martes, 02 de marzo de 2010
La respuesta es el cuchillo afilado
que en dos hemisferios te rebana el pecho;
la certeza, el brillo azul,
doloroso en la retina,
que clama a la arena contra el cielo.

Y no hay roca que no desee
en ese momento
dejarse arrastrar por el viento,
ser lino, blanco arrullo,
rojo verdadero y violento
que te arrebata y te envuelve
en delirio, arrebato, embrujo.

No te gustas cuando no das la talla.
Asusta la luz del alba pura.
Pero nada puedes hacer más
que humillar la sonrisa y la barba
ante tanta verdad, tanta dulzura.

No soy yo quien te ama entonces,
no soy yo en absoluto.
Son tus dedos y las cuerdas del tiempo
las que me dictan los versos oscuros,
las rimas y las canciones.

Y no queda de mí nada
que no sea la humilde sombra,
las costas de playas huídas,
de arenas olvidadas;
lejanos ecos de gaviotas
que abrazadas a la espalda llevan
las estrellas que nos dieron nombre.


(Web: La sombra del norte)
La respuesta es el cuchillo afilado
que en dos hemisferios te rebana el pecho;
la certeza, el brillo azul,
doloroso en la retina,
que clama a la arena contra el cielo.

Y no hay roca que no desee 
en ese momento
dejarse arrastrar por el viento,
ser lino, blanco arrullo, 
rojo verdadero y violento
que te arrebata y te envuelve
en delirio, arrebato, embrujo.

No te gustas cuando no das la talla.
Asusta la luz del alba pura.
Pero nada puedes hacer más 
que humillar la sonrisa y la barba
ante tanta verdad, tanta dulzura.

No soy yo quien te ama entonces,
no soy yo en absoluto.
Son tus dedos y las cuerdas del tiempo
las que me dictan los versos oscuros,
las rimas y las canciones.

Y no queda de mí nada 
que no sea la humilde sombra, 
las costas de playas huídas,
de arenas olvidadas;
lejanos ecos de gaviotas
que abrazadas a la espalda llevan
las estrellas que nos dieron nombre.

Publicado por 100x100reader @ 8:13  | Poemas
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