero no lo sorbieron, únicamente inhalaron su aroma. Era una costumbre aprendida de quien ese día tomaba la palabra. Renato prosiguió…
–Y más allá de cualquier demostración, a favor o en contra, es evidente que.
Renato, que iba a continuar la frase, abrió la boca, mas no salió palabra. Sus colegas se quedaron con un sutil sinsabor. El aroma del ambiente lo disipó. De vez en cuando, solían echar de menos el beber café. Renato prosiguió…
–¿En cuánto influirá que los adultos tengamos consciencia de nuestra existencia efímera? Si uno no pensara en ello, sentiría que es eterno y no tendría sentido fragmentar el tiempo. Toda acción duraría igual que otra. ¿Y la curiosidad? ¿El deseo? ¿El miedo? Al fin y al cabo son información que acelera o ralentiza cada momento. ¿La ignorancia te acerca a la eternidad del instante y el conocimiento a la intangibilidad del porvenir?
Perdido entre sus conjeturas y dudas –agobiado–, intentó dejar su mente fuera del alcance de la razón. Lo consiguió. Aunque él no lo entendió así. Sin pensar en lo que hacía, dio un sorbo al café. Ese instante duró toda su niñez.
Resumen de la editorial: "Buscaré la venganza contra aquellos que traicionaron a mi familia. Soy Ezio Auditore di Firenze. Soy un assassin…"
Traicionado por las familias que gobiernan Florencia, Venecia y Roma en la Italia del Renacimiento, el joven Ezio Auditore se embarca en una épica lucha por erradicar la corrupción y restaurar el honor de su familia. Para ello deberá aprender el arte de la muerte.
En su camino de venganza y lucha se encontrará con las grandiosas mentes de Leonardo da Vinci y Maquiavelo; deberá decidir entre el amor y su destino y descubrirá que este último es mucho más complejo y elevado de lo que nunca imaginó.
Para sus aliados, Ezio se convertirá en la fuerza que les guiará en pos de la libertad y la justicia. Para sus enemigos, en una amenaza consagrada a la destrucción de los tiranos que abusan del pueblo italiano.
Una historia épica de poder y venganza en la que la verdad se escribirá con sangre."
El libro está basado en un videojuego con el mismo nombre. El libro se publicó en el Reino Unido en 2009 coincidiendo con el lanzamiento de la segunda entrega del juego y la edición estadounidense salió a la venta a principios de este año. A nuestro país llega con la tercera entrega del juego.
Por lo que he leído, el libro está basado punto por punto en el juego. Es decir, el autor va relatando lo que ocurre en la pantalla, sin aportar detalles a la trama ni historias paralelas. Así que a los que ya conozcáis el juego seguramente no os llame mucho la atención.
Pero para los que no hayais jugado nunca, como es mi caso, es posible que sí os interese.
Es una historia de honor y venganza, de aventuras, en las que un joven Ezio se va enfrentando a los que provocaron la muerte de parte de su familia, todos ellos en los cargos de poder la Italia renacentista. Para luchar contra ellos tendrá la ayuda de varios personajes, incluidos algunos basados en personas reales como Leonardo da Vinci, cuya participación será fundamental. Hay tantos personajes que en ocasiones hace falta echar un vistazo a la guía de las últimas páginas para no perder la pista.
También en las últimas páginas aparece un glosario de términos en latín e italiano, y es que el autor, para meternos en ambiente, intercala palabras y expresiones en los diálogos en estos idiomas. Algunas de ellas son muy conocidas (amore mío) pero otras no son tan habituales (aiutami)
La historia es muy dinámica, el autor no se detiene en grandes detalles, ni en desarrollar los personajes. El protagonista va madurando a lo largo del libro, el resto tan solo aparece y desaparece. En algunas ocasiones es excesiva la casualidad para que el protagonista salde con éxito una acción, o recibe ayuda de personajes que de pronto aparecen de la nada, justo en el momento oportuno.
No es un libro histórico, y es más para jóvenes que para adultos, pero igualmente es entretenido, 300 páginas que se leen rápidamente y sin complicaciones.
Y no me extiendo más, un libro para pasar el rato pero que no será el libro de vuestra vida con toda seguridad. Pero si finalmente lo leéis y os gusta, en Fnac está prevista la salida del segundo libro en inglés para hoy.
Resulta que Google ha publicado su primer libro digital. Y alguno dirá "si tienen publicados un montón ya...". Sí, pero no. Google ha digitalizado muchos libros de otras personas, pero la noticia de hoy se refiere al primer libro creado dentro de la empresa. Cinco desarrolladores de Chrome han creado 20 things I learned about browsers and the Web (20 cosas que he aprendido acerca de los navegadores y la Web).

Se ha creado en HTML5 y Flash, y no solo es sencillo y atractivo para leer sino que puede compartirse en diversas redes sociales fácilmente. El texto se ha formateado para que tenga un aspecto adecuado a la lectura en pantalla, con una tipografía sencilla, párrafos cortos y animaciones, y en cada momento es posible saber en qué parte del libro estamos porque muestra un pequeño índice de las páginas en la parte inferior. Además, una tabla de contenidos mostrará las diferentes páginas y nos permitirá señalarlas para una visita posterior.
Y un detalle más que os resultará muy cómodo es la posibilidad de continuar la lectura en el punto en que se dejó en la visita anterior, en vez de tener que empezar a buscar la página. Como si el libro tuviera un marcapáginas...
¿Queréis aprender un poco más sobre los navegadores? Entonces es el momento de echarle un vistazo al libro de Google: http://www.20thingsilearned.com

Si has de amarme que sea sólo
por amor de mi amor. No digas nunca
que es por mi aspecto, mi sonrisa, la melodía
de mi voz o por mi dulce carácter
que concuerda contigo o que aquel día
hizo que nos sintiéramos felices...
Porque, amor mío, todas estas cosas
pueden cambiar, y hasta el amor se muere.
No me quieras tampoco por las lágrimas
que piadosamente limpias de mi rostro...
¡Porque puedo olvidarme de llorar
gracias a ti, y así perder tu amor!
Por amor de mi amor quiero que me ames,
para que habite en los cielos, eternamente.
Os voy a hablar de algo que he conocido hace poco a pesar de todos los libros que he leído en mi vida. Se llama Ex libris.
Ex libris es una frase latina que significa de entre los libros de, es decir, marca los libros que proceden de la biblioteca de una persona. A lo que yo me refiero es a una etiqueta o sello que se pega en la contraportada y que indica el nombre del dueño del libro.
Los ex libris normalmente contienen alguna imagen junto al nombre del dueño del libro. Inicialmente se utilizaban los escudos heráldicos pero ha ido pasando a reflejar el espíritu de la persona, su profesión, aficiones, actividades... Por supuesto también se encuentran algunos eróticos.
El más antiguo que se conoce es una tablilla egipcia de barro cocido que se conserva en el Museo Británico y que contiene una inscripción jeroglífica que indica la pertenencia a la biblioteca del faraón Amenofis III. También se conservan algunos alemanes del siglo XII y XIV. Con la invención de la imprenta empezaron a utilizarse con mayor frecuencia y se conservan bastantes de siglos posteriores.
Incluso han existido coleccionistas de estos sellos, a finales del XIX un alemán, Leiningen Westerburg llegó a reunir más de 17000 ex libris de varios países. Y reconocidos artistas como Durero, Goya o Dalí han participado en su creación.
A día de hoy existen varias empresas que comercializan estos sellos, en dos tipos, sello de tinta (para marcar con tinta la imagen en una página) o sello en seco (que graba la imagen en la página pero sin tinta, queda en relieve, similar a una marca de agua), y las imágenes que se utilizan han ido evolucionando.
La verdad es que hay algunos preciosos, pero ¿marcáis vuestros libros? yo no, no me gusta escribir en ellos, así que tendría que pensarme si lo utilizaría o no, pero ya os digo que me encantaría tener uno.

El niño miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le preguntó:
–¿Estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, quizá, una historia sobre mí?
El abuelo dejó de escribir, sonrió y dijo al nieto:
–Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.
El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada de especial.
–¡Pero si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida!
–Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán de ti una persona por siempre en paz con el mundo. Primera cualidad: puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. A esta mano nosotros la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.
Segunda: de vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final está más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.
Tercera: el lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.
Cuarta: lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.
Finalmente, la quinta cualidad del lápiz: siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida dejará trazos, e intenta ser consciente de cada acción.
