La nave que surcando el Ponto pasa ligera y fuerte como viento y peña, el bravo mar con ocasión pequeña rompe, sorbe, deshace, ahoga, arrasa. La ciudad fuerte o respetada casa que de tratar las nubes se desdeña, con breve curso el Tiempo nos la enseña rota, humilde, asolada, yerma y rasa. La ignorancia mortal que se alimenta de bárbara ambición y se presume potente, firme, estable, altiva, osada, baje la rueda, reconozca y sienta que en un punto la muerte la resume en humo, en polvo, en viento, en sombra, en nada.