
Resumen de la editorial: Roma, principios de marzo del año 44 a. de C. Cayo Julio César es un hombre de 56 años, aparentemente en plena forma física pero que en realidad se siente cansado y está enfermo. Además, su vida corre peligro debido a los repetidos golpes y complots de palacio, urdidos por quienes ven en él, desde el paso del Rubicón, a un tirano aferrado al poder, culpable de haber puesto fin a la libertad de la República. La conspiración se cierne implacable sobre él y ni el sacrificio heroico de Publio Sestio, el más fiel legionario del César, ni los cuidados amorosos de Calpurnia, ni las atenciones de su amante Servilia, ni las del médico Antistio, ni las del lugarteniente Silvio Salvidieno lograrán detenerla. Los presagios se cumplirán: los idus de marzo llegarán.
Libro de ficción histórica con un ritmo frenético, éste sería el resumen más corto de Idus de marzo. Es la crónica, compleja, ágil, inevitable, de una muerte anunciada.
Para empezar, el protagonista no es César, sino la propia trama, que se desarrolla en pocas horas y en dos escenarios paralelos. En la ciudad los conspiradores se reunirán, pactarán y pondrán en marcha los acontecimientos a espaldas de los fieles de César, que a pesar de contar con sospechas y rumores serán incapaces de detenerlos. Y fuera de la ciudad, a kilómetros de distancia, un grupo de hombres intentará hacer llegar las advertencias a tiempo, en una carrera contra los elementos y los enemigos. El ritmo es imparable, con secuencias cortas y dinámicas que aumentan la tensión a medida que los capítulos avanzan y los giros del argumento se suceden.
Manfredi ha hecho partícipes a personajes reales (César, Bruto, Marco Antonio, Publio Sestio, Antistio) y personajes ficticios totalmente encajables en la trama, como los correos o los soldados. Son personajes bien definidos, con sentimientos encontrados, movidos por intereses personales. Algunos de ellos sorprenden por su actuación, es difícil entender las motivaciones de otros, y asombra que a pesar de todas las personas que conocían lo que iba a suceder, no se pudiera evitar.
A César le muestra como un hombre cansado y enfermo y un político inteligente, apasionado, justo y compasivo, capaz de perdonar a sus enemigos, error que finalmente le llevaría a la tumba. Entre la tensión creciente que genera la novela y el lado humano que presenta César llega un momento que deseas, y esperas, que la conjura fracase, que finalmente ocurra algo que cambie los hechos. O que simplemente César abra los ojos a todos los presagios y avisos que suceden a su alrededor.
En conclusión, es una novela rápida, engancha e impulsa a leer más, entretenida, nada pretenciosa, que a pesar de saber cómo termina, merece la pena leer.
Curiosidad: Por lo que he leído la portada no refleja la época en la que discurre la historia: los cascos y corazas no eran las adecuadas y aparece el Coliseo, posterior a César en 100 años... Yo nunca me habría dado cuenta, pero entiendo que para un aficionado a la literatura histórica, o a la historia romana, es un error importante. Ya véis, hay que estar pendiente hasta del último detalle...