Jueves, 27 de mayo de 2010
En unos días vuelvo a estar aquí de forma habitual, volved, ¿eh?



Publicado por V @ 8:19  | De todo un poco
Comentarios (3)  | Enviar
Mi?rcoles, 26 de mayo de 2010
Novela: V EDICIÓN DEL PREMIO "TRISTANA" DE NOVELA FANTÁSTICA

  • Extensión: 70-170 páginas
  • Plazo: hasta las catorce horas del día 11 de junio de 2010
  • Premio: 10.000 euros
  • Puedes ver las bases completas aquí

Relato: XXXIV CERTAMEN LITERARIO CIUDAD DE MARTOS

  • Extensión: no podrá ser superior a 10 folios
  • Plazo: hasta el 22 de junio de 2010
  • Premio: 3.600 euros
  • Puedes ver las bases completas aquí

Poesía: XIX PREMIO DE POESÍA LA PUEBLA DE MONTALBÁN

  • Extensión: 75-125 versos
  • Plazo: hasta el 4 de junio de 2010
  • Premio: 1.000 euros
  • Puedes ver las bases completas aquí

Comic: MUESTRA DE ARTE JOVEN, CONCURSO DE LITERATURA Y CERTAMEN DE CÓMIC 2010

  • No se establecen modalidades, pudiendo presentarse obras en cualquier soporte (dibujo, pintura, grabado, fotografía, instalación, etc.).
  • Plazo: hasta las 14 horas del día 3 de junio de 2010
  • Premio: Primer premio 3.000 euros; segundo premio 2.000 euros; tercer premio 1.500 euros; varios accésit de 300 euros.
  • Puedes ver las bases completas aquí


Y además, el viernes comienza la Feria del libro en Madrid. Este año el libro electrónico será una presencia casi inexistente en la feria, al igual que ocurrió el año pasado. La única actividad sobre la lectura digital que se hará en la feria será una conferencia sobre la piratería a cargo de Cedro, ya que según Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación del Gremio de Editores de España (FGEE), "todavía no es el año del libro electrónico. ¡Si todavía en Francia hasta un 54% de los ciudadanos no tenía ni idea de lo que era un e-book! El libro electrónico va a provocar un cambio de hábitos que llevará su tiempo". El presidente de la feria ha indicado que la demanda de libros electrónicos se sitúa en solo un 0.8% (aunque hace unos días comentaban que la piratería de libros ha generado 150 millones de euros en pérdidas, no se cómo, si no hay demanda...)

La realidad es que en España sí ha llegado ya el ereader y el ebook, aunque autores y editoriales aún no quieran darse cuenta. En la feria del libro de Sant Jordi en Barcelona hubo presencia de varias editoriales digitales. Entre ellas, Grammata vendió 20.000 ereaders en la feria y Leqtor.com, a falta de firmas de libros, ofreció la posibilidad de fotografiarse junto a uno de sus autores y se llegaron a hacer más de 3.000 fotografías. En el caso de Leqtor.com, aunque al igual que el resto de editoriales no había recibido invitación para ir, intentó conseguir un stand en la feria, pero al estar radicada la empresa en Barcelona y no tener librería física en Madrid, no se le permitió.

Esperemos que para el próximo año por fin llegue el libro digital a la feria...

Publicado por V @ 8:30  | Actualidad
Comentarios (1)  | Enviar


Publicado por V @ 8:28  | Humor
Comentarios (0)  | Enviar
Martes, 25 de mayo de 2010

Amor, no te culpo, pues mía ha sido la culpa, al no ser creado por la arcilla común
Escalé la mayor de las alturas, inalcanzable; ví el aire pleno, el día más grande.

Desde lo salvaje de mi desperdiciada pasión fui asaltado por una mejor, más clara canción.
Encendí una ligera luz de abnegada libertad, luché contra la envilecida cabeza de Hidra.

Han sido mis labios barridos hacia la música por tus besos, y han sangrado,
Y tu has caminado junto a los ángeles en aquella planicie verde y esmaltada.

He andado por el camino donde Dante contempló los soles brillando sobre siete círculos,
¡Ah! Tal vez observó a los cielos expandiéndose, como si se abriesen sobre Florencia.

Y las naciones poderosas que me han coronado, a mí, que sin corona yazgo sin nombre,
Y algún crepúsculo oriental me ha encontrado de rodillas sobre el umbral de la Fama.

Me he sentado en el círculo de mármol donde el viejo bardo es igual al joven,
Donde la pipa siempre gotea su miel, y las cuerdas de la lira siempre vibran.

Keats levantó los rizos de su himeneo desde el vino de las amapolas,
Con su boca de ambrosía besó mi frente, envolviendo el amor noble que hay en mí.

Y en la primavera, cuando las flores del manzano tiñen el seno de las palomas,
En la hierba yacen dos amantes que ha leído la historia de nuestro amor.

Han leído la leyenda de mi pasión, y conocido el secreto amargo de mi corazón,
Besándose como nosotros nos hemos besado, pero nunca lejos como nosotros lo estamos.

Pues la flor carmesí de nuestra vida es devorada por el gusano de la verdad,
Y ninguna mano recogerá los marchitos pétalos de la rosa de la juventud.

Sin embargo, no me arrepiento de amarte, ¿qué otra cosa puede hacer un muchacho?
Los ávidos dientes del tiempo corroen, persiguiendo las silenciosas huellas de los años.

El timón nos balancea en la tempestad, y cuando la tormenta de la juventud haya pasado,
Sin liras, sin laúd y sin coro, la tranquila muerte del navegante finalmente llega.

Y dentro de la tumba no hay placer, el ciego gusano consume las raíces,
Y el Deseo se estremece en cenizas, y el árbol de la pasión no da frutos.

¿Qué otra cosa puedo hacer sino amarte? La propia madre de Dios me es menos querida,
Y menos aún la dulce Afrodita elevándose como un lirio plateado sobre el mar.

He tomado mi decisión, he vivido mis poemas y, aunque la juventud se haya perdido en indolentes días;
He descubierto que la corona de mirto del amante es mejor que la del laurel sobre el poeta.

Publicado por V @ 8:33  | Poemas
Comentarios (0)  | Enviar
Lunes, 24 de mayo de 2010
La casa Automatenverlag, de Hamburgo (Alemania), ha transformado los antiguos dispensadores de tabaco repartidos por la ciudad en máquinas dispensadoras de libros.

Por cuatro euros, el paseante puede adquirir textos escritos por los autores locales, desde poesía, pasando por cómics e incluso guías de viaje.

Evidentemente, los libros han sido adaptados al tamaño de un paquete de tabaco, pero diseñados y pensados para despertar las ganas de leer. Y, por supuesto, también se pueden encontrar los libros en Internet.

Según Bettina von Bülow, la autora de la idea, estas máquinas se encuentran en lugares estratégicos, donde el público espera, por donde pasa o por donde pasa el tiempo esperando.

De hecho, la idea no es nueva. El año pasado, la empresa Tank diseñó libros que presentaba como paquetes de cigarrillos y que llegó a vender incluso en el British Museum. Tal era la semejanza con los auténticos que British American Tobacco denunció que la cubierta de Las nieves del Kilimanjaro de Hemingway se parecía demasiado a un paquete de Lucky Strike.

Por cierto, la colección se llamaba “Los cuentos te dejan sin aliento”





(Visto en Ediciona)

Publicado por V @ 8:38  | Actualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Viernes, 21 de mayo de 2010
Acostáronse ambos en el torneado lecho, mientras el Atrida se revolvía entre la muchedumbre, buscando al deiforme Alejandro...
HOMERO, Ilíada III, 448ss.