Resumen de la editorial: "En el año 33 d.C. Judas Iscariote protagonizó la traición más famosa de la Historia, por la que fue recompensado con treinta monedas de plata. Sus nietos, pertenecientes a la secta de los Sicarios que alentó el suicidio colectivo en Masada para no caer en manos de los invasores romanos, fundieron una daga con aquellas monedas. Pero ¿realmente las cosas sucedieron como nos las han contado?
En La plata de Judas, Steven Savile desarrolla un thriller perfecto, un claro ejemplo de conspiración religiosa, con un argumento apasionante, lleno de giros y cargado de acción y situaciones espeluznantes y diabólicas que mantienen en vilo al lector desde la primera hasta la última página."
A mi la historia me ha recordado a las de Dan Brown, quizá por los detalles bíblicos de fondo, pero para mi gusto, está mucho mejor escrito y mucho más trabajada.
Para empezar, la novela nos sitúa tras la muerte de Jesús, ante un Judas Iscariote destrozado por el dolor despidiéndose de la mujer de la que está enamorado, María Magdalena, embarazada, y encaminándose hacia una muerte segura a manos de los apóstoles, sus antiguos compañeros. Pero esta escena, que seguro que todos asociáis a la gran traición de Judas, según los nietos de Judas no fue tal. Jesús le pidió, por ser su mejor amigo, que lo traicionase pues no confiaba en sus propias fuerzas para entregarse a los romanos. Un Jesús celoso del amor entre su amigo y María Magdalena.
Y una vez leído ésto y cuando los ojos aún están abiertos como platos, la historia salta dos mil años, a Berlín, en los últimos minutos de una persona que de pronto, se prende fuego a si misma. Y en el mismo instante otras doce personas hacen exactamente lo mismo en otros países europeos: Italia, Francia, España, Inglaterra, Suiza...
Su mensaje es el mismo en once de esos suicidios: “Se acerca una plaga. Durante cuarenta días y cuarenta noches la muerte se apoderará de las calles. Los que estén sumidos en el pecado perecerán. La muerte comienza ya.” Y los otros dos son aún más crípticos y temibles.
La investigación corre a cargo de nuestros protagonistas, el grupo británico Ogmios, uno de esos equipos de James Bonds de los que ningún organismo oficial quiere saber nada, pero que están ahí.
Porque esta es una de las principales diferencias con las novelas de Dan Brown: tenemos varios protagonistas, cada uno con un pasado, una historia que contar, una misión que cumplir y fantasmas personales que abordar. Me han parecido bien trazados los perfiles de los protagonistas, no es como esos libros que hay varios personajes y todos hablan igual. Cada uno tiene una forma de ser, y se nota. Y como cada uno tiene su papel en esta historia, con un mismo objetivo pero en vías diferentes, la novela se hace muy amena.
La trama mantiene enganchado hasta el final. Durante toda la novela hay tensión, prisas e incertidumbre. Aparte, es bastante realista en el sentido de que no es la típica en la que llega el bueno, mata a los malos y se casa con la chica. Aquí no todo sale bien a la primera, los buenos no son perfectos y los malos no son el típico malo tonto que en cuanto el bueno se acerca se asusta y se descubre. Para nada.
Y además recordad que subyace la historia de Judas, secretos escondidos, la iglesia católica...
Es un libro que hay que leer hasta el final, pero hasta el último párrafo. Y si sois de esas personas que antes de empezar un libro echáis un vistazo a las últimas frases, os recomiendo no hacerlo, porque hay sorpresas de última hora que merece la pena descubrir en su momento. El final, para mi, fue totalmente inesperado. Me hice un cuadro muy claro de cómo sería, y fallé por completo.
En resumen, 500 páginas de acción trepidante que he leído en tres días y que os recomiendo.
Estos días me estaba planteando qué libros se podrían considerar como un antes y un después en el mundo literario, y el mundo en general. Son libros que creo que han significado algo para su época y que se pueden considerar grandes obras, independientemente del momento en el que se escribieron. Vamos, no son los 10 libros que más me gustan, sino libros que creo que todo el mundo debería leer.
La verdad es que reducirlo a 10 es muy complicado, y se me quedan muchas fuera, pero creo que me quedo con éstas:
Complicadísima esta lista... ¿Qué pensáis? ¿Cuáles son vuestros libros fundamentales?

El próximo año, a ver si espabilamos un poco, ¿eh?
Dedicada a su pistola...
El día que mi alma
busque un nuevo inquilino,
¿seguirá habiendo sol, vino y pianos?
¿seguirán las muchachas
oliendo a silenciosa mansedumbre?
¿volverán las oscuras golondrinas?
¿quién dará de comer a los gorriones?
¿para qué servirá este tiovivo
el día que se agote mi boleto…?
(Del libro Objetos perdidos, que podéis descargar gratuitamente en su página de Bubok)
Estoy empezando a pensar en los títulos que regalaré este año en navidades (lo hago pronto) y me he estado fijando estos días en los libros que se leen. Os dejo la lista con los que he reconocido (en algunos momentos casi me parto el cuello, pero la cuestión era ser un poco discreta, así que me he quedado con la duda en más de uno) en los viajes en el metro de la semana pasada, tres días, a primera hora de la mañana. Digo la hora porque en esos momentos hay mucha gente que lee los periódicos gratuitos. Seguramente a otras horas se encuentren más lectores de libros, así que para otra vez intentaré fijarme a otras horas.
Solo me he fijado en los libros que leían los adultos, por poner un límite, a partir de 25. Alguno de los libros de la lista es juvenil, pero por mantener una coherencia, no aparecen los títulos de niños ni jóvenes.
Primera conclusión después de ver la lista: ¿dónde están las últimas novedades? Pocos libros son de este año. Otro motivo para volver a fijarme dentro de unos meses, a ver si la tendencia cambia. ¿Quizá un precio excesivo para las novedades con los tiempos que corren?
Segunda conclusión: ¿los lectores de ciencia ficción no cogen el metro? Ya se que se lee menos, pero tan poco... Vaya sorpresa...
Y un último comentario, he visto cinco ereaders (seis con el mío), una persona leyendo en una DS, y que haya visto, todo lo demás eran libros en papel. Obviamente no se qué ebooks estaban leyendo, quizá a la próxima me dedique a preguntar...
Bueno, ahí va la lista, a ver qué conclusiones sacáis vosotros:
(Fechas aproximadas, he sacado las ediciones por las portadas)
2010
Inés y la alegría (Almudena Grandes)
La caída de los gigantes (Ken Follet): Este es el único libro que he visto en varios lectores (cuatro en concreto)
Homer & Langely (E. L. Doctorow)
Crimen en directo (Camilla Lackberg)
2008-2009
Perdona si te llamo amor (Federico Moccia)
El símbolo perdido (Dan Brown)
Criadas y señoras (Kathryn Stockett)
El secreto de Asís (Daniel Meurois-Givaudan)
Canción de hielo y fuego (George R. R. Martin)
Drácula el no muerto (Drace Stoker)
El club de los viernes (Kate Jacobs)
El narrador de cuentos (Mercedes Aguirre)
Limpieza de sangre (Arturo Pérez-Reverte)
2004-2007
Luna Nueva (Stephenie Meyer)
Espía de dios (Juan Gómez-Jurado)
La sangre de los inocentes (Julia Navarro)
Baile en el aire (Nora Roberts)
Moby Dick (Herman Melville): En este caso, por portada, juraría que es la edición de 2007 la que estaba leyendo.
Balzac, la novela de una vida (Stefan Zweig)
Las cenizas de Ángela (Frank Mccourt)
Poesía completa (Saramago)
2000-2003
Los sueños de la razón: Ensayo sobre la experiencia política (Jose Antonio Marina)
Saber educar (Bernabé Tierno)
El pasajero en Galicia (Álvaro Cunquiero)
Anterior
Harry Potter y la piedra filosofal (J. K. Rowling): Estos días se estrena la película sobre la primera parte del último libro de la saga, tal vez tenga algo que ver...
Ha estallado la paz (Jose María Gironella)
Recordad que hoy, 14 de noviembre, se celebra la gran liberación de libros en Madrid: 30.000 obras salen hoy desde la Plaza de Oriente para distribuirse por todos los barrios madrileños.
A estas horas, ésta es la imagen de la plaza (fotos de Entrelectores)


Más información aquí.
I
Cuando una parte del ejército francés se apoderó a principios de este siglo de la histórica Toledo, sus jefes, que no ignoraban el peligro a que se exponían en las poblaciones españolas diseminándose en alojamientos separados, comenzaron por habilitar para cuarteles los más grandes y mejores edificios de la ciudad.
