Un estupendo relato y que deja la duda en el aire...
No sé, no sé. Título muy significativo.
A nadie, pienso, le gustaría que se le expiara, que se le quite su privacidad. De hecho hay toda una polémica con respecto al tema de las cámaras en las calles, en espacios de trabajo, en habitaciones...
"¿De dónde vienes?", una increpación cuando no hay confianza hacia la pareja.
Pero podría ser que en ciertas ocasiones, porqué no confesarlo, ¿no hay un cierto "morbo" en dejarse expiar?, dejarse expiar por el ser amado, por el deseado, a sabiendas, quiero decir; es una manera de alentar una sensualidad que tiende a perderse en este mundo de equívocos hacia el otro sexo, o que en una relación basada en la rutina, con el tiempo, ni se considera.
Recuerdo una escena de "Mejor... imposible".