Aparqué el coche a cuatro manzanas de la calle como si hubiera ensayado esa estrategia cientos de veces. ¿Qué sentido tenía que Helena no me sintiera llegar si nunca sabía cuándo me iba? Yo era una suerte de extraño visitante en mi propia casa, más concentrado en mis alumnos y en la facultad que en atender a Helena o a los niños. Tal vez porque había vivido demasiado rápido y me encontraba ahora cerca de los treinta sin algo verdaderamente atractivo que me estimulara, pues había conocido el amor y la muerte tan temprano que tardé más de una década en aminorar la velocidad e intensidad de mis experiencias. De pronto me hallé prematuramente envejecido en una cátedra universitaria, empachado por todo lo bebido y lo bailado y con una mujer que también llegaba a los treinta en su momento, llena de apetitos y curiosidades y con ese ímpetu sensual que nunca colmé completamente.

Entré con sigilosa cautela para que no escuchara, pero el fragor de su propia batalla lo habría impedido de todas maneras. Helena era preciosa, mas sobre todo buena y diligente: antes de mandar a los chicos al colegio ya había preparado el almuerzo, barrido los suelos, planchado la ropa y hasta desempolvado mi vieja colección de piedras, reunida en los cerros de Santa Eulalia cuando fui a mi primer campamento en tercero de primaria. Nunca se quejó de mi estúpida arqueología sentimental: los cepillos de mi bautizo, chapitas de gaseosas de los cinco continentes e incluso la peonza de bronce que le gané al chinito Alejos en tres jugadas memorables. Todos esos cachivaches recibían puntuales su franelazo indiferente porque Helena era ordenada y meticulosa. Por eso mismo, cuando vi los vasos de whisky en la alfombra y la ropa arrojada con urgencia sobre los muebles, comprendí que estaba exorcizando la rutina doméstica, mi costumbre de doblar camisa y pantalón antes de hacer el amor.

La verdad es que Helena había resistido demasiado, más de lo que se le podía pedir a una chica que se casa a los veinte años con un huevón de oficio pero sin beneficio. Primero empezó organizando el decrépito chalecito que alquilamos ('vas a ver cómo Barranco se pone de moda', decía), luego fue el embarazo de Martita y el inevitable año de universidad perdido. Más tarde vino la desesperación por la coincidencia de biberones y exámenes, de monografías y pañales. Parecía que al fin acabaría la carrera cuando el ginecólogo le dijo que su análisis daba positivo, que felicitaciones y toda la matraca. Fue la única vez que la vi llorar, lamentándose de cómo al final estaba como todas las marujas que estudian psicología para educar a sus hijitos. Por lo menos ahora la escuchaba reír y hasta ronronear, gemir una y otra vez como si estuviera fuera de sí.

La universidad fue su obsesión. A pesar de haber ingresado juntos nunca estableció comparaciones odiosas, mas siempre sospeché que le repateaba que esas chicas a quienes había visto crecer en mi oficina desde que estaban en primero se graduaran antes que ella, y que encima yo les dirigiera sus tesis. Ellas eran jóvenes, no estaban cargadas de niños, tenían tiempo de arreglarse y además un título profesional ('pueden conquistar a quien les dé la gana, ¿no?', repetía a cada rato, quizá con doble intención) ¿Pensaría acaso que alguna de esas cosas estaba ya fuera de su alcance? Para bien o para mal ello debió de ser un acicate constante, pues cuando Marta y los mellizos crecieron se metió al gimnasio, sacó la licenciatura y descubrió el afrodisíaco hechizo que sus tobillos infligían sobre los machos de toda condición.

Desde el corredor me aproximé hacia la puerta entreabierta y el espejo del ropero me exoneró de seguir acercándome. Helena estaba de espaldas, sentada sobre la barriga de un amante enardecido que la hacía subir y bajar, entrar y salir. Parecerá extraño, mas lo que llamó poderosamente mi atención fue el exótico aderezo de mi esposa. Recordé que un día se apareció en nuestro cuarto con una bata transparente bajo la cual resaltaba esa misma ropa interior negra, con sus medias, ligueros y todo. Me desvistió como si pelara una fruta y me tumbó encima de la cama con lujuria y violencia, sin importarle mis quejas acerca del suelo encerado y mis calzoncillos blancos. Con torpe rudeza la despojé de sus encajes y en cinco minutos apuré el trámite que su emboscada exigía, a pesar de los desesperados movimientos de sus caderas por reavivar el cartílago marchito que saciado se dejaba aplastar completamente adormecido.

¿Cuántas veces se habrá quedado con el deseo y el sostén a medio quitar? En cambio ese hombre sabía hacerla disfrutar sin destejer las nigrescentes gasas que la envolvían, como si conociera de memoria dónde estaban sus vulvas y turgencias en medio de ese laberinto de redes y orificios.

De pronto decidieron ensayar nuevos juegos y posturas y rodaron retorciéndose entre nalgas y caricias, los dedos hurgando bajo los vellos, las lenguas avezadas en su sitio, los ojos delirando casi a oscuras. Hacía tiempo que no veía así el rostro de Helena, la boca abierta con los labios sugerentes y la mandíbula en un espasmo, transfigurada por el placer. Nuestra intimidad era más bien monótona, burocrática y sin duda a veces frustrante. Allí todo era osadía, evasión y espontaneidad.

¿Quién era esa persona que de golpe y porrazo se había metido en mi cama y en mi vida? ¿Sería algún vecino o quizá un instructor del famoso gimnasio? A través del espejo creí reconocer sus facciones aniñadas, andróginas, y reparé en que había sido alumno mío el ciclo pasado: Alejandro Parissi, hijo de un fabricante de panetones, expulsado de la universidad por haber sido cateado tres veces en Historia Universal I. ¿Se trataba de un ajuste de cuentas a la italiana o Parissi era el ignorante instrumento de la revancha erótica de Helena? Me sentí ofendido en mi amor propio al ser desplazado por un tipo así, mas comprendí que Parissi era todo lo opuesto a mí con sus torrenciales veintiún años y a la vez todo lo que Helena necesitaba con sus diez años más.

Al fin y al cabo el chico no tenía la culpa porque a esa edad no se perdona. ¿Yo no había hecho lo mismo con la secretaria de mi viejo y con las lagartonas pijas que se sentaban a ligar con jovencitos en cafeterías de lujo? En aquella época lo veía desde el prisma de una adolescencia incontinente y me importaba un huevo lo que pensara la treintañera de turno. Debían de sentirse solas, desdeñadas e insatisfechas en esa edad en la que siempre estás salida, y hacían bien en adornar la cabeza de sus maridos. Ellas iban a lo suyo y yo iba a lo mío, así como Parissi se esmeraba en prolongar el último orgasmo de Helena hasta el límite de las gunfias.

Los dos se quedaron laxos y relajados después del clímax, pero las manos sonámbulas seguían buscando las partes blandas, húmedas, acalambradas. Entonces Helena intentó reanimarlo con delicadas felaciones que fueron descendiendo lentamente por las piernas hasta llegar a los pies, donde empezó a rozar sus rígidos pezones sobre esos dedos sensibles que atesoran la energía final. Sacudido por una descarga indescifrable y fulminante, Parissi aferró enhiesto la odalisca cintura que se apretaba contra su cuerpo y ordenó con voz ronca y temblorosa: 'A Troya, Helena. Ahora vamos a Troya'.