Después de ocupado el suntuoso alcázar de Carlos V, echose mano de la casa de Consejos; y cuando ésta no pudo contener más gente comenzaron a invadir el asilo de las comunidades religiosas, acabando a la postre por transformar en cuadras hasta las iglesias consagradas al culto. En esta conformidad se encontraban las cosas en la población donde tuvo lugar el suceso que voy a referir, cuando una noche, ya a hora bastante avanzada, envueltos en sus oscuros capotes de guerra y ensordeciendo las estrechas y solitarias calles que conducen desde la Puerta del Sol a Zocodover, con el choque de sus armas y el ruidoso golpear de los cascos de sus corceles, que sacaban chispas de los pedernales, entraron en la ciudad hasta unos cien dragones de aquellos altos, arrogantes y fornidos, de que todavía nos hablan con admiración nuestras abuelas.
Mandaba la fuerza un oficial bastante joven, el cual iba como a distancia de unos treinta pasos de su gente hablando a media voz con otro, también militar a lo que podía colegirse por su traje. Éste, que caminaba a pie delante de su interlocutor, llevando en la mano un farolillo, parecía seguirle de guía por entre aquel laberinto de calles oscuras, enmarañadas y revueltas.
-Con verdad -decía el jinete a su acompañante-, que si el alojamiento que se nos prepara es tal y como me lo pintas, casi, casi sería preferible arrancharnos en el campo o en medio de una plaza.
-¿Y qué queréis, mi capitán -contestole el guía, que efectivamente era un sargento aposentador-; en el alcázar no cabe ya un grano de trigo, cuanto más un hombre; de San Juan de los Reyes no digamos, porque hay celda de fraile en la que duermen quince húsares. El convento adonde voy a conduciros no era mal local, pero hará cosa de tres o cuatro días nos cayó aquí como de las nubes una de las columnas volantes que recorren la provincia, y gracias que hemos podido conseguir que se amontonen por los claustros y dejen libre la iglesia.
-En fin -exclamó el oficial después de un corto silencio y como resignándose con el extraño alojamiento que la casualidad le deparaba-, más vale incómodo que ninguno. De todas maneras, si llueve, que no será difícil según se agrupan las nubes, estamos a cubierto, y algo es algo.
Interrumpida la conversación en este punto, los jinetes precedidos del guía, siguieron en silencio el camino adelante hasta llegar a una plazuela, en cuyo fondo se destacaba la negra silueta del convento con su torre morisca, su campanario de espadaña, su cúpula ojival y sus tejados de crestas desiguales y oscuras.
-He aquí vuestro alojamiento -exclamó el aposentador al divisarle y dirigiéndose al capitán, que, después que hubo mandado hacer alto a la tropa, echó pie a tierra, tomó el farolillo de manos del guía y se dirigió hacia el punto que éste le señalaba.
Como quiera que la iglesia del convento estaba completamente desmantelada, los soldados que ocupaban el resto del edificio habían creído que las puertas le eran ya poco menos que inútiles, y un tablero hoy, otro mañana, habían ido arrancándolas pedazo a pedazo para hacer hogueras con que calentarse por las noches.
Nuestro joven oficial no tuvo, pues, que torcer llaves ni descorrer cerrojos para penetrar en el interior del templo.
A la luz del farolillo, cuya dudosa claridad se perdía entre las espesas sombras de las naves y dibujaba con gigantescas proporciones sobre el muro la fantástica sombra del sargento aposentador que iba precediéndole, recorrió la iglesia de arriba abajo y escudriñó una por una todas sus desiertas capillas, hasta que una vez hecho cargo del local, mandó echar pie a tierra a su gente, y, hombres y caballos revueltos, fue acomodándola como mejor pudo.
Según dejamos dicho, la iglesia estaba completamente desmantelada, en el altar mayor pendían aún de las altas cornisas los rotos girones del velo con que lo habían cubierto los religiosos al abandonar aquel recinto; diseminados por las naves veíanse algunos retablos adosados al muro, sin imágenes en las hornacinas; en el coro se dibujaban con un ribete de luz los extraños perfiles de la oscura sillería de alerce; en el pavimento, destrozado en varios puntos, distinguíanse aún anchas losas sepulcrales llenas de timbres; escudos y largas inscripciones góticas; y allá a lo lejos, en el fondo de las silenciosas capillas y a la largo del crucero, se destacaban confusamente entre la oscuridad, semejantes a blancos e inmóviles fantasmas, las estatuas de piedra que, unas tendidas, otras de hinojos sobre el mármol de sus tumbas, parecían ser los únicos habitantes del ruinoso edificio.
A cualquiera otro menos molido que el oficial de dragones; el cual traía una jornada de catorce leguas en el cuerpo, o menos acostumbrado a ver estos sacrilegios como la cosa más natural del mundo, hubiéranle bastado dos adarmes de imaginación para no pegar los ojos en toda la noche en aquel oscuro e imponente recinto, donde las blasfemias de los soldados que se quejaban en alta voz del improvisado cuartel, el metálico golpe de sus espuelas que resonaban sobre las anchas losas sepulcrales del pavimento, el ruido de los caballos que piafaban impacientes, cabeceando y haciendo sonar las cadenas con que estaban sujetos a los pilares, formaban un rumor extraño y temeroso que se dilataba por todo el ámbito de la iglesia y se reproducía cada vez más confuso, repetido de eco en eco en sus altas bóvedas.
Pero nuestro héroe, aunque joven, estaba ya tan familiarizado con estas peripecias de la vida de campaña, que apenas hubo acomodado a su gente, mandó colocar un saco de forraje al pie de la grada del presbiterio, y arrebujándose como mejor pudo en su capote y echando la cabeza en el escalón, a los cinco minutos roncaba con más tranquilidad que el mismo rey José en su palacio de Madrid.
Los soldados, haciéndose almohadas de las monturas, imitaron su ejemplo, y poca a poco fue apagándose el murmullo de sus voces.
A la media hora sólo se oían los ahogados gemidos del aire que entraba por las rotas vidrieras de las ojivas del templo, el atolondrado revolotear de las aves nocturnas que tenían sus nidos en el dosel de piedra de las esculturas de los muros, y el alternado rumor de los pasos del vigilante que se paseaba, envuelto en los anchos pliegues de su capote a lo largo del pórtico.
II
En la época a que se remonta la relación de esta historia, tan verídica como extraordinaria, lo mismo que al presente, para los que no sabían apreciar los tesoros del arte que encierran sus muros, la ciudad de Toledo no era más que un poblachón destartalado, antiguo, ruinoso e insufrible.
Los oficiales del ejército francés, que, a juzgar por los actos de vandalismo con que dejaron en ella triste y perdurable memoria de su ocupación, de todo tenían menos de artistas o arqueólogos, no hay para que decir que se fastidiaban soberanamente en la vetusta ciudad de los Césares.
En esta situación de ánimo, la más insignificante novedad que viniese a romper la monótona quietud de aquellos días eternos e iguales, era acogida con avidez entre los ociosos: así es que la promoción al grado inmediato de uno de sus camaradas; la noticia del movimiento estratégico de una columna volante, la salida de un correo de gabinete o la llegada de una fuerza cualquiera a la ciudad, convertíanse en tema fecundo de conversación y objeto de toda clase de comentarios, hasta tanto que otro incidente venía a sustituirlo, sirviendo de base a nuevas quejas, críticas y suposiciones.
Como era de esperar, entre los oficiales que; según tenían de costumbre, acudieron al día siguiente a tomar el sol y a charlar un rato en el Zocodover, no se hizo platillo de otra cosa que la llegada de los dragones, cuyo jefe dejamos en el anterior capítulo durmiendo a pierna suelta y descansando de las fatigas de su viaje. Cerca de una hora hacía que la conversación giraba alrededor de este asunto, y ya comenzaba a interpretarse de diversos modos la ausencia del recién venido, a quien uno de los presentes, antiguo compañero suyo de colegio, había citado para el Zocodover, cuando en una de las bocacalles de la plaza apareció al fin nuestro bizarro capitán despojado de su ancho capotón de guerra, luciendo un gran casco de metal con penacho de plumas blancas, una casaca azul turquí con vueltas rojas y un magnífico mandoble con vaina de acero, que resonaba arrastrándose al compás de sus marciales pasos y del golpe seco y agudo de sus espuelas de oro.
