
La novela comienza con la llegada de Alice Gould, detective privada, a un manicomio de Castilla. La protagonista ingresa voluntariamente, con ayuda de su cliente, para resolver un caso de asesinato cometido por uno de los pacientes del centro.
Poco a poco Alice va adaptándose a la rutina y normas del centro y analiza a los pacientes para descubrir al culpable. La inteligencia de Alice, su disposición y las circunstancias de su internamiento hace que en todo momento el personal colabore con ella y la traten como una igual. Esta cooperación y el régimen abierto que impera en el centro facilitan su investigación, permitiéndole moverse con libertad por las instalaciones y relacionarse con todos los pacientes, e incluso hacer amigos.
Pero cuando el director regresa de un viaje, las circunstancias cambian. El ingreso se vuelve confuso, parece no ser tan voluntario como Alice ha indicado desde el primer momento. Y su cordura comienza a generar dudas entre los médicos, que ya no saben a quién deben creer...
Éste es uno de los pocos libros que he leído varias veces. Lo descubrí hace tiempo, cuando un (mal) profesor me mostró el (apasionante) mundo de la psicopatología. La novela nos muestra la realidad de los centros psiquiátricos hace tan solo unos años, cuando se empezaba a considerar a los enfermos mentales como personas y no como simples locos que aislar de la sociedad. A través de sus páginas encontramos con depresivos, maniáticos, autistas y fóbicos, y nos permite conocer un poco la realidad de estas enfermedades mientras disfrutamos de una historia sugerente.
Los personajes están tratados de forma considerada, mostrando en todo momento su lado humano y sus sentimientos, enfatizando en los enfermos más que en los médicos (aunque su papel en esta historia es primordial). Entre las páginas del libro se descubre gran cantidad de personajes interesantes y curiosos, como Sergio Zapatero, creador de la teoría de los nueve universos, o El hortelano y su incapacidad para alejarse del hospital.
El lenguaje con el que se desarrolla la historia es culto pero no pretencioso, mostrando un mundo desconocido para la mayoría de una forma amena y emocionante.
La novela deja un sabor agridulce, pero es parte de su interés. El final es muy bueno, lógico y nada predecible. En las últimas 100 páginas parece que ya tenemos toda la historia controlada y sabemos lo que va a pasar pero no es cierto. Habrá un giro, y un nuevo giro, y todo volverá a cambiar en el último instante.
Lo he recomendado en varias ocasiones y nunca ha decepcionado. Uno de los mejores libros que he leído.
Como curiosidad, antes de escribir esta novela el autor consiguió ser internado durante 18 días en un sanatorio psiquiátrico para conocer el ambiente y a los propios pacientes. Este año se celebran 30 años de su primera edición.
Si quieres comenzar a leer el libro antes de comprar el original, puedes hacerlo
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