Recordé cuántas veces intenté penetrar infructuosamente en los insondables dominios traseros de Helena y reprimí un instinto homicida desde el otro lado del espejo. Mi memoria repasó la hambrienta concupiscencia de las mujeres maduras que conocí y cómo me justificaba a mí mismo por hacer lo que hacía con ellas dos veces al mes, tres veces por semana, cuatro veces al día. Por esos años Helena era la típica enamorada adolescente que vivía en las nubes, pero ahora se había convertido en una lagartona, en una Melusina insaciable. Pensé en los niños y en la soledad en que quedarían si la mataba, en la ausencia irreparable de su madre y en las pesadillas que les harían dar gritos destemplados. Así, así como Helena gritaba ahora con la cara congestionada, la sonrisa contenida, el desenfreno en cuatro patas. Me dije entonces que no valía la pena y que ese enervante reflejo me devolvía en realidad mis lascivos quehaceres de otra época, espejismo al mismo tiempo urdido en el deseo imposible de haber sido una vez Parissi y raptado a mi propia Helena, sus níveos brazos, mi Caballo de Troya.

Bajé las escaleras y volví a dictar mis clases. Nunca me atreví a transgredir mi aburrida rutina para no enfrentarme otra vez al inefable espejo del ropero. Helena seguía siendo hermosa, pero sobre todo buena y diligente: un beso entrañable todas las mañanas, los mismos encuentros fugaces de siempre y hasta un franelazo indiferente de vez en cuando. Con el tiempo olvidé la escena pecaminosa que reverberó en el armario, mas a veces resuena en mis oídos ese ruido tan sórdido que hacen dos cuerpos cuando se aman.

Publicado por V @ 8:16  | Microrrelatos y cuentos
Comentarios (0)  | Enviar
Jueves, 20 de mayo de 2010
Donald F. Delpe es un adolescente. Tiene catorce años, obesión por el sexo y por no morir siendo virgen, afición por la música y los videojuegos, y la rebeldía propia de su edad. Pero también tiene algo que le diferencia del resto de sus amigos: leucemia en estado terminal. Para sus padres y profesores es difícil tratarlo y afrontar la realidad, pero Donald tiene un modo para olvidar su enfermedad y sus visitas al hospital. Él vive a través de un comic, ve la vida como una sucesión de escenas y se refugia en un superhéroe que ha inventado, Miracle Man, un ser inmortal que lucha constántemente contra un villano obsesionado con acabar con él. Y en este comic vuelva sus sensaciones, su desesperación, sus intereses y, en algunos momentos, su esperanza.

Para ayudarle a aceptar la enfermedad y motivarle a luchar contra ella, los padres contratand a Adrian King, psicólogo reputado. Su vida pasa por un momento mucho más difícil de lo que quiere aceptar, pero esta situación es la que hace que se una a sus pacientes de una forma muy especial. Y en el caso de Donald, se toma su tratamiento como un reto personal, que le lleva a traspasar en varias ocasiones las fronteras de lo profesional a favor del muchacho.

Es una novela que sorprende, y mucho. Al empezar a leerla se me crearon, así, de la nada, dos prejuicios.

El primero fue pensar que era una historia deprimente, un drama. Y sí, hay momentos de lágrimas, pero también hay momentos de sonrisas cómplices, de risa, de desconcierto... Es un libro sarcástico, lleno de humor negro, que muestra una etapa delicada con sus momentos duros pero sin regodearse en ellos. Porque lo más importante no son los síntomas, ni el avance de la enfermedad sino todo lo demás.

La segunda sorpresa fue la narración del libro. Está contado desde el punto de vista de Donald, ¿y cómo os dije que enfocaba su vida? como si fuera un comic... Y como tal está escrito, como si fuera el storyboard de su vida. Se suceden las escenas que vive el protagonista, y también refleja sus pensamientos, e incluso muestra las escenas que protagonizan las personas que lo rodean. Y esta original forma de describir lo que sucede le da al libro un ritmo rápido y un punto de originalidad que, si no os había convencido por la historia en sí, merece la pena leer solo por su estructura. Eso sí, las primeras diez páginas, hasta que se cambia el chip, son de extrañeza absoluta.

Poco más puedo decir de esta pequeña maravilla. Los personajes son tan cercanos que parece que los conoces de toda la vida. Poco a poco se van colando en el libro y les vas cogiendo cariño. Incluso los que en un primer momento parece que solo pasarán por allí, sin pena ni gloria, al final termina volcados en Donald y causando en nosotros una huella inesperada.

En fin, como véis, un libro que me ha gustado, firme candidato a una relectura en unos meses. Ah, y un aviso. Si os decidís a entrar en el mundo de Delpe, no os levantéis de la butaca cuando empiecen los créditos... Al final del libro encontraréis una serie de "tomas falsas" y "escenas eliminadas" que no os podéis perder...

Publicado por V @ 8:46  | Rese?as de libros
Comentarios (2)  | Enviar
Mi?rcoles, 19 de mayo de 2010
Hace años en cada casa había una enciclopedia que solucionaba las dudas de los pequeños, los trabajos universitarios y las preguntas complicadas del trivial. En la actualidad se ha pasado a utilizar guías de referencia y enciclopedias online, que se actualizan con frecuencia y ocupan mucho menos.

Una de las más conocidas es la Wikipedia. Quizá no es la más con fiable, sobre todo gracias a que algunas asociaciones y empresas han decidido explotarla para su propio beneficio, pero sí es la más actualizada, gracias a miles de voluntarios que, en algunos casos en tiempo real, modifican la información.

Wikipedia siempre ha prestado atención a que la web sea accesible desde cualquier parte, ya sea mediante un ordenador o un teléfono móvil, por ejemplo. Y una de las aplicaciones menos conocidas, pero que existe desde hace meses, permite exportar la información y crear un pdf o incluso un libro, de modo que se pueda acceder a los datos sin tener conexión.

La web dispone de una aplicación, un creador de libros, que irá guardando en la memoria las páginas que interesen al lector, aportará sugerencias de contenido relacionado y que permitirá la personalización del libro.



Una vez finalizada la composición del libro se podrá descargar como PDF o ODT, o solicitar su impresión a PediaPress a partir de 8 euros y hasta 500 artículos de extensión.

Es una buena opción para las personas que no tienen conexión a internet disponible o que quieran actualizar las enciclopedias de casa.

Publicado por V @ 8:24  | Webs interesantes
Comentarios (0)  | Enviar


Publicado por V @ 8:23  | Humor
Comentarios (0)  | Enviar
Martes, 18 de mayo de 2010
He venido a enterrar el Amor
Debajo de un árbol,
En el bosque negro y alto,
Donde nadie lo pueda ver.

No pondré flores en su cabeza,
Ni una lápida a sus pies,
Pues esos labios que tanto amaba
Fueron amargos, nada.

No volveré al sepulcro,
Pues el bosque es frío.
Reuniré toda la alegría
Que mis manos puedan abarcar.

Estaré todo el día bajo el sol,
Donde los salvajes vientos soplan,
Pero lloraré por las noches,
Cuando no haya nadie para escuchar.