Apenas le vio su camarada, salió a su encuentro para saludarle, y con él se adelantaron casi todos los que a la sazón se encontraban en el corrillo, en quienes habían despertado la curiosidad y la gana de conocerle los pormenores que ya habían oído referir acerca de su carácter original y extraño.
Después de los estrechos abrazos de costumbre y de las exclamaciones, plácemes y preguntas de rigor en estas entrevistas; después de hablar largo y tendido sobre las novedades que andaban por Madrid, la varia fortuna de la guerra y los amigotes muertos o ausentes rodando de uno en otro asunto la conversación, vino a parar al tema obligado, esto es, las penalidades del servicio, la falta de distracciones de la ciudad y el inconveniente de los alojamientos.
Al llegar a este punto, uno de los de la reunión que, por lo visto, tenía noticias del mal talante con que el joven oficial se había resignado a acomodar su gente en la abandonada iglesia, le dijo con aire de zumba:
-Y a propósito de alojamiento, ¿qué tal se ha pasado la noche en el que ocupáis?
-Ha habido de todo -contestó el interpelado-; pues si bien es verdad que no he dormido gran cosa, el origen de mi vigilia merece la pena de la velada. El insomnio junto a una mujer bonita no es seguramente el peor de los males.
-¡Una mujer! -repitió su interlocutor como admirándose de la buena fortuna del recién venido; eso es lo que se llama llegar y besar el santo.
-Será tal vez algún antiguo amor de la corte que le sigue a Toledo para hacerle más soportable el ostracismo -añadió otro de los del grupo.
-¡Oh!, no -dijo entonces el capitán-; nada menos que eso. Juro, a fe de quien soy, que no la conocía y que nunca creí hallar tan bella patrona en tan incómodo alojamiento. Es todo lo que se llama una verdadera aventura.
-¡Contadla!, ¡contadla! -exclamaron en coro los oficiales que rodeaban al capitán; y como éste se dispusiera a hacerlo así, todos prestaron la mayor atención a sus palabras mientras él comenzó la historia en estos términos:
-Dormía esta noche pasada como duerme un hombre que trae en el cuerpo trece leguas de camino, cuando he aquí que en lo mejor del sueño me hizo despertar sobresaltado e incorporarme sobre el codo un estruendo, horrible, un estruendo tal, que me ensordeció un instante para dejarme después los oídos zumbando cerca de un minuto, como si un moscardón me cantase a la oreja.
Como os habréis figurado, la causa de mi susto era el primer golpe que oía de esa endiablada campana gorda, especie de sochantre de bronce, que los canónigos de Toledo han colgado en su catedral con el laudable propósito de matar a disgustos a los necesitados de reposo.
Renegando entre dientes de la campana y del campanero que la toca, disponíame, una vez apagado aquel insólito y temeroso rumor, a coger nuevamente el hilo del interrumpido sueño, cuando vino a herir mi imaginación y a ofrecerse ante mis ojos una cosa extraordinaria. A la dudosa luz de la luna que entraba en el templo por el estrecho ajimez del muro de la capilla mayor, vi a una mujer arrodillada junto al altar.
Los oficiales se miraron entre sí con expresión entre asombrada e incrédula; el capitán sin atender al efecto que su narración producía, continuó de este modo:
-No podéis figuraros nada semejante, aquella nocturna y fantástica visión que se dibujaba confusamente en la penumbra de la capilla, como esas vírgenes pintadas en los vidrios de colores que habréis visto alguna vez destacarse a lo lejos, blancas y luminosas, sobre el oscuro fondo de las catedrales.
Su rostro ovalado, en donde se veía impreso el sello de una leve y espiritual demacración, sus armoniosas facciones llenas de una suave y melancólica dulzura, su intensa palidez, las purísimas líneas de su contorno esbelto, su ademán reposado y noble, su traje blanco flotante, me traían a la memoria esas mujeres que yo soñaba cuando casi era un niño. ¡Castas y celestes imágenes, quimérico objeto del vago amor de la adolescencia!
Yo me creía juguete de una alucinación, y sin quitarle un punto los ojos, ni aun osaba respirar, temiendo que un soplo desvaneciese el encanto. Ella permanecía inmóvil.
Antojábaseme, al verla tan diáfana y luminosa que no era una criatura terrenal, sino un espíritu que, revistiendo por un instante la forma humana, había descendido en el rayo de la luna, dejando en el aire y en pos de sí la azulada estela que desde el alto ajimez bajaba verticalmente hasta el pie del opuesto muro, rompiendo la oscura sombra de aquel recinto lóbrego y misterioso.
-Pero...-exclamó interrumpiéndole su camarada de colegio, que comenzando por echar a broma la historia, había concluido interesándose con su relato -¿cómo estaba allí aquella mujer? ¿No le dijiste nada? ¿No te explicó su presencia en aquel sitio?
-No me determiné a hablarle, porque estaba seguro de que no había de contestarme, ni verme, ni oírme.
-¿Era sorda?
-¿Era ciega?
-¿Era muda? -exclamaron a un tiempo tres o cuatro de los que escuchaban la relación.
-Lo era todo a la vez -exclamó al fin el capitán después de un momento de pausa-, porque era... de mármol.
Al oír el estupendo desenlace de tan extraña aventura, cuantos había en el corro prorrumpieron en una ruidosa carcajada, mientras uno de ellos dijo al narrador de la peregrina historia, que era el único que permanecía callado y en una grave actitud:
-¡Acabáramos de una vez! Lo que es de ese género, tengo yo más de un millar, un verdadero serrallo, en San Juan de los Reyes; serrallo que desde ahora pongo a vuestra disposición, ya que, a lo que parece, tanto os da de una mujer de carne como de piedra.
-¡Oh!, no... -continuó el capitán, sin alterarse en lo más mínimo por las carcajadas de sus compañeros-: estoy seguro de que no pueden ser como la mía. La mía es una verdadera dama castellana que por un milagro de la escultura parece que no la han enterrado en su sepulcro, sino que aún permanece en cuerpo y alma de hinojos sobre la losa que lo cubre, inmóvil, con las manos juntas en ademán suplicante, sumergida en un éxtasis de místico amor.
-De tal modo te explicas, que acabarás por probarnos la verosimilitud de la fábula de Galatea.
-Por mi parte, puedo deciros que siempre la creí una locura; mas desde anoche comienzo a comprender la pasión del escultor griego.
-Dadas las especiales condiciones de tu nueva dama, creo que no tendrás inconveniente en presentarnos a ella. De mí sé decir que ya no vivo hasta ver esa maravilla. Pero... ¿qué diantres te pasa?... diríase que esquivas la presentación. ¡Ja!, ¡ja!, ¡ja! Bonito fuera que ya te tuviéramos hasta celoso.
-Celoso -se apresuró a decir el capitán-, celoso... de los hombres, no...; mas ved, sin embargo, hasta dónde llega mi extravagancia. Junto a la imagen de esa mujer, también de mármol, grave y al parecer con vida como ella, hay un guerrero... su marido sin duda... Pues bien...: lo voy a decir todo, aunque os moféis de mi necesidad... Si no hubiera temido que me tratasen de loco, creo que ya lo habría hecho cien veces pedazos.
Una nueva y aún más ruidosa carcajada de los oficiales saludó esta original revelación del estrambótico enamorado de la dama de piedra.
-Nada, nada; es preciso que la veamos -decían los unos.
-Sí, sí; es preciso saber si el objeto corresponde a tan alta pasión -añadían los otros.
-¿Cuándo nos reunimos a echar un trago en la iglesia en que os alojáis? -exclamaron los demás.
-Cuando mejor os parezca: esta misma noche si queréis -respondió el joven capitán, recobrando su habitual sonrisa, disipada un instante por aquel relámpago de celos-. A propósito. Con los bagajes he traído hasta un par de docenas de botellas de Champagne, verdadero Champagne, restos de un regalo hecho a nuestro general de brigada, que, como sabéis, es algo pariente.
-¡Bravo!, ¡bravo! -exclamaron los oficiales a una voz, prorrumpiendo en alegres exclamaciones.
-¡Se beberá vino del país!
-¡Y cantaremos una canción de Ronsard!
-Y hablaremos de mujeres, a propósito de la dama del anfitrión.
-Conque... ¡hasta la noche!
¡Hasta la noche!
