Martes, 07 de enero de 2014

Tu beso se hizo calor, 
luego el calor, movimiento, 
luego gota de sudor 
que se hizo vapor, luego viento 
que en un rincón de La Rioja 
movió el aspa de un molino 
mientras se pisaba el vino 
que bebió tu boca roja. 

Tu boca roja en la mía, 
la copa que gira en mi mano, 
y mientras el vino caía 
supe que de algún lejano 
rincón de otra galaxia, 
el amor que me darías, 
transformado, volvería 
un día a darte las gracias. 

Cada uno da lo que recibe 
y luego recibe lo que da, 
nada es más simple, 
no hay otra norma: 
nada se pierde, 
todo se transforma. 

El vino que pagué yo, 
con aquel euro italiano 
que había estado en un vagón 
antes de estar en mi mano, 
y antes de eso en Torino, 
y antes de Torino, en Prato, 
donde hicieron mi zapato 
sobre el que caería el vino. 

Zapato que en unas horas 
buscaré bajo tu cama 
con las luces de la aurora, 
junto a tus sandalias planas 
que compraste aquella vez 
en Salvador de Bahía, 
donde a otro diste el amor 
que hoy yo te devolvería...... 

Cada uno da lo que recibe 
y luego recibe lo que da, 
nada es más simple, 
no hay otra norma: 
nada se pierde, 
todo se transforma.



Publicado por V @ 11:21  | M?sica
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Mi?rcoles, 20 de noviembre de 2013

La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural

Federico Fellini


Publicado por V @ 11:17  | De todo un poco
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Domingo, 20 de octubre de 2013
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Publicado por V @ 14:49
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Domingo, 11 de agosto de 2013

Un perro puede decir más con un breve movimiento de su rabo, que muchas personas hablando durante horas...


Publicado por V @ 11:12  | De todo un poco
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S?bado, 24 de diciembre de 2011


Publicado por V @ 8:42  | Humor
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Martes, 02 de agosto de 2011

Desnuda eres tan simple como una de tus manos:
lisa, terrestre, m?nima, redonda, transparente.
Tienes l?neas de luna, caminos de manzana.
Desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba:
tienes enredaderas y estrellas en el pelo.
Desnuda eres redonda y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres peque?a como una de tus u?as:
curva, sutil, rosada hasta que nace el d?a
y te metes en el subterr?neo del mundo

como en un largo t?nel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.


Publicado por V @ 8:55  | Poemas
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?Pero, ?a ti qu? te pas?? ?me pregunt? ?Lo sabes? ?C?mo llegaste aqu?? Porque yo no tengo ni idea.

?No ?respond? impaciente?, ni siquiera s? d?nde o qu? es aqu?.

Pens? que ?l, o ella, estaba m?s confundido que yo, lo que ya me parec?a dif?cil, tomando en cuenta mi situaci?n: yo s?lo pod?a pensar en el odio hacia Carla, en su culpa. La rabia me inundaba. Ella era la causante de todo. Estaba seguro.

??Culpable de qu?? ?Qu? es lo ?ltimo normal que recuerdas? ?insisti? aquella voz a mi lado.

??Normal? ?en ese momento me di cuenta de que hab?a algo irregular en la situaci?n, que yo no hab?a hecho consciente. Claro, tanta blancura a mi alrededor, esa especie de niebla, ten?a que haberme hecho sospechar que algo no iba bien. ?Y Carla ten?a algo que ver con esto?

?l me escuch?. Pudo o?r mis pensamientos, o leerlos en mi cara. Fue entonces cuando intent? mirar la suya, y me di cuenta de que percib?a su presencia como si estuviese dentro de m?. Pod?a sentirle, incluso o?rle, pero no tocarle. ?Estaba ah?? Pero, ?d?nde estaba? ?Qui?n estaba? Un segundo despu?s estaba fuera de m?, mir?ndome a los ojos, con un interrogante pintado en cada pupila. Algo no encajaba.

?Lo ?ltimo normal ?respond? haciendo un esfuerzo por destapar la memoria?, pues, ven?a discutiendo con Carla, mi mujer, ya sabes, discutiendo porque? bueno, por cosas ?cort? en seco la confesi?n. Pod?a detener las palabras, pero no las im?genes que a borbotones brotaban de mi mente.

Mis manos al volante. El asfalto frente a mis ojos. La voz de Carla. La l?nea blanca en el negro asfalto. Sus l?grimas. La m?as. Los ?rboles girando a los lados. El pedal del acelerador temblando bajo mi suela, mi pierna tensa empujando al pie. Como una avalancha lleg? a mi memoria: todo. Su confesi?n, mi dolor, nuestra tristeza. La humillaci?n, la incontenible furia apoder?ndose de mi ser, consumi?ndome como el fuego abrasa el papel.