Publicado por V @ 8:11  | Poemas
Comentarios (0)  | Enviar
Lunes, 17 de mayo de 2010
Si os gusta escribir vuestras propias historias o inventáis cuentos para vuestros hijos es posible que Zooburst os interese. Es una herramienta que permite crear libros virtuales en los que los personajes interactúan en tres dimensiones, algo así como un archivo flash en el que los personajes se distribuyen por la pantalla y hay una cierta perspectiva. Algo así, para que nos aclaremos:




La novedad es que Zooburst permite ver estos libros usando realidad aumentada, gracias a la webcam. Imprimiendo una pequeña imagen que se pondrá frente a la cámara tendremos la sensación de tener el libro en nuestras manos. Si queréis hacer la prueba en la demo que os acabo de poner tenéis un enlace en la esquina superior derecha. Para que os hagáis una idea, el primer fotograma en realidad aumentada se vería más o menos así.



En principio la herramienta se orienta a libros infantiles, aunque puede resultar interesante en algunos géneros para un público mayor, por ejemplo, para aficionados a los comics.

El proyecto está en sus inicios, en fase alpha, pero si queréis solicitar acceso a la web o que os informen de cuándo será beta, podéis rellenar este cuestionario

Y aunque no tiene nada que ver con todo ésto, un último comentario: hoy es el Día internacional de internet. ¿Habéis visto ya las actividades para celebrarlo?

Publicado por V @ 8:06  | Herramientas y gadgets
Comentarios (0)  | Enviar
Viernes, 14 de mayo de 2010
Veo a los niños. Los niños boxeadores. Han vuelto. No los recuerdo, los veo. La memoria es un músico que toca de oídas. No me gusta escuchar las canciones de la memoria. Engañan, esconden, no dicen nada, se lo han dejado todo por el camino. A los niños boxeadores no los recuerdo, los veo. Como a los otros niños, los que juegan al fútbol en la playa. A lo mejor son los mismos niños, no lo sé. A lo mejor algunos niños son boxeadores y futbolistas, todos desde luego no. Los cuerpos de los niños boxeadores son delgados y fuertes y negros, con el abdomen negro muy marcado y muy brillante. Desde donde estamos sentados se ve el ring y también, por el hueco de la escalera, el sótano, donde hacen sombra y calientan los músculos antes de salir a pelear. Están todos ahí, cada uno a lo suyo, no hablan, no se dicen nada entre ellos. No se odian. No se miran. Saben que en realidad no hay enemigo. Que uno pelea solo. Siempre.

No hay nada que hacer después de la muerte del hermano. Ya está todo dicho. Ya está todo hecho. No se da ni un solo paso cuando se termina el suelo bajo los pies. No tiene sentido. No hay donde ir. Ni un paso más. Entonces se da la vuelta y se sigue andando hasta el siguiente vacío.

Las primeras muertes, de niño, no las vi. No pude verlas. Vi el agujero en el suelo, y las caras de los vivos delante de la muerte, perdidas del todo o desplomadas sobre sus zapatos negros. Oí el ruido de la muerte, el ruido de los motores de los coches de la muerte. Pero no supe nada de la muerte hasta mucho después, hasta la muerte del hermano. Ahora pienso que la muerte es siempre la muerte del hermano. Si no no hay muerte. Sólo se escucha la voz del hermano y por eso mismo sólo se siente el silencio del hermano. Lo demás es ruido o falta de ruido. Lo demás son coches negros en fila, andando juntos hacia ningún sitio. Por eso los niños se sienten cómodos en la armonía de los entierros, porque sus hermanos no van a morir todavía. Veo la elegancia de mi primer entierro y no veo nada más. Sólo la elegancia de los movimientos, de las palabras, la elegancia de todos los gestos repetidos un millón de veces. Sólo eso.

Ya no sé dónde estábamos. Aunque sólo había dos bares en los que sirvieran alcohol en todo el pueblo. En uno de los dos. En el que estaba delante del mar, creo. Nos sentábamos a pasar allí las tardes, entre los musulmanes renegados que bebían con cara de estar degollando gatos. Orgullosos de su bajeza moral. Nosotros bebíamos más tranquilos, como los extranjeros, ajenos a sus prohibiciones, sujetos a las nuestras que son otras. También había niños en el bar frente a la playa. Siempre los hay en Marruecos. Por todas partes. Te engañan, te marean, se ríen de ti. También te puedes reír con ellos. De ellos no, es imposible, son demasiado rápidos. Cuando tú estás cortando leña ellos ya han apagado el fuego. No hay nada que hacer. Creo que estábamos juntos, aunque puede ser que estuviera solo, no hay manera de saberlo. Estábamos tan juntos que pasábamos por uno la mayor parte del tiempo. No sé si eso era bueno, en realidad pienso que no era bueno en absoluto. Ahora somos dos otra vez. Más que nunca. Tampoco puedo decir a dónde nos llevará esto.
En la playa, desde el bar, vi que la muerte de un hermano era la muerte de cualquier hermano y por lo tanto la muerte de todos.
Me di cuenta mirando a todos esos niños iguales. Los niños futbolistas, algunos muy buenos, con buen regate, rápidos, con dos piernas para tirar a puerta y no sólo una como tenía yo y como teníamos casi todos los niños con los que yo jugaba. Con un toque de balón asombroso, tocando y controlando con los pies descalzos y el balón mojado por el agua del mar. Tocando de cabeza también, con verdadera clase. Todos distintos, pero vistos desde lejos, borracho, mientras se hacía de noche, todos iguales.

Nunca le he escrito a nadie una carta. A lo mejor esa es una de las cosas que echo de menos. Aparte de no haber sido futbolista profesional. Lloré en el homenaje a Juanito. Tenía un regate mortal. Me gustaría haberle escrito una carta. A Juanito le cayó una viga encima volviendo a Málaga de un partido, Real Madrid-Torino. Después de eso ya no leyó más, ni mis cartas, ni las cartas de nadie, ni nada. Por otro lado, no creo que antes de eso leyera mucho.

Una vez conocí a alguien que escribía cartas larguísimas y las mandaba a cualquiera. Elegía una dirección cualquiera y mandaba sus cartas. Nunca ponía remite. No le gustaba leer cartas, le gustaba escribirlas. Como esa gente a la que le gusta contar sus sueños pero no soporta escuchar los sueños de los demás. En realidad creo que todos somos esa gente.

Los niños del sur de Marruecos quieren ser boxeadores o futbolistas. Yo también. No recuerdo el día que dejé de pensar seriamente en ser boxeador. Supongo que fue el mismo día que dejé de divertirme en los entierros.

Hay que mentir siempre. Acerca de lo que sea. No hay pregunta que no merezca una mentira. Todas las preguntas son peligrosas. La mentira es la verdad individual en contra de la verdad colectiva. La mentira es la voluntad y también la falta de responsabilidad sobre esa voluntad. Se puede enterrar una mentira con otra mentira y a ésa con otra más. Sólo la muerte puede acabar con todas las mentiras.
Los niños son los que mejor mienten, están tan lejos de la muerte que ni la ven venir. Los suicidas van dejando de mentir hasta que se pegan un tiro en la cabeza. Curt Kobain dejó de mentir, perdió toda su habilidad para la mentira y después de eso no tuvo más remedio que volarse los sesos.
La mentira es el respeto por uno mismo por encima del respeto por los demás. La mentira es mía, la verdad, no.
Una vez estuve sentado sobre la tumba de Vincent y Theo van Gogh en Auvers-sur-Oise y no creo que haya en el mundo, en la historia del mundo dos personas más muertas, dos hermanos más muertos que ellos dos. También vi los campos de trigo donde Vincent se agujereó el corazón. Unos campos de trigo inmensos. Nada más que trigo por todas partes. Al otro lado del pueblo está el río. Verde, hermoso, con árboles que llegan hasta el agua, amable, francés. La pensión en la que vivía Vincent está más cerca del agua que del trigo. Nada es accidental. El incendio, cuando está, se lleva dentro.
No se boxea sin esperanza. Nunca. Eso, sencillamente, no existe. Los que están en contra del boxeo están en contra de la esperanza. Están en contra de los niños, de los niños del sur de Marruecos y de todos los niños. Los boxeadores sólo tienen sus mentiras, la verdad los tumba.
Los niños no se van nunca, están siempre dentro. El daño de los niños también. Los niños que han sobrevivido al horror temen tener hijos. Le tienen miedo a ese daño, a que sea inevitable. Nunca causarán el daño, pero no están seguros de poder evitarlo. No hay crimen comparable a dañar a un niño. Matar a un hombre es más justo que herir a un niño. Los niños del horror perdonan para seguir viviendo pero nunca olvidan. Su memoria no es ni siquiera rencor, normalmente, es sólo tristeza.
Un niño golpeado es un hombre golpeado. Un niño violado es un hombre violado. Eso es lo más difícil, lo más injusto. Ya nunca sueñas con un futuro mejor, sino con un pasado distinto.