III
Ya hacía largo rato que los pacíficos habitantes de Toledo habían cerrado con llave y cerrojo las pesadas puertas de sus antiguos caserones; la campana gorda de la catedral anunciaba la hora de la queda, y en lo alto del alcázar, convertido en cuartel, se oía el último toque de silencio de los clarines, cuando diez o doce oficiales que poco a poco habían ido reuniéndose en el Zocodover tomaron el camino que conduce desde aquel punto al convento en que se alojaba el capitán, animados más con la esperanza de apurar las prometidas botellas, que con el deseo de conocer la maravillosa escultura.
La noche había cerrado sombría y amenazadora; el cielo estaba cubierto de nubes de color de plomo; el aire, que zumbaba encarcelado en las estrechas y retorcidas calles, agitaba la moribunda luz del farolillo de los retablos o hacía girar con un chirrido agudo las veletas de hierro de las torres.
Apenas los oficiales dieron vista a la plaza en que se hallaba situado el alojamiento de su nuevo amigo, éste, que les aguardaba impaciente, salió a encontrarles; y después de cambiar algunas palabras a media voz, todos penetraron juntos en la iglesia, en cuyo lóbrego recinto la escasa claridad de una linterna luchaba trabajosamente con las oscuras y espesísimas sombras.
-¡Por quién soy! -exclamó uno de los convidados tendiendo a su alrededor la vista-, que el local es de los menos a propósito del mundo para una fiesta.
-Efectivamente -dijo otro-; nos traes a conocer a una dama, y apenas si con mucha dificultad se ven los dedos de la mano.
-Y, sobre todo, hace un frío, que no parece sino que estamos en la Siberia -añadió un tercero arrebujándose en el capote.
-Calma, señores, calma -interrumpió el anfitrión-; calma, que a todo se proveerá. ¡Eh, muchacho! -prosiguió dirigiéndose a uno de sus asistentes-: busca por ahí un poco de leña, y enciéndenos una buena fogata en la capilla mayor.
El asistente, obedeciendo las órdenes de su capitán, comenzó a descargar golpes en la sillería del coro, y después que hubo reunido una gran cantidad de leña que fue apilando al pie de las gradas del presbiterio, tornó la linterna y se dispuso a hacer un auto de fe con aquellos fragmentos tallados de riquísimas labores, entre los que se veían, por aquí, parte de una columnilla salomónica; por allá, la imagen de un santo abad, el torso de una mujer o la disforme cabeza de un grifo asomado entre hojarascas.
A los pocos minutos, una gran claridad que de improviso se derramó por todo el ámbito de la iglesia anunció a los oficiales que había llegado la hora de comenzar el festín.
El capitán, que hacía los honores de su alojamiento con la misma ceremonia que hubiera hecho los de su casa, exclamó dirigiéndose a los convidados:
Si gustáis, pasaremos al buffet.
Sus camaradas, afectando la mayor gravedad, respondieron a la invitación con un cómico saludo, y se encaminaron a la capilla mayor precedidos del héroe de la fiesta, que al llegar a la escalinata se detuvo un instante, y extendiendo la mano en dirección al sitio que ocupaba la tumba, les dijo con la finura más exquisita.
-Tengo el placer de presentaros a la dama de mis pensamientos. Creo que convendréis conmigo en que no he exagerado su belleza.
Los oficiales volvieron los ojos al punto que les señalaba su amigo, y una exclamación de asombro se escapó involuntariamente de todos los labios.
En el fondo de un arco sepulcral revestido de mármoles negros, arrodillada delante de un reclinatorio, con las manos juntas y la cara vuelta hacia el altar, vieron, en efecto, la imagen de una mujer tan bella, que jamás salió otra igual de manos de un escultor, ni el deseo pudo pintarla en la fantasía más soberanamente hermosa.
-En verdad que es un ángel -exclamó uno de ellos.
-¡Lástima que sea de mármol! -añadió otro.
-No hay duda que, aunque no sea más que la ilusión de hallarse junto a una mujer de este calibre, es lo suficiente para no pegar los ojos en toda la noche.
-¿Y no sabéis quién es ella? -preguntaron algunos de los que contemplaban la estatua al capitán, que sonreía satisfecho de su triunfo.
-Recordando un poco del latín que en mi niñez supe, he conseguido a duras penas, descifrar la inscripción de la tumba -contestó el interpelado-; y, a lo que he podido colegir, pertenece a un título de Castilla; famoso guerrero que hizo la campaña con el Gran Capitán. Su nombre lo he olvidado; mas su esposa, que es la que veis, se llama Doña Elvira de Castañeda, y por mi fe que, si la copia se parece al original, debió ser la mujer más notable de su siglo.
Después de estas breves explicaciones, los convidados, que no perdían de vista el principal objeto de la reunión, procedieron a destapar algunas de las botellas y, sentándose alrededor de la lumbre, empezó a andar el vino a la ronda.
A medida que las libaciones se hacían más numerosas y frecuentes, y el vapor del espumoso Champagne comenzaba a trastornar las cabezas, crecían la animación, el ruido y la algazara de los jóvenes, de los cuales éstos arrojaban a los monjes de granito adosados a los pilares los cascos de las botellas vacías, y aquellos cantaban a toda voz canciones báquicas y escandalosas, mientras los de más allá prorrumpían en carcajadas, batían las palmas en señal de aplauso o disputaban entre sí con blasfemias y juramentos.
El capitán bebía en silencio como un desesperado y sin apartar los ojos de la estatua de doña Elvira.
Iluminada por el rojizo resplandor de la hoguera, y a través del confuso velo que la embriaguez había puesto delante de su vista, parecíale que la marmórea imagen se transformaba a veces en una mujer real, parecíale que entreabría los labios como murmurando una oración; que se alzaba su pecho como oprimido y sollozante; que cruzaba las manos con más fuerza que sus mejillas se coloreaban, en fin, como si se ruborizase ante aquel sacrílego y repugnante espectáculo.
Los oficiales, que advirtieron la taciturna tristeza de su camarada, le sacaron del éxtasis en que se encontraba sumergido y, presentándole una copa, exclamaron en coro:
-¡Vamos, brindad vos, que sois el único que no lo ha hecho en toda la noche!
El joven tomó la copa y, poniéndose de pie y alzándola en alto, dijo encarándose con la estatua del guerrero arrodillado junto a doña Elvira:
-¡Brindo por el emperador, y brindo por la fortuna de sus armas, merced a las cuales hemos podido venir hasta el fondo de Castilla a cortejarle su mujer en su misma tumba a un vencedor de Ceriñola!
Los militares acogieron el brindis con una salva de aplausos, y el capitán, balanceándose, dio algunos pasos hacia el sepulcro.
-No... -prosiguió dirigiéndose siempre a la estatua del guerrero, y con esa sonrisa estúpida propia de la embriaguez-, no creas que te tengo rencor alguno porque veo en ti un rival...; al contrario, te admiro como un marido paciente, ejemplo de longanimidad y mansedumbre, y a mi vez quiero también ser generoso. Tú serías bebedor a fuer de soldado..., no se ha de decir que te he dejado morir de sed, viéndonos vaciar veinte botellas...: ¡toma!
Y esto diciendo llevose la copa a los labios, y después de humedecérselos con el licor que contenía, le arrojó el resto a la cara prorrumpiendo en una carcajada estrepitosa al ver cómo caía el vino sobre la tumba goteando de las barbas de piedra del inmóvil guerrero.
-¡Capitán! -exclamó en aquel punto uno de sus camaradas en tono de zumba- cuidado con lo que hacéis... Mirad que esas bromas con la gente de piedra suelen costar caras... Acordaos de lo que aconteció a los húsares del 5.º en el monasterio de Poblet... Los guerreros del claustro dicen que pusieron mano una noche a sus espadas de granito, y dieron que hacer a los que se entretenían en pintarles bigotes con carbón.
Los jóvenes acogieron con grandes carcajadas esta ocurrencia; pero el capitán, sin hacer caso de sus risas, continuó siempre fijo en la misma idea:
-¿Creéis que yo le hubiera dado el vino a no saber que se tragaba al menos el que le cayese en la boca?... ¡Oh!... ¡no!.... yo no creo, como vosotros, que esas estatuas son un pedazo de mármol tan inerte hoy como el día en que lo arrancaron de la cantera. Indudablemente el artista, que es casi un dios, da a su obra un soplo de vida que no logra hacer que ande y se mueva, pero que le infunde una vida incomprensible y extraña; vida que yo no me explico bien, pero que la siento, sobre todo cuando bebo un poco.
-¡Magnífico! -exclamaron sus camaradas-, bebe y prosigue.