?Todo pas? muy r?pido ?pensaba en voz alta?, y ahora lo siento de otra forma, es un dolor sordo. Tal vez ya ni me duele.

?Aqu? ya no te va a doler m?s ?me contest? con una sonrisa que imagin? en sus labios. Entonces pude verle, comprend? y, tras un suspiro, le solt?:

?As? que esto era todo ?observaba con nuevos ojos la niebla eterna?. ?No hay nada m?s?

?No ?me dijo tranquilo?, no hay m?s all?.

?Si lo hubiese sabido antes ?le asegur?, me habr?a ahorrado tanta iglesia y tanta rezadera.


Publicado por V @ 8:17  | Microrrelatos y cuentos
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Viernes, 29 de julio de 2011


?Mis padres son ateos, pero si los colores existen, tambi?n debe existir Dios?. Al comienzo, no asimil? las dimensiones de la frase. Mientras Sandra iba al ba?o, cerr? los ojos y me esforc? en pensar que as? los hab?a tenido desde siempre. Supe que ni siquiera cab?a decir que el mundo era negro. S?lo pude tener la certeza de que era monocrom?tico, sin saber muy bien a qu? me refer?a.
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Sandra Bertorello Garay, ciega de nacimiento, acaba de publicar ?Los sentidos del Yo?, un ensayo escrito en braille y de tirada insignificante, puesto que lo ha editado con sus propios recursos. Personalmente, espero que alguna editorial se interese en traducirlo para el p?blico vidente y lo difunda como es debido, porque el tema, adem?s de interesante, est? enfocado desde una perspectiva ajena al com?n de los humanos y? con una vehemencia perturbadora.
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La cafeter?a en la que conversamos sobre sus teor?as ten?a un aspecto horrendo. Ninguna mesa era igual o parecida a otra, los manteles luc?an dise?os que no combinaban entre s? y la vajilla y cuberter?a parec?an haber sido recolectadas en incursiones clandestinas a otros locales. En contrapartida, he de admitir que el sabor del caf? y su aroma eran inigualables. Aunque la vista casi me impidi? apreciarlo.
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Sandra Bertorello asume su realidad sin quejas. Tampoco agradece haber nacido ciega, pero, como buena optimista que es, sostiene que su discapacidad f?sica ha sido una ventaja crucial para poder encontrarse a s? misma. El t?tulo de su obra, ?Los sentidos del Yo?, anticipa sutilmente los dos temas que desarrolla este ensayo. Uno plantea las razones de existir como una unidad y, el otro, cuestiona si los procesos sensoriales son inherentes al ser.
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Para obtener conclusiones sobre el segundo punto, se aventur? a experimentar otras limitaciones. Durante m?s de dos a?os y medio, vivi? con la nariz y los o?dos taponados. Adem?s, usaba guantes y se somet?a a largos periodos de ayuno. ?No pod?a tomar prestados un par de ojos para entender una realidad distinta a la m?a y, en consecuencia, conocerme m?s. Sin embargo, me era factible el dejar de o?r y oler para alcanzar el mismo fin? Cuanto m?s se disipaba la presencia del exterior, mi conciencia aumentaba?.
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?No me equivoco al sostener ?lo he comprobado? que los sentidos no s?lo no son parte de la esencia del Yo, sino que se encargan de alejarnos de ?l, porque su responsabilidad es la subsistencia y para ello deben estar atentos al entorno y a nuestras necesidades corporales. Pensar en el Yo distrae? Hay quienes proponen que el camino a seguir es el opuesto. Que contemplar la naturaleza es acercarnos a nuestra ra?z. Quiz? ambos caminos sean v?lidos, pero, dada mi circunstancia, s?lo puedo optar por uno de ellos? Y para contar con un entendimiento amplio sobre algunos conceptos, no me queda m?s que confiar; como cuando dicen que no se alcanza a divisar la otra orilla. ?La verdad depende del n?mero de personas que lo afirman??.
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Cuando regres? del ba?o, no la vi venir. ?Un d?a que mis padres expon?an sus argumentos en contra de la existencia de Dios, intervine para poner en duda la de los colores. La an?cdota no muri? ah?, comenc? a dudar sobre su capacidad de ver y me angusti? al sospechar? que ellos y el resto eran como yo y que el concepto de visi?n era un astuto juego de poder. Por l?gica, mis paranoias cesaron ante algunas demostraciones irrefutables. Mal que bien, duraron lo suficiente para sembrar el deseo incontrolable por saber qui?n y qu? era Yo?.
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?Pese a la gran satisfacci?n que me da conocerme, no puedo evitar querer ver. M?s por curiosidad. Me encantar?a descubrir, entre otras cosas, los colores. Y reconozco que dudo, y que dudar me produce un poco de miedo. A veces creo que son un invento colectivo para hacer la vida m?s llevadera. O cabe la feliz posibilidad de que simplemente sea una? incapacidad m?a?.

