
Resumen del libro: "Los pilares de la Tierra narra los acontecimientos de la ciudad inglesa de Kingsbridge entre 1135 y 1174. Con Un mundo sin fin regresamos a Kingsbridge, pero 153 años después.
El primer día de noviembre de 1327 cuatro niños escapan de la catedral de Kingsbridge para jugar en un bosque prohibido. Son, Gwenda, hija de un ladrón, Caris, una niña excepcional que quiere ser doctora y los hermanos Merthin y Ralph, el primero un genio con la cabeza llena de inventos y el segundo un tirano, cruel y vengativo. Allí en el bosque serán testigos de una pelea entre un caballero y dos soldados. Los soldados mueren y el caballero entierra un documento antes de ingresar en el monasterio de Kingsbridge para convertirse en monje el resto de su vida. El contenido de este documento secreto jugará un papel importante en varios momentos de la novela. Como adultos las vidas de estos cuatro niños se verán entrelazadas por la ambición, el amor, el odio y la venganza. Vivirán momentos de gran prosperidad y también de hambruna; años de guerra y años de peste. Caris, es la hija de un mercader de lana. De pequeña quería ser doctora, profesión prohibida a las mujeres en la Edad Media. Sin embargo, Caris no acepta ni esta ni ninguna otra prohibición. Estudia con una curandera y mantiene constantes enfrentamientos con la Iglesia. Su lucha por la independencia y su determinación a no someterse a ningún hombre pone constantemente en conflicto su amor por Merthin. Merthin, por su lado, comienza como aprendiz de carpintero y su gran talento le convierte en el mejor arquitecto de Kingsbridge. No acepta las restricciones y limitaciones de los que mandan en la ciudad. Cuando ve que no puede casarse con Caris ni realizar sus proyectos soñados decide viajar a Italia."
No es posible opinar sobre este libro sin hablar de su predecesor. Los pilares de la tierra es un buen libro que en su momento creó grandes expectativas y que gustó a casi todos los que lo leyeron. Esta segunda parte entretiene y engancha pero no es tan interesante.
El libro es largo, no por las 1100 páginas que tiene sino porque la historia se hace larga. Algunos pasajes son lentos y complejos y en general bastante predecibles. La historia comienza con un misterio, esta vez en forma de carta, y la construcción de un edificio, pero esa trama termina pasando a ser secundaria al igual que otras muchas, que aparecen y desaparecen sin orden ni concierto. Algunos personajes entran en la historia solo cuando el autor necesita que la historia avance o cambie por completo y algunas escenas con bastante peso en la historia están desdibujadas.
Las que no están desdibujadas en absoluto son las escenas de sexo explícito (bueno, entre comillas, no es un libro porno) innecesarias en la trama y fuera de lugar en esta novela.
Tanto la historia como los personajes son similares a los de la primera parte, solo que la vida en esta ocasión es la de los descendientes, especialmente dos de ellos. Y al igual que en la anterior, los buenos son buenos y los malos, malvados, sin posibilidad de cambio a lo largo de los años. Las vivencias son parecidas y se repiten a lo largo del libro.
Al igual que en la primera parte, el autor ha colaborado con documentalistas y asesores para el desarrollo de la novela, que se ha traducido en una multitud de datos e información sobre la edad media, por ejemplo sobre el pago de tributos, el funcionamiento de los gremios, el papel de la mujer... por lo que no solo se disfruta de una historia amena sino que es posible llegar a entender un poco más la época en la que se desarrolla.
Así que en conclusión, es una novela interesante llena de intrigas, amoríos, violencia y sobre todo mucha documentación, que se deja leer sin conseguir las pasiones de Los pilares. Es posible leer el libro y disfrutarlo sin haber leído la primera parte, simplemente pasaréis por alto algunos detalles relacionados con la historia anterior.
Y a partir de aquí los comentarios pueden desvelar parte de la trama, leedlo sólo si no os importa conocer el final del libro.
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[Cerrar ventana]Solamente añado algunos datos sobre los personajes.
Se insiste tanto en la historia de los personajes protagonistas, Caris y Merthin, que terminan por aburrir. Follet no ha conseguido en esta ocasión que se desarrolle empatía con ellos. En ocasiones dan ganas de empujarlos a hacer algo por cambiar su situación. Aparte, Caris no termina de encajar en la época en la que vive, dudo mucho que hubiera alguna mujer con algunas de sus ideas.
Godwin es mezquino y retorcido, y aún más por la compañía que frecuenta. Philemon y Ralph no se quedan atrás, aunque podrían haber dado más juego si el autor se hubiera centrado un poco más en ellos. De todas formas, como en la primera parte, algunos de ellos tendrán un final merecido y celebrado.
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