El oficial bebió, y, fijando los ojos en la imagen de doña Elvira, prosiguió con una exaltación creciente:
-¡Miradla!... ¡miradla!... ¿No veis esos cambiantes rojos de sus carnes mórbidas y transparentes?... ¿No parece que por debajo de esa ligera epidermis azulada y suave de alabastro circula un fluido de luz color de rosa?... ¿Queréis más vida?... ¿Queréis más realidad?...
-¡Oh!, sí, seguramente -dijo uno de los que le escuchaban-; quisiéramos que fuese de carne y hueso.
-¡Carne y hueso!... ¡Miseria, podredumbre!... -exclamó el capitán-. Yo he sentido en una orgía arder mis labios y mi cabeza; yo he sentido este fuego que corre por las venas hirviente como la lava de un volcán, cuyos vapores caliginosos turban y trastornan el cerebro y hacen ver visiones extrañas. Entonces el beso de esas mujeres materiales me quemaba como un hierro candente, y las apartaba de mí con disgusto, con horror, hasta con asco; porque entonces, como ahora, necesitaba un soplo de brisa del mar para mi frente calurosa, beber hielo y besar nieve... nieve teñida de suave luz, nieve coloreada por un dorado rayo de sol.... una mujer blanca, hermosa y fría, como esa mujer de piedra que parece incitarme con su fantástica hermosura, que parece que oscila al compás de la llama, y me provoca entreabriendo sus labios y ofreciéndome un tesoro de amor... ¡Oh!... sí... un beso... sólo un beso tuyo podrá calmar el ardor que me consume.
-¡Capitán! -exclamaron algunos de los oficiales al verle dirigirse hacia la estatua como fuera de sí, extraviada la vista y con pasos inseguros-, ¿qué locura vais a hacer? ¡Basta de broma y dejad en paz a los muertos!
El joven ni oyó siquiera las palabras de sus amigos y tambaleando y como pudo llegó a la tumba y aproximose a la estatua; pero al tenderle los brazos resonó un grito de horror en el templo. Arrojando sangre por ojos, boca y nariz, había caído desplomado y con la cara deshecha al pie del sepulcro.
Los oficiales, mudos y espantados, ni se atrevían a dar un paso para prestarle socorro.
En el momento en que su camarada intentó acercar sus labios ardientes a los de doña Elvira, habían visto al inmóvil guerrero levantar la mano y derribarle con una espantosa bofetada de su guantelete de piedra.
No se quién es el intérprete, la melodía es de Chopin
Resumen: "En el sótano de la Universidad Complutense de Madrid se está llevando a cabo un experimento mortal.
Un grupo de jóvenes estudiantes ocupa la Facultad de Física de la Universidad Complutense de Madrid. Descubren un lugar con las ventanas enrejadas y las puertas de metal aseguradas con cadenas. Pero no sospechan que esas barreras no están ahí para proteger la entrada sino para impedir la salida. Pronto comienzan a desaparecer uno tras otro… Ese será solo el principio de la pesadilla."
El libro cuenta dos historias paralelas. Voy a comentaros un poco de qué va cada una para que tengáis una idea clara sobre el libro, porque el resumen crea una imagen que luego no se cumple. No contaré el final del libro pero comento algunos detalles que se descubren a lo largo de los primeros dos tercios del libro, lo que para algunos será un spoiler imperdonable. Y pensáis así, mejor que no sigáis leyendo... Ahí voy...
Primera historia, el reportero que investiga el caso en el que trabajaba un antiguo amigo médico fallecido, según él, en extrañas circunstancias (hilo que no se cierra en la novela). Cuenta con la ayuda de un informador anónimo que le va guiando, no se sabe muy bien por qué, y a que a nosotros nos facilita los datos clave para entender el hilo del argumento. En este sentido recuerda a otros libros o películas con una "garganta profunda" que en vez de destapar por si mismo una historia espera a la aparición de un tercero, en este caso muy convenientemente, periodista. En concreto la historia que investiga apunta a secretos militares americanos, control mental y manipulación de personas. El hilo conductor son una serie de noticias de periódico y documentación sobre investigaciones (reales, según se indica en el libro) que pecan de excesivos pero que vienen bien para presentarnos una posible realidad poco conocida.
La segunda historia narra cómo un grupo de okupas, todos con historias personales fuera de lo común (hermanas que se fugan tras la violación de una de ellas por un familiar, hijo de familia acomodada de artistas que se compra ropa en Coronel Tapioca y se une al grupo para vivir la vida y tener algo sobre lo que escribir...) deciden alojarse en un edificio de uno de los campus universitarios madrileños para convertirlo en un centro comunitario de arte y cultura. Pero empiezan a desaparecer uno a uno. Este punto también recuerda a otras muchas películas y libros.
No es un libro de terror, es un libro de suspense. Y lo dice alguien bastante asustadizo... Si esperáis algo tipo Saw éste no es vuestro libro. Eso sí, la ambientación en algunos momentos es bastante inquietante, la oscuridad es claustrofóbica.
El lenguaje es muy coloquial, tiene algunas expresiones que para mi son, cuanto menos, chocantes en una novela ("se pimpló"). Tampoco me ha gustado que todos los personajes hablan exactamente igual. Da lo mismo el pasado, la forma de ser o quién habla, todos hablan exactamente igual. Son muy planos.
En resumen, como historia de terror para adolescentes puede ser interesante, pero para adultos que busquen pasar miedo, casi mejor que no...
Ya podemos hablar de un primer ereader con pantalla a color. Me refiero a un ereader de verdad, con pantalla de tinta electrónica (E-ink Triton) y no con LCD (lo que lo convierte en una tableta, por eso de que cansa más la vista, como si fuera un ordenador...). Se habla de miles de colores (no se especifica cuántos) y la posibilidad de reproducir animaciones simples (no vídeos).
Antes de que os pase como a mi y echéis las campanas al vuelo os diré que a nuestro país llegará dentro de unos cuantos meses, si es que llega, pero es un comienzo por fin. A ver si ahora el resto de empresas se animan a ofrecerlo.
Os explico. El fabricante chino Hanvon ha presentado su propio ereader a color con pantalla táctil de gran tamaño: 9,7 pulgadas. La duración de la batería sería la misma que para los de pantalla en blanco y negro.
Se esperaba para finales de año pero finalmente hasta marzo no llegará al mercado, y aquí llega la mala noticia: solo se venderá en China, aunque no descartan que también se ofrezca en EEUU (cuando encuentren socio, imagino)
El precio no será alto, 440 dólares, que para un ereader en color, de 9 pulgadas de pantalla, y con wifi y 3G, personalmente creo que no es un precio alto. Claro, que habrá que ver a qué precio se saca finalmente y a qué precio nos llega a nosotros...
De todas formas también hay opiniones en contra de la tinta electrónica de color. Os dejo el post del artículo de Tinta-e sobre este tema, que siempre es mejor leer varios puntos de vista: Enlace al post.

Acabo de leer el ensayo de Stephen King titulado "Mientras escribo" (On Writing), donde el famoso autor norteamericano da consejos para los escritores noveles. Reconozco que no me lo he leído entero, ya que la primera parte se dedica a la biografía del autor y a mí me interesaban sólo sus consejos literarios. A continuación resumo esos consejos que se diseminan a lo largo del libro.
CÓMO EMPEZAR
- Si quieres ser escritor, lee mucho y escribe mucho. Leyendo prosa mala se aprende a no cometer los mismos errores. La buena literatura enseña estilo, agilidad narrativa, estructura argumental, elaboración de personajes creíbles y sinceridad creativa. Al principio, quizás imites el estilo del escritor que más admiras, y eso no es negativo. En cuanto a la lectura, el truco está en aprender a leer a tragos cortos, no a largos. Si no te diviertes ni leyendo ni escribiendo, mejor que te dediques a otra cosa. Stephen King propone dedicarle entre cuatro y seis horas diarias a leer y escribir durante toda la semana.
- Cuando mejor se escribe es cuando el escritor lo vive como una especie de juego inspirado. King nos dice que si empieza un proyecto ya no para, y sólo baja el ritmo si es imprescindible. De esta forma, logras mantener la tensión y te centras en tu relato o novela hasta terminarlo. Su consejo es que la redacción de un libro (aunque sea largo) no debería durar más de tres meses. En cuanto al ritmo de escritura, a King le gusta hacer diez páginas al día, unos dos mil palabras. Para los novatos, King propone unas mil palabras al día y un día de descanso semanal.
