Resumen de la editorial: "Enero de 1946: Londres emerge de las sombras de la segunda guerra mundial. La escritora Juliet Ashton encuentra la carta de un desconocido, un nativo de la isla de Guernsey, a cuyas manos ha llegado un libro de Charles Lamb que perteneció a Juliet. A medida que Juliet y el desconocido intercambian cartas, ella se queda atrapada en el mundo de este hombre y sus amigos, que resulta ser un mundo maravillosamente excéntrico."
Leer este libro ha sido para mi muy especial. No había oído hablar de él hasta hace poco, en el que las compañeras de un foro que visito habitualmente lo propusieron para el club de lectura mensual. Reconozco que me llamó la atención por el título, pero digamos en mi favor que ¿a quién no le llamaría la atención un título tan largo y curioso? Imposible olvidarlo una vez que se escucha... Y si veis la portada, tan llamativa, menos aún.
Una vez que lo tuve entre mis manos aún me sorprendió un poco más: es una novela epistolar. Nunca había leído ninguna, no me interesaban demasiado, pero este libro ha sido un grato descubrimiento.
La novela comienza en la figura de Juliet, escritora que se hizo famosa como columnista en The Spectator y que se encuentra en plena gira de promoción por el Reino Unido. A su lado se encuentran su mejor amiga y su editor, que mantienen con ella una estrecha amistad y que le dan ánimos y consejos a través de sus cartas, dotadas de un cierto humor y de un toque de cordialidad que solo se consigue con las personas que de verdad conocen el interior de uno (normalmente, mejor que uno mismo).
En esos días surge un nuevo destinatario para sus cartas. Dawsy Adams, granjero criador de cerdos de la isla de Guernsey le escribe de uno de sus libros, pero no uno escrito por Juliet, sino uno que perteneció a Juliet.
La historia transcurre en 1946, unos meses después de finalizar la segunda guerra mundial. En esa época Londres estaba destruida en buena parte debido a los bombardeos, el ánimo general era triste, los habitantes lloraban a sus familiares desaparecidos o muertos y Juliet había tenido que vender algunos libros para poder subsistir.
Uno de ellos le llega a Dawsy, que lo lee en su grupo literario, formado por otros granjeros de la isla que dejan sus quehaceres diarios para dedicar unas horas a un buen libro.
Estos detalles consiguen ganarse la simpatía y la curiosidad de Juliet, que a partir de entonces mantendrá correspondencia con todo el grupo. Los ganaderos le irán contando su día a día, sus preocupaciones, sus actividades, y se establecerá una relación muy especial entre todos ellos.
Como veis el libro relata una historia original en un tiempo ya tratado en multitud de novelas. Es fresco, imaginativo, lleno de detalles divertidos y situaciones peculiares.
Y los personajes tienen mucha presencia, al ser sus propias cartas las que hacen que la trama se desarrolle. Imposible no fijarse en Isola o Kit, o en ese grupo que sobrevive a la guerra agarrándose a las páginas de un libro. Y aunque en algunos casos la aparición es fugaz, ninguno pasa desapercibido.
Si nunca habéis leído una novela epistolar, o si estáis cansados de leer siempre lo mismo, tal vez este sea el libro que estábais esperando. Para mi sí lo ha sido.