Siempre es igual cuando hablo de los niños. Encima de la tumba de quien sea, sólo veo a los niños. No sé si algún día conseguiré librarme de ellos. No sé si quiero. No sé si hay algo más. Los niños son siempre los hermanos y nunca los hijos. Por eso las madres están todas locas. Encima de la tumba de los hermanos Van Gogh vi dos niños agujereados por un mismo disparo. Para un niño sólo existen las muertes de los niños. Los hombres son los que tienen que morir. Su muerte se acepta, casi ni se ve. La muerte de los niños es imposible. No hay por qué aceptarla, no existe. Luego, con los años, todas las muertes que importan son muertes de niño, muertes de hermano.
La muerte de mi madre será una muerte de hermano y la muerte de mi padre también y hasta la muerte de mis hijos. Todo lo demás no es muerte. No es nada.

Las mujeres aman a los hombres y en los hombres a menudo ven los niños, sin embargo rara vez son capaces de ver en los hijos, los hombres. Por eso se vuelven locas. Pero eso es otra historia.

Aunque viva dos millones de años siempre veré a los boxeadores de Marruecos, pequeños, negros, ágiles, limpios, solos. Los giros de cintura, las esquivas, los ganchos, los yabs, la guardia francesa, el equilibrio, el miedo. Los boxeadores antes de salir al ring están luchando, mucho más incluso de lo que lucharán después. La pelea va sola, no depende del boxeador totalmente, a veces incluso se traga al boxeador. El estado natural del púgil es la soledad. Su razón de ser. Se pelea solo. Siempre. No hay otra pelea. Se gana solo. Se pierde solo. El otro no importa.

Todos los hombres están solos o no son nada.

Publicado por V @ 8:05  | Microrrelatos y cuentos
Comentarios (0)  | Enviar
Jueves, 13 de mayo de 2010
Flores en el ático es la primera parte de la serie de la familia Dollanganger publicada por primera vez a finales de los años 70 y que consta de cinco libros.

Aunque a primera vista parece una historia romántica y empalagosa de una familia dulce y feliz, se aleja mucho de la realidad. Es un libro que refleja la traición y la pérdida de la confianza. Es una historia dura con momentos realmente trágicos, basada en hechos reales.

La novela comienza con una familia feliz, de padres enamorados e hijos dulces y cariñosos, con una vida cómoda y sobre todo, alegre. Pero el padre muere y la vida se hace más difícil. La madre, proveniente de familia rica, y sin ningún tipo de experiencia de trabajo ni conocimientos para iniciarse en uno, es incapaz de mantener a la familia y deben recurrir a los abuelos y trasladarse a su mansión.

Por motivos que en ese momento parecen algo confusos, los niños deben pasar la primera noche en el ático, escondidos sin hacer ruido. Cuando era joven el abuelo desheredó a la madre de los chicos, y debe congraciarse con él antes de decirle que los niños existen y están en la casa.

Pero lo que en principio solo iba a ser una noche comienza a alargarse, los días pasan a ser semanas... y después a meses... Y las reglas empiezan a crecer, nada de ruidos, leer la biblia, niños y niñas separados, limpieza, decencia...

Y estos días en el ático son los que irán dando paso a escenas agridulces y crueles que os comentaba antes.

Flores en el ático es un libro que se lee muy rápido, no hay excesivas descripciones y el diálogo favorece la lectura. El ambiente es bastante opresivo, y los detalles que se encuentran consiguen introducirte sin que te des cuenta en esas cuatro paredes oscuras.

El único pero que se puede poner a los personajes es que son muy tópicos, teniendo en cuenta la fecha en la que se escribió el libro (y que se observa en todos los libros de Andrews). Las mujeres son floreros interesadas en trabajos artísticos mientras que los hombres tienen aspiraciones clásicas: médicos, abogados, empresarios.

Soslayando este detalle, el libro merece la pena; por la evolución de los niños frente a un trato inhumano, por la fortaleza ante las penurias y por el amor incondicional que se profesan, pero sin dejar de tener presente que la confianza ciega a veces puede ser peligrosa.

Y a partir de aquí los comentarios pueden desvelar parte de la trama, leedlo sólo si no os importa conocer el final del libro. Seguir leyendo un poco más...

Publicado por V @ 8:35  | Rese?as de libros
Comentarios (2)  | Enviar
Mi?rcoles, 12 de mayo de 2010
Siguiendo con la serie de entrevistas sobre el ebook y el panorama editorial, en la que han participado un directivo de una editorial digital, un escritor que por el momento solo ha publicado en formato digital, una autora que por el momento solo lo ha hecho en papel, y un trabajador del sector gráfico, no podía faltar la opinión de un lector habitual. Y en este caso ha tenido el detalle de compartir sus opiniones conmigo (y con vosotros) una mujer que ya no vive en nuestro país pero que sigue en contacto con la comunidad lectora española.

¿Es fácil encontrar libros españoles o en español en el extranjero? ¿Te resulta más sencillo encontrarlos con las copias digitales?

Pues depende de la política del día de las empresas editoriales y de distribución. Cuando estas fuera, o te conformas con lo que te ofrecen o te buscas la vida.
Y yo, lo que se dice conformista, nunca he sido, la verdad.
Tampoco es que tenga gustos tan especiales, sino que no me conformo con lo primero que me ponen por delante, sobre todo sabiendo que se publican cosas mucho mejores.
Desde mediados del año pasado hay una librería española en Bruselas, que parece que esta bien, no lo se, nunca he estado, no me queda a la vuelta de la esquina...
Yo mis libros los compro en el Fnac, Staandard, y alguna que otra librería, y claro, te tienes que conformar con lo que hay. En el Fnac tienen un modulo de estantería dedicada al español. Un modulo de estantería y un medio mueble expositor (y digo “medio”, porque encima tienen puesto unos poquitos libros españoles, y la parte de abajo sirve como almacén de los extras de los libros italianos, que están un pasillo mas lejos). Lo que cabe ahí... no se, digamos unos 50 títulos...? A mi ritmo, esto no me da ni para un año.
Mi otra fuente de libros españoles es, por supuesto, España.
Te cuento la foto: 2.000 y pico kilómetros en coche, con nosecuantos niños y medio repartidos entre los rincones, el padre, la madre, algún familiar más, las maletas, las mochilas, la calor, el maletero a reventar, el coche achaparrado por el peso de las maletas sobre el techo...
Y entonces llegas a casa, abres las maletas y empiezas a sacar: los regalos que los familiares han acumulado a lo largo del año para tus niños, la ropa, los zapatos, la ropa nueva, los zapatos nuevos, la maleta dentro de la maleta, llena de chorizos, jamón despiezado, quesos manchegos deformados y derretidos por el calor, toneladas de piedrecitas de la ultima playa donde habéis estado... y una media de 40 libros repartidos entre las botellas de buen vino que compras en la propia cooperativa, las garrafas de aceite de oliva que te han regalado en la frutería de toda la vida, los restos de turrón que vas a guardar seis meses hasta la navidad del año que viene... y otros diez o doce libros embutidos entre los sillones, los pies, los bolsos, y otro montón de lugares inconcebibles y que ni siquiera sabías que existían en tu coche...
Ahora, sin embargo, con la lectura digital... Ahora tengo la libertad, tengo carta blanca, puedo comer de menú o tapear de aquí y de allá... Es una maravilla, estoy en una nube, soy mas feliz que una perdiz, y temo despertarme en cualquier momento y descubrir que todo era un sueño.