- Ambiente sereno y espacio propio. Para King, mantenerse en buenas condiciones físicas y tener un matrimonio duradero han sido los dos secretos de su éxito. El espacio para escribir puede ser modesto y sólo requiere que sea un lugar que te permita aislarte del mundo exterior ("una puerta a cerrar").
QUÉ ESCRIBIR Y CÓMO
- ¿De qué escribir? De lo que te dé la gana y te guste. El único requisito que pone Stephen King es la sinceridad, contar la verdad. Considera erróneo renunciar a ciertos géneros si te gustan, pero también sería un error dedicarse sólo a algún género con la creencia falsa de que nos proporcionará dinero. Escribe de lo que quieras y aporta tu experiencia individual de la vida (amistad, amor, trabajo, etc). King dice que a la gente le encanta leer sobre el trabajo. En todo caso, debe haber algo sobre lo que tú sepas mucho más que los demás, y es eso lo que debe singularizar tus relatos.
- Estructura del relato o novela: narración, descripción y diálogo. La narración hace que se mueva la historia, la descripción genera una realidad sensorial para el lector y el diálogo da voz a los personajes para conferirles vida.
- Narración basada en situaciones. King no le da a la trama (o argumento) demasiada importancia, ya que le restan espontaneidad a la creación. Por contra, nos dice que la narrativa sale sola, sin planificarla, y que dentro de esa espontaneidad surge un "fósil", una reliquia. El método de King es crear situaciones, poner a sus personajes en aprietos y observar cómo van transcurriendo los acontecimientos sin forzar una salida. Para él tiene preferencia la situación antes que el argumento. El desenlace puede ser el que se tuviera previsto, pero en la mayoría de los casos es algo inesperado para el propio escritor. Casi todas las situaciones interesantes pueden resumirse en una pregunta condicional: "¿y si los vampiros invadieran un pueblecito de Nueva Inglaterra?", pone como ejemplo King de situación que dio origen a su obra "El misterio de Salem's Lot".
- Aprender a describir, leyendo y escribiendo mucho. El primer paso de la descripción es visualizar lo que tienes en tu cabeza y trasladarlo a la página para que el lector pueda visualizarlo también. Si quieres ser buen escritor, estás obligado a poder describirlo. Pero es necesario buscar un equilibrio en la descripción: ni dejar confundido al lector ni tampoco saturarle con descripciones innecesarias. Por ejemplo, King prefiere no describir los rostros o la ropa de sus personajes con detalle, y dejar que sea el lector quien se los ponga. Es más importante el escenario y el ambiente en el que transcurre la historia. Una descripción correcta será aquella compuesta por una serie de detalles bien escogidos que resuman el escenario, el ambiente o el personaje, y en la mayoría de los casos serán los primeros detalles que se le ocurran al escritor. En la descripción es más fácil pasarse que quedarse corto. No hagas descripciones demasiado detalladas y largas porque aburrirás al lector. Tu prioridad es que la historia no pare, que tenga ritmo y continuidad. La descripción puede ser directa o usando símiles y otros recursos de lenguaje figurado (King tiene predilección por los símiles). En resumen, para describir bien necesitas visualizar con claridad y escribirlo usando imágenes no trilladas y un vocabulario sencillo. Puedes usar cualquier artificio que mejore la calidad de tu escritura, pero sin que se interponga en la historia.
- Diálogo sincero para darle voz a tus personajes. En vez de narrar la personalidad de un personaje de tu historia, es mejor utilizar el diálogo para ello. Este diálogo debe ser natural y tal como se desarrollaría en la realidad, sin cohibirte por lo que puedan pensar ciertos lectores.
- Prestar atención a lo que hace la gente para crear tus personajes. Stephen King nos previene de usar personas reales de nuestro entorno para trasladarlas a la historia, pero nos aconseja fijarnos en el comportamiento de la gente. Las historias siempre acaban hablando de gente, más que de acontecimientos. El objetivo es que el comportamiento de los personajes sean útiles para la historia y creíbles.
- Simbolismo y tema, tras la revisión. Como hemos dicho antes, Stephen King no suele planificar lo que escribe sino que comienza con una situación y la va narrando hasta obtener el núcleo de la historia (la primera versión). Es en la revisión, una vez finalizada esa primera versión de la obra, cuando se fija en el simbolismo que puede tener, para así adornar y enriquecer la historia. Sin embargo, el simbolismo no debe crear una sensación artificial de profundidad. Durante esa segunda versión del texto, debes dejar más claro cuál es el tema del que trata y añadir simbolismos si le vienen bien a la historia. Esto puede exigir grandes cambios en la segunda y posteriores versiones de tu historia.
REGLAS DE ESTILO
- Lenguaje directo y cotidiano. Escribir bien significa prescindir del miedo y la afectación. Cuando empiezas a escribir un relato o novela puedes pensar que necesitas usar palabras poco usadas o complicadas, y King nos dice que es todo lo contrario. Lo mejor es usar la primera palabra que se te haya ocurrido, sin forzar ni intentar impresionar. No debes asustarte de ser vulgar en ciertas situaciones. King pone el ejemplo con la palabra "cagar". Esa palabra puede ser vulgar, pero dependiendo de la situación, del personaje de tu relato o de quién sea el narrador, puede ser mucho más adecuada que un eufemismo como "hacer de vientre", "defecar" o "excretar". Que no te cohíba el decoro, sin que esto signifique recomendarte que seas vulgar cuando la situación no lo requiere.
- Seguir las reglas básicas de la gramática. Aunque los mejores escritores a veces se saltan las reglas establecidas, ellos saben lo que están haciendo. Por lo tanto, a menos que tú también estés seguro, lo mejor es que sigas las reglas básicas de la gramática. Pero no te preocupes pensando que debes ser un experto en gramática. Probablemente ya sepas construir frases coherentes (nombre+verbo) sin necesidad de volver a repasar lo básico en un libro de gramática.
- Evitar la voz pasiva. King le tiene fobia a la voz pasiva y considera que quienes la utilizan son escritores temerosos. Ejemplo de frase pasiva: "la mujer se había pintado los labios." Mientras que en voz activa o directa sería: "la mujer tiene los labios pintados." No significa que necesites eliminar del todo la voz pasiva, pero úsala cuando se adecuado y no abuses.
- Desconfía de los adverbios y no abuses de ellos. Sí, esas palabras acabadas en -mente son los adverbios y deberías evitarlos en lo posible en tus textos. En especial, King aconseja no usar adverbios en los diálogos, como por ejemplo: "- ¡Estoy harto! -dijo Juan, acaloradamente." Sólo usa adverbios en los diálogos en situaciones muy especiales y si no puedes evitarlo. En vez de usar adverbios, intenta que la situación describa el tono del personaje.
- La mejor manera de atribuir diálogos es "dijo". El objetivo es que el relato esté tan bien narrado como para que el lector sea capaz de deducir por sí mismo si lo que dice un personaje lo dice acaloradamente, alegremente, enfadado, etc, sin necesidad de añadirlo. Usa "dijo" en la mayoría de los casos, si bien también puedes usar "exclamó", "preguntó", "añadió", "respondió", etc, pero cuidado con usar esferoides como sucede en las novelas baratas: "- ¡El váter está atascado! -espetó Marcos.", "- Me gustas -jadeó Alicia",...
- No pensar demasiado dónde empieza y termina un párrafo. Es mejor escribir con fluidez y dejar que los párrafos vayan tomando forma. "Hay que aprender a oír el ritmo", según King. Siempre puedes cambiar lo que no te guste después en la revisión.
- El objetivo de la narrativa no es la corrección gramatical sino contar una historia. Hay que poner cómodo al lector y hacerle olvidar en lo posible que está leyendo un relato de ficción.
DESPUÉS DE LA PRIMERA VERSIÓN
- Período de descanso después de la primera versión. King aconseja unos días de vacaciones, en los que te dediques a una actividad diferente, y luego trabajar en otra cosa (como un relato más corto que no tenga nada que ver con la historia anterior). El tiempo de reposo de la primera versión de tu historia no debería bajar de seis semanas, y no te dejes llevar por la tentación de releerlo antes. Tras ese período de reposo, cuando te parezca algo rarísimo, ya puedes volver a él e iniciar la segunda versión. En esta segunda versión lo primero será corregir la ortografía y encontrar incoherencias en la historia y en la motivación de los personajes, quitar pronombres cuyo antecedente no esté claro, añadir expresiones que aclaren el sentido, eliminar los adverbios prescindibles, comprobar si hay elementos recurrentes y si pueden enlazarse para darle un tema o un simbolismo a la historia, añadir escenas e incidentes que refuerzen el sentido y borrar todo aquello que se disperse.
