Viernes, 30 de abril de 2010
Lo vieron navegando por el vello negro, denso y sedoso, que de repente se convirtió en irritado y crespo, en ondulante geografía de torres líquidas y páramos de espuma. Continuó su singladura, cuentan, con el velamen resecado y la proa erguida, peligrosamente inclinado a babor. Era, según cuentan los navegantes veteranos, todo juventud y audacia; lucidez total al dejarse engullir por el negro remolino.
Publicado por V @ 8:37  | Microrrelatos y cuentos
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Publicado por Alguien
Domingo, 05 de febrero de 2012 | 20:28

Me ha gustado mucho este cuento, es muy pictórico, y con una buena cadencia. ENhorabuena