¿Qué piensas acerca de la piratería y de las copias no oficiales de libros que circulan por la web?

Las copias no oficiales pueden llegar a ser in-fu-ma-bles, a veces parecen más una broma que un texto.
Si con la palabra “piratería” te refieres al hecho de descargar de Internet libros digitalizados desde páginas web no pertenecientes a las empresas editoriales que publican esos libros, te contestaré que este mundo de la lectura digital me es tan nuevo, desconocido y diferente, que casi no tengo una opinión formalmente formada.
A este fenómeno hay quien lo llama “compartir”, o “intercambiar”, otros hablan de “prestar”, y los más lo definen como “piratear”.
En todo caso no se trata de algo nuevo; antes de inventarse Internet, ya se grababan
("¿pirateaban?") las canciones de Los 40 Principales, todos hemos estado alguna vez en el apuro de tener que buscarnos la vida y apañarnos unas fotocopias porque hemos perdido algún libro de la Uni...
Pero respecto al tema de la lectura digital, a mi, como Adicta Crónica a la Tinta que soy, se me hace muy extrañilla la idea de saber que estoy a un clic de distancia de cualquier obra, de cualquiera que se me ocurra y en cualquier idioma, que con un simple clic puedo acceder a mi ración diaria de droga...
La tentación, para que negarlo, es inhumana.
Y la sensación de que se perjudica al autor al no retribuirle su trabajo, siempre se queda ahí como una sombra.


Uno de los argumentos más utilizados para justificar estas copias es el elevado precios de los libros, ¿estás de acuerdo?

A ver. El que sea fan de la palabra Gratis, no va a pagar de motu propio por una cosa que puede conseguir por 0 €, y eso va a seguir siendo así estemos hablando de eBooks, de música, películas, y cualquier otra cosa que se venda o no por Internet.
Para este grupo, si se pueden bajar un producto de gratis, lo harán, aunque el precio “legal” de ese mismo producto fuera de 1€.
Pero en MI caso concreto, ya que yo no puedo hablar en nombre de todos los usuarios de Internet, el elevado precio de los eBooks es precisamente el problema que no justifica pero si provoca que me descargue mis eBooks desde paginas que los ofrecen gratis.
Para mi, la otra razón de peso es el espacio, que me falta. No me caben más libros en la casa, uno de estos días voy a tener que sacar a un niño para poder seguir acumulando papel, y la verdad, como que queda mal, verdad...? Tengo acumulado papel para poder venderlo al kilo y sacarme unos miles de euros, temo.
Y yo encantada, eh, es mi manía, mi droga, mi “de algo hay que morir”... Pero es que de verdad... es que ya no caben mas, y yo sigo y sigo y sigo queriendo leer más y más...


¿Crees que el ebook acabará con el libro tradicional? ¿Cuál crees que es el futuro de la publicación en papel?

“No si depende de mi bolsillo”, es lo que siempre contesto cuando se me pregunta si pienso que el eBook puede representar el final del libro tradicional.
Desde enero que tengo mi eReader (y antes ni siquiera sabía que existía el mundo de la lectura digital), solo he bajado un poco el volumen de mis compras de libros en papel. Sigo comprando casi tantos libros como antes, menos, cierto es, pero sorprendentemente mucho teniendo en cuenta que “si quiero, puedo tenerlo todo gratis”.
Cuando tengo que hacer un regalo de cualquier tipo, a quien sea, suele ser un libro y una flor, o un libro y algún chocolate, pero el libro por delante, parafraseando al agente especial Pendergast: “es una costumbre muy desagradable de la que no consigo deshacerme”.
Por lo demás, seamos realistas: el libro digitalizado está muy bien para cierto grupo de lectores, pero no todos estos lectores consideran cómodo leer en la pantalla de un pc, o en la de un eReader. O no tienen pc ni eReader.
El eBook solo “compensa” a quien lee mucho; aquel lector que se lee un libro cada dos meses, no se lo va a leer en su incómodo pc, y no se va a comprar un aparato bastante caro para después poder leer gratis...
Luego están los que se compran los libros como adorno, y no para leer. Estos seguirán comprando libros en papel mientras les queden metros de estantería por rellenar, e incluso irán cambiando el contenido de su biblioteca de cuando en cuando, mas que nada para poder seguir combinando con el color de las cortinas o de los cojines.
Y los coleccionistas, por supuesto.
Y los niños, que mientras sigan teniendo que aprender a escribir, seguirán teniendo que tener cuadernos y libros. Y que quizás aprenderán a amarlos y a leerlos por placer una vez se hagan grandes.
Aun así tengo que reconocer que estamos en un momento histórico crucial. Los que viven de editar libros deben sentirse como los monjes amanuenses coetáneos de Guttemberg, que veían como el diabólico invento, la imprenta, terminaba con su medio de vida, y de paso, con una forma casi local de concebir el mundo.


¿En qué grado ha afectado a las empresas de impresión la llegada de los ereaders y los libros digitales? ¿Qué futuro ves para estas empresas?

Desde mi punto de vista, el eBook y el eReader han tenido un impacto brutal en las empresas de impresión: esto se nota en que las empresas y las editoriales están en estado de shock, y no saben reaccionar.
Es muy necesario y muy urgente que se den cuenta de que el eBook y el eReader NO son el enemigo; eBook y eReader son simplemente el hoy por hoy, y quizás el futuro. No sirve de nada negarse a participar en la digitalización de la lectura, e incluso ponerle trabas a su desarrollo, porque el tiempo YA ha llegado en que la lectura ES digital. No por tapar el sol con un dedo (o con toda la mano) se viene la noche mas pronto, no por cerrar uno los ojos nos hacemos invisibles.
No por rechazar producir tus libros en digital vas a evitar que alguien los escanee.
Pero si ese alguien escanea tus libros (que TÚ no has querido digitalizar), entonces perderás de todos modos las ventas, porque ese alguien los va a distribuir gratis.
Hazlo tu, digitaliza tu con toda la calidad del productor, y vende abiertamente una obra en condiciones, ponle un precio que no lleve como apellido la palabra “escándalo”, y veras como vendes.


Y para terminar, y por pura curiosidad, sé que tienes dos niños, ¿Qué piensan ellos de tu recién adquirido eReader?

