miércoles, 27 de enero de 2010
La puerta se abrió de golpe y el sargento Malik-el-Haideri saltó del camastro abalanzándose sobre la pistola que descansaba sobre la mesa, pero se detuvo al distinguir la silueta del teniente Razmán recortándose contra la luminosidad violenta del exterior.

Semidesnudo como se encontraba, hizo un esfuerzo por mantener su aire marcial, se cuadró rígidamente, saludando e intentando entrechocar los tacones, lo que resultó en verdad ridículo aunque el rostro del teniente mostró a las claras que no estaba de humor como para captar la comicidad de la situación, y en cuanto sus ojos se acostumbraron a la penumbra de la estancia, se aproximó a una de las ventanas, abrió los postigos, y señaló con un gesto de su fusta el barracón vecino:

—¿Quién es esa gente que está ahí encerrada, sargento? —quiso saber.



[...]
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Publicado por 100x100reader @ 8:30  | Novela: Tuareg
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