LO QUE LE GUSTA AL PÚBLICO
- La gente que compra libros no se guía por el mérito literario sino que quiere una historia entretenida. Para King, un relato absorbente se logra cuando los lectores reconocen a los personajes y el relato le proporciona ecos muy fuertes de lo que vive y piensa.
- Ritmo rápido pero no en exceso. Las novelas de mayor éxito comercial son aquellas que tienen un ritmo rápido, aunque no hay que excederse en la velocidad porque puedes confundir o agotar al lector. Para acelerar el ritmo, en la segunda versión puedes hacer recortes para acelerar el ritmo.
- Introducir los precedentes de los personajes lo antes posible. King dice que es importante no retrasarse cuando se cuenta la historia previa de los personajes, aunque hay que hacerlo con elegancia. Siempre hay que incluir algunos precedentes, pero no aconseja utilizar flashbacks a lo largo de la novela ya que los considera aburridos y vulgares. En estos precedentes de los personajes sólo hay que ceñirse a las partes que sean importantes para la historia, no hacerles una biografía completa.
- Documentarse, pero no en exceso. Si es necesario, puede investigarse sobre algún aspecto del relato que requiera información precisa o documentación, pero es importante no saturar al lector con demasiados detalles innecesarios. Lo más importante es la historia.
SOBRE EL ENVÍO DE OBRAS.
Si envías un relato, pon unas cuantas líneas iniciales explicando dónde has publicado otras obras, y una o dos diciendo de qué va la obra que envías. Es importante despedirse dando las gracias por la lectura. En la esquina superior izquierda de la primera página pon tu dirección y número de teléfono. En la esquina de la derecha pon la cantidad aproximada de palabras. El envío hay que realizarlo en papel blanco de buena calidad, a doble espacio.
Y esos son los consejos que me han parecido más importantes al leer este libro de Stephen King, aunque contiene muchos más y merece la pena que te lo leas entero.
(Del blog Nimiedad)
Una muchacha estaba aguardando su vuelo en una sala de espera de una gran aeropuerto. Como debía esperar por muchas horas, decidió comprar un libro para matar el tiempo. También compro un paquete de galletas. Se sentó en un asiento en la sala VIP del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Al lado del asiento ,donde estaba la bolsa de galletas, se sentó un hombre que abrió una revista y comenzó a leer. Cuando ella tomo la primera galleta, el hombre también tomó una. Ella, se sintió indignada, pero no dijo nada. Sólo pensó: “pero, que descarado, si yo estuviese más dispuesta le daría un golpe en el ojo para que nunca más se le olvide”.
Cada vez que ella tomaba una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello la dejaba tan indignada que no conseguía reaccionar. Cuando quedaba apenas una galleta, pensó: “ah… ¿qué será lo que este abusón va a hacer ahora?”. Entonces el hombre dividió la última galleta por la mitad, dejando la otra mitad para ella. ¡¡Ah…!!, ¡aquello era demasiado! y se puso a bufar de la rabia.
Cerró su libro, cogió sus cosas y se dirigió al sitio de embarque. Cuando se sentó confortablemente en su asiento, ya en el interior del avión, miro dentro de la bolsa y para su sorpresa su paquete de galletas estaba allí… todavía intacto, ¡¡ cerrado!!.
Sólo entonces percibió lo equivocada que estaba, ¡ había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolsa!. Sintió mucha vergüenza. El hombre había compartido sus galletas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado, mientras ella se iba enfadando cada vez más, pensando que estaba compartiendo las de ella con él.
Lo peor es que ya no había tiempo para explicaciones… ni para pedir disculpas.
(No se quién es el autor...)
Resumen de la editorial: "En 1914 el mundo estaba en vísperas de la Gran Guerra. Tanto Francia e Inglaterra como los imperios centrales trataban de conseguir el apoyo de Rusia, que podía decidir el desenlace de la futura contienda. En esos instantes cruciales de la historia, lord Walden y el joven Winston Churchill esperaban la llegada del príncipe Orlov, enviado del zar en misión secreta. Pero el príncipe no fue el único en llegar a Londres, pues un enigmático personaje procedente de Siberia le seguía los pasos..."
Este libro es una mezcla bien equilibrada de intriga, amor, política e historia. Es la cuarta novela de Ken Follet, publicada en 1982 aunque se ha reeditado reciéntemente.
Se ambienta en los inicios de la I Guerra Mundial, y como un buen libro histórico está muy documentado. Describe con mucho detalle la sociedad de la época y aspectos como el movimiento feminista, la educación de las mujeres de clase alta o la diplomacia inglesa. Además aparecen personajes célebres, como Winston Churchill, que siempre da un cierto atractivo.
Como buen libro de suspense político incluye traiciones, intrigas, intereses encontrados y guerra. Quizá en algunos momentos es un poco previsible, y el final es políticamente correcto, pero no desmerece la trama, que engancha desde el principio.
Y como novela romántica incluye amores imposibles, decepciones, rebeldías, sexo... Un elemento que vuelve más ligera la tensión del relato.
Los personajes están muy bien definidos, especialmente destacable es el retrato de la personalidad del personaje enigmático.
En conjunto es una novela interesante, que no causa tensión ni cuesta abandonar, pero que merece la pena leer.
Un grupo de ingenieros españoles trabajan en el lanzamiento de 24symbols.com, una plataforma para la lectura y el intercambio de un catálogo amplio de libros digitales desde cualquier dispositivo de lectura con conexión a internet (eReaders, smartphones, iPad, portátiles...), inspirada en el modelo propuesto por Spotify para la música.
Los libros no son descargados al PC, los lectores no obtienen la propiedad del libro sino el acceso a la obra, en la que pueden realizar anotaciones. Además participan en una comunidad de lectores, en la que pueden aportar y leer comentarios sobre los libros, críticas, puntuaciones y recomendaciones.
Existen dos sistemas de acceso a los libros, gratuita y de pago. Ambos requieren el registro en la página.
En la opción gratuita se puede leer sin pagar y desde cualquier dispostivo de lectura con conexión a internet. La financiación en este caso se produce a través de la publicidad que se encuentra entre las páginas del libro, como ocurre en una revista.
Es posible eliminar esta publicidad mediante una suscripción, que aún no se sabe a cuánto ascenderá pero se estima entre 6 y 9 euros mensuales. Con esta cuota el lector podrá descargar un pequeño fichero de modo que pueda leer el libro sin tener conexión (aunque no se estará descargando el libro en realidad). En palabras de los propios creadores "Mediante un modelo freemium: El modelo free permite a los usuarios leer gratis a cambio de la presencia de publicidad contextual no intrusiva, y el modelo premium permite disponer de funcionalidades avanzadas y lectura sin conexión mediante una cuota de suscripción."
La plataforma se podrá probar a partir de marzo, aunque tardará un poco más en ser totalmente operativa. Todo lo que suponga facilitar el acceso a los libros es una buena noticia, y seguro se convertirá en una gran alternativa a las copias no oficiales que circulan por la red, bastante más económica para los lectores habituales que la compra de ebooks oficiales.
Podéis saber más sobre este sistema leyendo las preguntas frecuentes de su web http://www.24symbols.com/f-a-q/ o siguiendo su blog, o en este vídeo de presentación:

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me econtrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.
Hace unos días Barnes&Nobles anunciaba su Nook color. Oh, emoción! pero no. Leyendo las características del dispositivo se descubre el pastel: pantalla LCD. Es algo que no he conseguido encontrar en la página oficial pero sí en varios blogs prestigiosos.
A lo que vamos. Es posible leer libros en un móvil, y no por eso es un ereader. También se puede leer libros en un ordenador, y un ordenador no es un ereader. Por mucho que insistan, una tableta con una pantalla con luz no es un ereader. Como truco publicitario no está mal, ahora que han descubierto que los lectores de libros también podemos ser amantes de los cacharritos informáticos (y se acercan las navidades...), pero la verdad, a mi me parece publicidad engañosa. En cualquier caso, como eso es decisión de cada uno, y cada uno sabrá qué se compra, os dejo las características del nuevo "ereader" (ejem) y a comparar con otras tabletas parecidas (iPad, por decir una)
Eso sí, en la web anuncian acceso a dos millones de libros y revistas. No está nada mal...