Pues los niños miran a la mamá como con compasión, para que te lo voy a ocultar. La verdad es que me miran con el Bicho y se pregunta QUÉ verá la mamá en esa cosa que ni siquiera tiene color, ni sirve para jugar, ni se puede ver una peli, ni mucho menos hace fotos... Solo sirve para leer! Para leer! Pero si no caben más libros en esta casa! Y la loca sigue comprando libros!
... eso sí... Todos cambian de opinión en cuanto tenemos que hacer un trayecto largo en transporte público: se forman colas y peleas para ver a) quién le pide el Bicho prestado a la mamá, y b) a quién le toca leer un poco con él.
Ah! Niños! De pequeños te los comerías, y de mayores, ya sabes...


Muchas gracias por compartir tu opinión con nosotros, ha sido muy interesante leer tus respuestas.

Publicado por V @ 8:33  | Entrevistas
Comentarios (0)  | Enviar
(Pulsa en la imagen para verla más grande)


Publicado por V @ 8:30  | Humor
Comentarios (0)  | Enviar
Martes, 11 de mayo de 2010
Un extraño llegó hasta la puerta en el ocaso,
Y habló con el justo novio.
Llevaba una vara blanca y verde en la mano,
Que a su vez sostenía todas sus cargas.
Preguntó, más con los ojos que con los labios,
Si habría refugio para él durante la noche,
Y se volvió para mirar la distancia del camino,
Sin luces ni ventanas iluminadas.

El novio dio un paso y cruzó la puerta diciendo:
Miremos hacia el cielo,
Y preguntemos por la noche que vendrá,
Tú y yo, extraño compañero.
Las hojas de la vid cubrían el patio,
Los frutos de la vid eran azules,
Otoño, si, pero el invierno estaba en el viento;
Extraño, ojalá lo supiera.

Dentro, la novia yacía sola en el atardecer,
Inclinada sobre el fuego del placer,
Su rostro brillaba rojo frente al carbón,
Y rosa era el deseo y el pensamiento del corazón.

El novio observó el camino desgastado,
Sin embargo la vio a ella en el interior,
Y deseó su corazón en un cofre de oro,
Inmóvil con un alfiler de plata.

El novio pensó en un pequeño regalo,
Algo de pan, una bolsa para el descanso,
Una oración sincera por los pobres de Dios,
O para los ricos una humilde maldición.

Pero si aquel extraño fue consultado o no,
Sobre la muerte del amor de dos,
Por albergar la pena en la noche que vendrá,
El novio nunca lo supo, pero deseó saberlo.

Publicado por V @ 8:32  | Poemas
Comentarios (0)  | Enviar
Lunes, 10 de mayo de 2010
Coincidiendo con la Feria del libro de Sevilla que se celebra estos días (hasta el día 16) se está desarrollando en la capital andaluza una campaña de difusión de videopoemas. Los usuarios del tranvía (cuyo recorrido termina a las puertas de la feria) y los paseantes que se encuentren en la zona, durante estos días, recibirán un mensaje en su móvil con el texto "Conecta tu móvil a la poesía". Y al aceptarlo se mostrará un video con un poema recitado por un miembro de Personas Libro de Sevilla.

Se podrán recibir hasta tres poemas al día (hay un total de 33 poemas de diferentes autores, que se irán enviando de forma programa), a través del Bluetooth. Si el mensaje no se acepta se volverá a enviar, y si en esta ocasión tampoco se acepta, el usuario ya no recibirá más mensajes.

La iniciativa parte de Personas Libro, la Asociación de amigos de la Biblioteca Infanta Elena y la Escuela de escritores Escribes, y trata de fomentar la lectura en el transporte urbano.

Podéis ver la lista de poemas y las fechas en las que se enviarán, aquí, o en la fuente de esta noticia.

Aunque la iniciativa es bastante innovadora a mi personalmente no me convence nada recibir más mensajes no deseados en mi móvil, y me pregunto cuántas personas pensarán que están recibiendo algún tipo de spam, virus o estafa con esta iniciativa. Y también me gustaría saber qué datos privados se guardan y quién los recopila, pero bueno, es que una es un poco mal pensada...

Publicado por V @ 8:17  | Actualidad
Comentarios (0)  | Enviar
S?bado, 08 de mayo de 2010
Hoy en España no hay Corte, por expresa decisión del rey don Juan Carlos, y el protocolo que se impone es el obligado habitualmente ante personalidades reales. Y nada más. Pero antaño, el protocolo palaciego en la Corte de España siempre pecó de rígido y problemático. Hasta tal punto esto fue así que Felipe III murió... por culpa del protocolo.

Solía despachar a diario la correspondencia en sus aposentos y estando en este menester en los últimos días de marzo de 1621, sintió frío. Para calentar la estancia el furrier colocó un brasero tan cerca de la mesa del rey que, al poco rato, empezó a sudar bajo sus ropas adamascadas y a sentirse mal. Al advertirlo, su mayordomo el marqués de Tovar se lo comunicó al duque de Sessa, oficial de semana, para que ordenase alejar el brasero de la mesa del Rey.  Este se negó a hacerlo, alegando que era tarea y función del oficial de furriería, el duque de Uceda, y no podía entremeterse en su cometido.  

Se mandó llamar, pues,  a Uceda, que se hallaba muy lejos de Palacio y tardó bastante en llegar. Para cuando entró a los aposentos reales y retiró el brasero, el monarca era ya víctima de una erisipela febril por la excesiva sudoración bajo ropajes tan tupidos y gruesos.

El último día de marzo, Felipe III fallecía en el Alcázar madrileño, por culpa del rígido y exagerado protocolo de la Corte Española que impidió... ¡mover  un simple brasero.!



(Del blog Sal o Pimienta)

Publicado por V @ 21:15  | De todo un poco
Comentarios (0)  | Enviar
Viernes, 07 de mayo de 2010
Tuvo una vida plena. Tuvo cuatro hijos y una esposa que le dieron todo el amor posible.
Siempre vivió como quiso vivir, y cuando no pudo hacerlo nunca se resigno y lucho para encontrar su felicidad. Pero estaba a punto de morir y todos se sorprendieron por el espejo que pidió como ultimo deseo.
Entonces fue cuando luego de entregárselo le preguntaron para que lo quería, y les dijo:
- Es que le quiero sonreír a la muerte.

Publicado por V @ 8:13  | Microrrelatos y cuentos
Comentarios (0)  | Enviar



Y la versión de Guns n' roses


Publicado por V @ 8:07  | M?sica
Comentarios (0)  | Enviar
Jueves, 06 de mayo de 2010
Resumen de la editorial: "Al amparo de la noche, un brutal asesino está actuando en Richmond. Tres mujeres han aparecido salvajemente estranguladas  en sus propios dormitorios. Scarpetta recurrirá a los últimos avances en la  investigación forense para desenmascarar al maniaco, y tendrá que vérselas  con aquellos que quieren sabotear su trabajo…, y es que no a todo el mundo le agrada ver a una mujer en un puesto tan influyente."

Este libro se publicó por primera vez en 1990, como primer libro de una saga que Ediciones B está reeditando como coleccionable desde la semana pasada.

En su momento Patricia Cornwell recibió varios premios por esta primera entrega y la serie, formada por diecisiete libros, se ha convertido en una de las más conocidas en novela criminal. En breve se llevará al cine con Angelina Jolie como protagonista.

Como todos los primeros libros de una serie, en esta novela se presenta a los personajes. Hay algunos pasajes que se hacen un poco lentos por este motivo pero las descripciones no se hacen pesadas, se reparten a lo largo de los primeros capítulos en vez de ser párrafos de datos intensivos. Así que un punto a favor para Cornwell.

La novela está muy centrada en Scarpetta aunque a su lado hay dos personajes interesantes, su sobrina Lucy, un pequeño genio, y Marino, el detective enamorado.