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(Pod?is leer m?s cuentos de Rafael en su web No cuentos)


Publicado por V @ 19:05  | Microrrelatos y cuentos
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Jueves, 28 de julio de 2011

Resumen de la editorial: "Reina la Edad Oscura en tierras de Britania... ...un tiempo de caos y derramamientos de sangre. Hace mucho tiempo que las legiones romanas abandonaron las islas brit?nicas y Uter Pandrag?n, el gran rey de la Britania Celta, est? pr?ximo a la muerte. Su reino se incendia en enfrentamientos entre los jefes tribales que se disputan su trono. Artorex, de padres desconocidos, es entregado a Antor y Livinia, los se?ores de una villa romana. All? vive como un sirviente hasta que aparecen tres importantes caballeros que ordenan que sea adiestrado como un guerrero: en la espada y el escudo, en el caballo y el fuego, en el valor y el dolor. El pa?s est? sumido en una situaci?n desesperada y las grandes ciudades orientales est?n cayendo bajo la amenaza de las hordas sajonas. Artorex se gana la estima de los guerreros celtas y al frente de los mismos derrota en varias batallas a los sajones. Con su carisma y sus dotes guerreras demuestra que s?lo ?l es capaz de unificar a las tribus brit?nicas. Pero para poder alcanzar su destino y llegar a ser el gran rey de los brit?nicos, Artorex debe encontrar la corona y la espada de Uter. El futuro de Britania est? en juego."

M. K. Hume es profesora de Historia y Literatura inglesa. Aunque ya ha escrito otros libros (tambi?n es la autora de la trilog?a Merl?n), El rey Arturo es un trabajo que recoge sus a?os de investigaci?n y docencia. Y comento esto porque aunque ya se han escrito muchos libros sobre Arturo y sus caballeros, este libro est? dotado de un punto de originalidad: Hume le roba todo el aspecto m?gico y le convierte en un hombre de carne y hueso, con sus equivocaciones y debilidades.

Tambi?n desaparece la imagen de los caballeros rom?nticos y nobles al m?s puro estilo Richard Gere y aparecen las envidias, las matanzas y asesinatos crueles y las intrigas propias de se?ores con un cierto poder que quieren mantener bajo cualquier circunstancia.

Ha sido una gran sorpresa, porque aunque hab?a le?do la ficha de la editorial (que muy amablemente me enviaron desde Alianza Editorial, gracias Ra?l!), al tener el libro en mis manos tuve una sensaci?n (por la portada y los colores) que iba a estar destinado a un p?blico juvenil. Y para nada, es un libro perfecto para los lectores con algo m?s de edad, especialmente para los amantes de la novela hist?rica.

Por cierto, es el primer libro de una trilog?a que gira en torno a Arturo, o Artorex, desde su ni?ez hasta su reinado, etapa a la que se llega en las ?ltimas p?ginas de este primer libro.

Es una novela larga, de 480 p?ginas muy bien aprovechadas. Nada de amplios m?rgenes para rellenar. As? que plantearos que os llevar? unos d?as terminarlo. Pero no ser?n muchos, porque es una historia con fuerza que mantiene el inter?s desde principio a fin.

La historia se desarrolla en la Britania postromana, incendiada por las violentas batallas entre sajones y celtas, insegura por continuos conflictos tribales e influenciada a?n por los ?ltimos vestigios de la presencia de las legiones. El comienzo transcurre en la tranquila villa Poppinidii, en la que Arturo vive siendo ni?o. Pero poco a poco se va haciendo mayor, m?s sabio y sereno, y de la calma de la villa pasa a estar rodeado de la violencia de la fortaleza Venonae. Es un cambio al que merece la pena prestar atenci?n, c?mo se va transformando todo su mundo a lo largo de los a?os.

Y de los personajes tambi?n puedo decir buenas cosas. Aunque pasan muchos a lo largo de sus p?ginas, algunos tan conocidos como Morgana, yo me quedo con Gruffydd, leal esclavo celta, sencillo, ?ntegro y nada c?modo en la vida de la corte. Destaca un hombre justo y honesto en el ambiente en el que vive.

Aparte de la propia historia me ha gustado el esmero con el que se ha tratado: los inicios con letra capitular, los mapas y planos, las diferentes tipograf?as... Muchas veces el editar un libro en tapa blanda lleva a que estos detalles se descuiden y es de agradecer cuando se presentan.

As? que en conclusi?n, un buen libro de una autora que seguir? con total seguridad.


Publicado por V @ 8:34  | Rese?as de libros
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