Resumen de la editorial: "A primera vista, los jovencitos que estudian en el internado de Hailsham son como cualquier otro grupo de adolescentes. Practican deportes, o tienen clases de arte donde sus profesoras se dedican a estimular su creativi-dad. Es un mundo hermético, donde los pupilos no tienen otro contacto con el mundo exterior que Madame, como llaman a la mujer que viene a llevarse las obras más interesantes de los adolescentes, quizá para una galería de arte, o un museo. Kathy, Ruth y Tommy fueron pupilos en Hailsham y también fueron un triángulo amoroso. Y ahora, Kathy K. se permite recordar cómo ella y sus amigos, sus amantes, descubrieron poco a poco la verdad. El lector de esta espléndida novela, utopía gótica, irá descubriendo que en Hailsham todo es una re-presentación donde los jóvenes actores no saben que lo son, y tampoco saben que no son más que el secreto terrible de la buena salud de una sociedad."
Nunca me abandones es un libro difícil de clasificar. La historia se adentra tímidamente en el campo de las distopías de las que os hablé ayer pero sin ahondar en la época en la que se desarrolla o en los detalles científicos que la sustentan. Al contrario, estos detalles brillan por su ausencia y tan solo es posible intuir algo a este respecto.
Y digo intuir porque Kathy H. rememora su vida pero nunca hace alusión directa a por qué todos ellos están en el internado o por qué no reciben visitas familiares. Tan solo tras muchos años, lo que para nosotros son las últimas páginas del libro, se llenan todas las lagunas, las que nos crea el autor y las que vive la propia protagonista.
Desde el primer momento se nos dice que los niños son especiales, pero tan solo leyendo entrelíneas e hilando cabos sueltos es posible hacerse una composición de lugar, que no llega a ser completa hasta el final. Parte del encanto de esta novela es el descubrimiento paulatino hasta llegar a un final que, aún estando un poco forzado, es el único desenlace lógico para esta novela.
Es conmovedor porque está lleno de recuerdos contados con extraordinaria naturalidad, y es terrible porque dentro de ese estilo relajado se revelan detalles atroces que forman parte del día a día y que producen en el lector las reacciones que no se producen en los protagonistas.
La tristeza de este libro está especialmente apoyada en el hecho de que sus protagonistas nunca se revelan ante su destino. Lo aceptan y se resignan, y lo más que hacen es intentar postergarlo. En ningún momento se plantean huir de sus responsabilidades y vivir una nueva vida. Ni siquiera en los momentos en los que sus sueños salen a relucir se plantean como una posibilidad real.
Por otro lado, ¿y el resto de personas? ¿qué opinan? ¿nadie está en contra de este destino? Tan solo juegan un papel en esta historia los estudiantes de Halisham y sus profesores, pero ¿y el resto de la sociedad dónde está? ¿Qué pasaría si unos u otros se rebelasen?