Como comparación, la serie es una mezcla de CSI y Crossing Jordan. Está protagonizada por una forense de un condado pequeño, con las ideas muy claras en su trabajo y que participa en la investigación de casi todos los crímenes de la zona. En algunos momentos incluso parece que sea ella la que los dirige...

Otro punto positivo es precisamente la cantidad de detalles sobre la práctica forense que se encuentran en sus páginas. La autora pasó meses documentándose y los presenta de forma agradable, sin abusar y haciendo que sea fácil crearnos una imagen de lo que sucede y el lugar.

Si debo decir algo negativo de este libro es que aunque mantiene el misterio no crea una tensión extrema en ningún momento. El final se precipita un poco pero aún así está bien resuelto y viene con sorpresa. Así que como véis, no es que sea muy negativo. Es un libro que se lee fácilmente y en ocasiones, engancha.

Y algo muy curioso en lo que tenéis que fijaros es cómo ha avanzado el conocimiento sobre el ADN y el uso de los ordenadores en estos años. Un libro antiguo (bueno, 20 años) con tantos datos en cuestiones técnicas por fuerza se queda desfasado, pero también ésto resulta interesante...

Publicado por V @ 8:27  | Rese?as de libros
Comentarios (0)  | Enviar
Mi?rcoles, 05 de mayo de 2010
Hacía tiempo que no os hablaba de un ereader en concreto, pero es que últimamente ninguno está aportando nada nuevo al mercado. Sin embargo hoy sí voy a hablaros de uno, no por sus especificaciones, bastante normalitas, sino porque su precio se sale de lo normal, tan solo cuesta 150 dólares (al cambio actual, serían unos 115 euros). Su nombre es Kobo.

No penséis que por este precio las características son malas, porque no lo son. De hecho, se encuentran al nivel de las del Sony PRS600 o el Papyre, y también podéis ver la comparación con otros ereaders que ha hecho la propia empresa.

  • Pantalla de 6 pulgadas con tecnología de tinta electrónica (Similar a la del Sony PRS600 y Papyre 6.1)
  • Peso: 221 gr, medidas: 184 x 120 x 10mm (similares también)
  • 8 escalas de grises (Papyre solo tiene 4)
  • Posibilidad de elegir entre dos fuentes y cinco tamaños de letra
  • 1 GB de memoria interna, ampliable mediante tarjeta de memoria SD (La memoria interna del Papyre 6.1 son 512 MB)

Se puede conectar al ordenador o cualquier otro dispositivo móvil mediante USB y Bluetooth. No tiene Wifi ni 3G, que es la petición más extendida entre los lectores (y los que aún no se han comprado el dispositivo pero lo tienen en mente), aunque personalmente lo veo prescindible: enviar un libro al ereader mediante USB es cuestión de segundos, y no es algo que se haga cada día... De todas formas, es un punto a su favor el que pueda sincronizarse con el iPhone, el iPad, la Blackberry o cualquier PDA. Y la aplicación de gestión de ebooks funciona también en Mac, algo que está dando problemas a los usuarios del Sony.
 
El detalle que sí veo más problemático, o más incómodo, es el de los formatos soportados. Tan solo lee ePUB y PDF que si bien son los standard... son pocos... Pero bueno, nada que no se pueda solucionar con programas como Calibre. Kobo ha lanzado su propia tienda de ebooks en estos formatos. De momento no tienen muchos libros, pero sus precios son bastante asequibles, esperemos que sigan así y que para cuando llegue a España cuenten con un catálogo mayor.

Pensando en el diseño, muy sencillo, solo es posible elegir entre dos colores, blanco y negro, pero puede personalizarse con fundas de tela y vinilos (aunque ya os comenté que hacer una funda personalizada es bastante sencillo...)





Publicado por V @ 8:15  | Herramientas y gadgets
Comentarios (0)  | Enviar
Martes, 04 de mayo de 2010
Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Publicado por V @ 8:05  | Poemas
Comentarios (0)  | Enviar
Lunes, 03 de mayo de 2010
El pásado sábado se celebró en EEUU y Canadá el Free Comic Book Day (Día del comic gratis), un día al año en el que las editoriales regalan comics y aprovechan para presentar nuevas series a los lectores. Beneficios para todos, los aficionados vuelven a casa con comics gratuitos y las editoriales sondean qué tal pueden funcionar sus nuevos proyectos. Además se celebran actividades para toda la familia, mesas redondas, hay disfraces... Este día está enfocado también a que personas que normalmente no leen comics puedan hacerlo y quizá, aficionarse.

Los comics, salvo excepciones, se han orientado al público masculino, con grandes superhéroes, pocas heroínas (todas con poca ropa) y mucha violencia. Así que aprovechando la cercanía del día gratuito he estado buscando comics creados para mujeres.

Hace años solo se podían encontrar historias de amor, normalmente melodramáticas, con frases tan profundas como "Pequeña pecosa, eres mucho más linda cuando ríes que cuando lloras". Qué recuerdos, hace veinte años estaba enamorada como la que más del príncipe de la colina...

En nuestro país la protagonista por excelencia era Esther, dibujada por Purita Campos. El comic se está volviendo a editar en estos meses, y Esther ha pasado de ser la chica rebelde a la que su hermana le robaba el bikini recién comprado a ser una mujer de 35 años, separada y con una hija.

En Japón, el país con mayor número de dibujantes femeninas del mundo, el comic destinado a mujeres tiene su propio nombre: Shoujo Manga. Las protagonistas aún son, en muchos de los casos, muchachas que se sonrojan cuando el chico de sus vidas les saluda, pero en algunas ocasiones han superado estos problemas y tienen una mentalidad bastante más abierta. Uno de sus títulos más populares y más "realistas" es "Nana", de Ai Yazawa, con más de 20.000.000 ejemplares vendidos (en España lo edita Planeta, podéis empezar a leerlos aquí).

La historia tiene dos personajes principales y alguna confusión puede surgir debido al hecho que ambos caracteres comparten el mismo nombre, Nana. Sin embargo lo que las separa ampliamente es la radical diferencia de sus personalidades. La primera, Nana Komatsu, tiene la inocencia de una niña y nunca puede mantener el control sobre la realidad, y Nana Osaki es una cantante de punk que posee una fuerte personalidad. Tanto Nana Osaki como sus compañeros de grupo tienen una gran influencia de los Sex Pistols, uno incluso es la viva imagen de Sid Vicious.

Otros comics empiezan a reflejar la sociedad actual. Por ejemplo en Paradise Kiss uno de los personajes es abiertamente bisexual, y el tema del sexo es tratado como algo normal, sin tabúes ni eufemismos. Otra dibujante, Moyocco Anno, ha creado una mujer que lucha contra el machismo empresarial, y se ha convertido en un modelo para miles de mujeres.

Pero si este estilo no os interesa a lo mejor sí lo hace un comic libre de ficción: Hoy es el último día del resto de tu vida ("Heute ist der letzte Tag vom Rest Deines Lebens") de Ulli Lust recoge en un comic de 400 páginas su autobiografía.

O también os podéis decantar por una novela adaptada a este formato: Orgullo y prejuicio de Jane Austen, publicada en España por Marvel Comics en una miniserie de cinco episodios. Marvel también ha adaptado otras novelas como Moby Dick o El hombre de la máscara de hierro.

Como véis hay géneros para todos (y todas), solo hay que buscar un poco y seguro que podréis encontrar una historia que os interese.

Publicado por V @ 8:21  | De todo un poco
Comentarios (0)  | Enviar